domingo, 15 de marzo de 2015

"El balcón en invierno", Luis Landero (2014)

De Luis Landero sólo había leído su magnífico  Juegos de la edad tardía. Una suerte haberme topado aquí con el don de la palabra que tiene dedicado a contar sus recuerdos de infancia, a ajustar un poco las cuentas con su familia, a la que justamente  devuelve el protagonismo merecido.  Eso que seguramente muchos hubiésemos querido hacer y nunca hemos sabido cómo.

La inmensa belleza de la sencillez, del recuerdo y del cariño. Habla mucho de historias que gente humilde que, vista su vida como nos la cuentan , y comparando con la caterva de chorizos que hace años nos asolan, cobran tamaño de gigantes. Así los coloca un poco en el lugar que les corresponde a esa generación , a los que levantaron este país y nos dieron lo que somos.

...Yo no sé de dónde ha sacado esta gente, esta generación infortunada, su temple y su entereza. Una generación, casi dos, que sufrieron la guerra y la posguerra, que vieron truncados sus proyectos de vida en plena juventud, que trabajaron como mulas y lo sacrificaron todo para que sus hijos corrieran mejor suerte que ellos y cuya obra, no sé si humilde o grande, es esa, el bienestar de los suyos: esa fue la causa por la que lucharon y esa su recompensa. Fueron vidas oscuras, anónimas, de las que ya casi nadie quiere acordarse, aunque fuese al menos para agradecerles los servicios prestados...


miércoles, 11 de marzo de 2015

"La princesa de Burundi", Kjell Eriksson (2002)

John Jonsson aparece asesinado en la blanca nieve de Uppsala. Experto en peces tropicales, y aunque de pasado algo turbulento sin enemigos declarados, parece un crimen sin móvil aparente.

La novela ( mejor novela criminal por la ¿Academia Sueca? ¿Academia sueca de qué? ) empieza bien, describiendo el entorno de los que, de un modo u otro tienen que ver con  la víctima, de manera bastante atinada cuando no brillante. De policial tiene poco, pero como novela comienza definiendo bien: me estaba gustando.

Luego se lía un tanto, empeñado en seguir sumando al menú más personajes: el pirado de turno, la policía lista con desastrosa vida personal, el niño, los padres,  el compañero capullo... . Ya se pasa de obra coral, y definitiva y lastimosamente perdemos el hilo de la investigación  policial, que nunca ha estado muy nítido.

De más a menos. Y este hombre escribe bien, pero en mi modesta impresión, aquí se ha hecho un lío. Con lo que mola el Montalbano que me estoy leyendo: pin, pam, pum. Sota, Caballo y Rey. Así sí.