sábado, 31 de mayo de 2014

"El ruido de las cosas al caer", Juan Gabriel Vasquez (2011)

Antonio Yamnara, un joven profesor de Derecho,  conoce jugando al billar a Ricardo Laverde; y el progresivo interés por su figura de expresidiario se volverá una autodestructiva obsesión el día que es asesinado.

La novela , construída sobre el antes y el después del asesinato de Laverde, es un impresionante repaso a un momento crucial de la historia de Colombia, que asiste al nacimiento de un negocio creciente -la coca- que habrá de cambiar para siempre las reglas de buena parte del mundo y en especial de algunos países de América latina.

No tenía idea ni de la mera existencia de Juan Gabriel Vásquez (de hecho, leí la novela de purita chiripa,  porque me gustó el título y me daba confianza la editorial -Seix Barral-), y sólo luego me enteré que con ella había ganado el premio Alfaguara de Novela y algunos premios europeos más. Y me alegro de haberlo hecho, porque me parece un libro verdaderamente destacable, de entre lo mejor que he leído últimamente de literatura en español (fuera de los grandes, obviamente): está bien construído, con indudable ritmo y escritura que me ha parecido de gran calidad:

...Desde una distancia antipática vi sus ojos sin pestañas, vi la boca más pequeña que había visto nunca, y lamenté que la hubieran acostado con las manos escondidas, porque nada me pareció tan urgente en ese instante como verle las maños a mi hija. Supe que nunca volvería a querer a nadie como quise a Leticia en ese instante, que nadie nunca sería para mí lo que llí fue esa reción llegada, esa completa desconocida...

martes, 13 de mayo de 2014

"El largo adiós", Raymond Chandler (1953)

Hace algo así como mil años yo tenía, con mis amigos de entonces, una afición poco frecuente: todos los viernes, íbamos a la biblioteca pública y pasábamos allí la tarde husmeando un rato entre los libros y decidiendo cuáles nos íbamos a llevar. Recuerdo haber sacado un día (las fichas eran de cartulina, y "el" ordenador paría una larga lista en papel continuo azul y blanco) El halcón maltés, de Dassiell Hammett. Les aseguro que lo recuerdo, porque esa fue creo la primera novela negra que leí, y así sigo hasta hoy.

Fuera de los lingotazos que últimamente me meto entre pecho y espalda con el incuestionable Jim Thomson, llevaba mucho tiempo sin leer uno de los grandes: demasiado tiempo sin Dassiell Hammett ni Raymond Chandler. Imperdonable.

Ya no es sólo que Philip Marlowe sea la raíz y el arquetipo de la mayoría de los detectives que le siguieron, ni que la compleja trama te atrape como sólo puede hacerlo una buena novela negra. Es que hablamos de literatura de verdad, de una definición de los personajes y de las sensaciones increíblemente bien lograda, de una prosa -en definitiva- de enorme calidad.

Yo creo que actualmente hay buenos escritores del género negro (Indriasson, Camillieri, Fred Vargas, Nesbo...). Incluso Montalbán era grande a su manera. Pero Chandler juega en otra liga.

Por supuesto, hay una película, además de Robert Altman. La película era imprescindible, porque el ritmo de la novela la exige (ya te la vas tú proyectando en la cabeza, de hecho). Habrá que volverla a ver. 

La sinopsis la dejo para otro sitio, si quieren un resumen para clase vayan al Rincón del Vago. Buenas noches.