jueves, 15 de octubre de 2015

"Yo fui Johnny Thunders", Carlos Zanón (2014)

Francis, Frankie, es un músico venido a nada en la Barcelona del XXI. Los malos barrios han mudado ya de la chunga pero amable visión de Vázquez Montalbán a la desesperanza más absoluta ...  La viva estampa de un superviviente del "vive deprisa y deja un bonito cadáver", una imagen amargada y casi moralizante de quien ya no tiene prácticamente nada: ni trabajo, ni mujer(es), ni derecho a ver a los hijos. Por tener, no tiene ni la música.

Acabé cayendo porque estaba en varias listas de los mejores libros del año. Incluido un tanto inexplicablemente en listas de novela negra, aunque se aleja mucho del estándar para parecer un noir.

Es una gran novela, difícil al principio y dura como esas cosas que no quieres ver aunque sabes que pasan.   Va de menos  a más, recogiendo aquí y allá retales de los personajes que Frankie hace desfilar de nuevo en su cuesta abajo, con muchos pedazos de Vázquez Montalbán en versión dura y a veces un aire a lo Jim Thomson con toques cañíesteladas.

Y también hay música. Porque Johnny Thunders, como todas las estrellas que se precien, palmó a los 38.

jueves, 8 de octubre de 2015

"Los años de peregrinación del chico sin color", Haruki Murakami (2013)

Murakami : a los que nos gusta nos resulta incomprensible esa tardanza en darle el Nobel y a quienes le detestan les parece insufrible. Pero nadie podrá negarle que tiene marca propia, y el Murakami style es lo que se van a encontrar en la novela.

El planteamiento es espectacular, aunque deducimos que parte del simbolismo se pierde con la traducción:  Tsukuru Tazaki es el "chico sin color", un ingeniero apasionado por las estaciones de tren que comienza la novela recordando el trauma que supuso en su vida el brusco abandono por parte de todos los miembros de su pandilla (los apellidos de todos -salvo el suyo-  simbolizan un color) , que cortaron de raíz y sin explicación la relación con él en su primer año de universidad. 

Desde el mes de julio del segundo curso de carrera hasta enero del año siguiente, Tsukuro Tazaki vivió pensando en morir. Entretanto, cumplió veinte años, pero esa muesca en el tiempo no significó nada para él. Durante esos meses, la idea de acabar con su vida le parecía de lo más natural y legítima. (...)

Ahora, tras haber conocido a Sara y con su ayuda, necesita volver a su pasado y descubrir qué sucedió para poder tener un futuro. Comienza así un viaje en busca de sentido extraordinariamente lleno de simbolismo: son sus momentos de peregrinación para dar sentido a la vida. Finlandia, las estaciones de tren y sobre todo la música de Liszt: todo tiene un papel en esta historia.

Porque si en muchas de las novelas de Murakami la música tiene un papel, les recomiendo que lean esta escuchando de vez en cuando los Annes de Pèlerinage de Franz Liszt, especialmente Le mal du Pays (morriña le decimos en mi tierra). Aunque esta vez no es el tan habitual jazz , leer escuchando a Listz al igual que el protagonista da un sentido muy diferente a la lectura.

El libro me ha gustado mucho, aunque creo que va de más a menos. La primera parte me recuerda mucho lo primero que leí de Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pero la segunda me ha llenado menos, tal vez demasiada introspección para mí.

Pero, como siempre, ha merecido la pena.



lunes, 5 de octubre de 2015

"La voz", Arnaldur Indridason (2002)

Pues eso, que en el hotel aparece un hombre muerto y El inspector Erlendur se pone a investigar. Como la poca población del país no da para colocar un asesino en serie, todo gira en descubrir el entorno y el pasado del muerto. Porque todos tenemos un pasado...

No les cuento más para no desvelarles y porque el argumento les dará lo mismo. Indridasson es un maestro,    de lo mejorcito de allá arriba y si les gusta la novela negra lo pasaran fetén. Me ha durado el fin de semana.

domingo, 4 de octubre de 2015

"Sumisión", Michel Houellebecq (2015)

A lo largo de las tres novelas que llevo leídas de Houellebecq ,  creo haber encontrado sin falta todos los elementos que, sí o sí, componen sus libros. A saber: 1º: Una historia más o menos hilvanada. 2º: Sexo, normalmente bajo la forma hombre necesitado. 3º: La parte documental "yo-de-esto-sé-la-pera".

Probablemente sin esta tercera parte Houellebecq no sería él mismo , pero en la mayoría de las ocasiones se hace a medio libro terriblemente cargante. Salvando un poco el caso de Plataforma, que era el más llevadero,  en Las partículas elementales daba terriblemente el coñazo con Nils Bohr y la física de partículas, pero en Sumisión se lleva el premio con la omnipresente  presencia  de Joris-Karl Huysmans.

Ya, ya sé que no tienen ni p. idea de quien es (mi amigo JM seguro que sí pero no cuenta) , pero les aseguro que acabarán el libro como si hubiesen leído un tractatus sobre él y con ganas de ampliar conocimientos.

Sé que me he salido del argumento un tanto, y eso que promete: dentro de no muchos años, en 2022, las elecciones en Francia colocan como primer ministro a Mohammed Ben Abbes, del partido islamista. Accede al poder apoyado por el partido socialista para cerrar el paso al Frente Nacional de Marine Le Pen. Comienza así un período de progresiva islamización , que provoca que al protagonista, François, -un profesor universitario cuarentón, devoto de sus alumnas y experto en Huysmans-  lo retiren para dar paso a otros conversos al Islam.

Aquí es donde Houellebecq da rienda suelta a su probable vena islamófoba, describiendo el proceso de progresiva pérdida de los valores europeos de la República Francesa. Independientemente de que se esté o no de acuerdo, el clima social posterior a las elecciones que crea está magníficamente construido, y hay momentos en que intimida. Ahi es por donde aparece también después la dimensión religiosa y el papel de Huysmans (muy influido por el catolicismo al final de su vida) como contrapunto a las reflexiones de François y al devenir de los acontecimientos. Les advierto también que esta parte es a veces un ladrillo.

Así que tenemos a Michel Houellebecq en estado puro.  No es perfecto, pero me temo que a tenor de lo que hay, se ha convertido en un fijo para mí. Para horror de la gente de la buena sociedad y a mayor gloria de las letras francesas.