domingo, 23 de noviembre de 2014

"Nos vemos allá arriba", Pierre Lemaitre (2013)

Este 2014 se han cumplido ya cien años de la Primera Guerra Mundial y abundan los ciclos, libros y conmemoraciones varias.

Casualidad o no,  la historia que nos ocupa sucede durante la primera Gran Guerra, unos días antes del armisticio. Los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt vegetan en las trincheras comenzando a creerse que saldrán de aquello con vida. Pero no cuentan con Henri D'Aulnay-Pradelle, un teniente de familia noble venida a menos. Un auténtico hijoputa, que decide  aprovechar el poco tiempo de guerra que queda para alcanzar la gloria decidiendo por su cuenta tomar una absurda cota en poder de los alemanes, aún a costa de asesinar a sus propios soldados.

A partir de ahí, vuelve la brutalidad de la guerra, brevemente pero lo bastante para que Maillard quede herido y Péricourt con gravísimas secuelas en su rostro.  Entre ambos -uno de familia humilde, apocado y de pocas miras y otro de familia burguesa, artista al que nunca le ha faltado de nada- se establece una unión inquebrantable, forjada en su mísera situación de excombatientes y en el odio hacia Pradelle.

Pradelle, un redomado cabrón al que resulta fácil situar como el centro de toda la trama y al que comenzaremos a odiar con la misma intensidad que Albert y Édouard. Produce un rechazo tan visceral que  a todos los que la hayan visto llevará al general canalla que magistralmente retrató Kubrik en Senderos de Gloria (he visto que este dejà vu le ha pasado a todo el mundo leyendo después algunas críticas al libro en los medios).

Rechazados por la sociedad de postguerra y basándose en el talento de Édouard Péricourt, los protagonistas llevarán a cabo una gigantesca estafa millonaria... Es ahí donde el libro, Lemaitre dixit, debe mucho a la tradición de la novela picaresca, en especial al Lazarillo de Tormes.

Una buena novela, que se hace pronto adictiva y que -aun con claroscuros- tiene un nivel medio muy alto. De hecho (y esto no lo sabía cuando la leí), significó para Pierre Lemaitre el premio Goncourt, el mayor galardón de las letras francesas.

viernes, 14 de noviembre de 2014

"Crónicas marcianas", Ray Bradbury (1950)

Vuelves a recordar lo mal que está el mundo cuando descubres que en Google -la fuente de toda sabiduría-, está primero el programa de Javier Sardá  -que acabó por ser un infecto contenedor de la más selecta basura nacional- que el libro de Ray Bradbury. Y no sólo eso, sino que puedes acceder directamente a las sugerencias de información  de programas similares, de cuyos nombres no puedo ni quiero acordarme.  

Mi amigo Luis  decía que este mundo tenía que acabarse y empezar otra vez. 

Reset.

Crónicas marcianas , además del programa antedicho que casi cualquier españolito recordará , es un conjunto de relatos del escritor americano Ray Bradbury que recoge en un único volumen historias que fueron originalmente publicadas en momentos diferentes, pero que están unidas por un hilo temporal y argumental: la presunta colonización humana del planeta Marte.

Los relatos, muy dispares en su extensión y también en su calidad  ponen la colonización del planeta como excusa para tratar temas intemporales: el racismo, la pequeñez del hombre frente al universo, la violencia y el poder, entre otros. Los relatos mejoran a medida que el libro avanza -hay algunos magníficos hacia el final- y en ellos fácilmente Marte podría haber sido sustituido por África y hubiese tenido el mismo sentido. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

"Memorias de una vaca", Bernardo Atxaga (1992)

¿Qué coño nos pasa en el norte con las vacas? Algo debe haber que permita que la perspectiva de las vacas sea especialmente para nosotros un privilegiado mirador de la vida: de las Vacas de  Julio Medem al Millón de vacas de Manolo Rivas. 

No debería de extrañarnos por tanto que en esta ocasión Atxaga nos cuente pues las memorias de una vaca. Pero no de una vaca cualquiera, sino de Mo, una vaca negra que reniega de lo tontas que son las vacas y por eso decide escribir sus memorias desde su vida en el caserío Balantzategui-en el que se abastecía a los maquis- hasta que acaba pastando en el convento de la hermana Pauline Bernadette. Una vaca que nos cuenta un pedacito de historia de la postguerra civil en el País Vasco.

No sé cómo calificarla, y les juro que me gustaría haber podido leerla en el euskera para ver si el truco está en la belleza del texto original, porque en castellano me desconcierta. ¿Una obra juvenil?
 Un relato intencionadamente ingenuo a veces , otros humorístico y a veces trágico. Seguramente igual que la vida de la postguerra, pero es que sigo buscando Obaba en cada rincón y a pesar del indudable talento de este hombre, ya no he vuelto a encontrar la magia...

jueves, 6 de noviembre de 2014

"La casa y el cerebro" , Edward Bulwer-Lytton (1859)

Se autodefine y subtitula como "un relato de fantasmas". Desde Poe y Lovercraft las historias de terror y misterio del XIX constituyen un género en sí mismas. Un género con estilo propio e incontable legión de seguidores entre los que me cuento.

Media un buen trecho de mi vida entre la primera edición de los relatos de Poe que tuve ,  barata y tan mal editada que se desencuadernaba a medida que la ibas leyendo; y la maravillosa edición ilustrada que me regaló hace unos años la que paga la otra mitad de mi hipoteca. Pero como Poe no ha cambiado nada su lectura sigue produciendo el mismo placer que ha servido a millones de personas en los dos últimos siglos.

Viene a cuento esta introducción porque La casa y el cerebro es una magnífica descendencia de las obras de Poe, con el mismo espíritu de nouvelle breve e intensa, y ese tan propicio y fantasmal ambiente victoriano. No desmerece algunas de los mejores relatos del maestro estadounidense.