domingo, 24 de diciembre de 2017

"Tarde, mal y nunca", Carlos Zanón (2009)

  Una novela de perdedores, en una ciudad que podría ser Barcelona o cualquier otra gran ciudad. Una novela de barrio. De barrio pobre y gente jodida que no ha conocido más que la cara chunga de la vida, y que comienza cuando Epi, repartidor que pudo ser de buena familia, mata a Tanveer Hussein, su colega de farra, a martillazos por haberle levantado la novia.

Es una novela dura, como la vida de sus protagonistas, pero retrata increíblemente bien esa otra cara de la ciudad que los afortunados no tenemos que o no queremos ver. Una novela tan desesperanzada y triste como bella.

El problema acaece cuando hallas lo que quieres y lo pierdes. Sin aviso. Lo encuentras una noche cualquiera, casi por azar. Lo reconoces, lo tienes y, en su caso, a pesar de tratar de retenerlo con todas tus fuerzas, lo pierdes. Entonces te haces viejo de golpe, entonces ya has visto, ya sabes , no puedes volver a no ver, a no saber. Y claro, has de seguir saliendo cada atardecer con la esperanza de encontrar por segunda vez aquello que te hizo feliz, como si los milagros abundasen, pero sospechas que nada será tan bueno como eso que tuviste.

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