domingo, 18 de febrero de 2018

“No está solo”, Sandrone Dazieri (2014)

Quizá debería llamarse sin aliento, porque una vez que empiezas es difícil parar a los personajes y es también difícil parar de leer. Poca reflexión y mucha acción, de la mano de dos protas con taras de manual: Colomba es poli, es buena y está buena y traumatizada, pero es tan dura que es capaz de sobrevivir a tal cantidad de avatares que a mí me matarían que es imposible no quedarse prendado. Dante Torre es todavía más llamativo: un superdotado paranoico que no puede viajar en avión, evita los lugares cerrados y tiene una obsesiva dependencia del tabaco y del café premium.

(Quizá debería aclarar que a este pobre hombre nos lo hicieron así, ya que estuvo meses secuestrado cuando era niño).

El caso es que desaparece un niño, su madre aparece asesinada y todo parece apuntar al padre. Pero nada es lo que parece, y a partir de ahí se arma la del pulpo hasta el final (que aún tarda) y sin respirar. 

Por el ritmo podría haber sido escrita por Tarantino tras varios petas, pero la verdad es que no decae, así que es de los que no se leen, sino en los que te sumerges. Vamos, desconectas del mundo. Que tal como está es casi lo mejor que se puede decir de un libro.

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