viernes, 28 de febrero de 2014

"Siete casas en Francia", Bernardo Atxaga (2009)

Al comenzar al leer el libro, se me dio por buscar alguna referencia , y encontré una entrevista en El País en la que Bernardo Atxaga contaba como primero fue la historia humana que quería contar y después el emplazamiento geográfico y temporal. Contaba como pensó en situarla en los brutales episodios que se dieron en la construcción del ferrocarril en los Estados Unidos, pero finalmente se decidió por el Congo cuando era posesión del Rey Leopoldo II de Bélgica.

No sé si hubiera cambiado las cosas, o tal vez sí;  porque la sombra de El corazón de las tinieblas es tan larga que, para cualquiera que la haya leído, El Congo , Leopoldo II y el horror de la barbarie son los que Conrad dibujó de modo insuperable. 

La historia, la de tres oficiales de la muy corrupta y brutal Force Publique belga que pastoreaba a los nativos y se dedicaba a traficar con caucho, marfil y ébano, está contada con el buen hacer y el oficio que se le presume a Atxaga: la historia fluye fácil y eficientemente hacia un final bastante predecible. Lo importante no es el final, sino el desgranar de las historias que hay detrás de esos tres, empezando por el capitán Lalande Biran , poeta y jefe de la guarnición de Yangambi, que sólo aspira a desviar un último cargamento de ébano y marfil que le permita comprarle a su esposa la séptima casa en Francia.

Pero falta algo. Chispa, alma. Algo más. No he vuelto a ver la magia de Obabakoak ni en Siete casas en Francia ni tampoco en El hijo del acordeonista: Bernardo, regresa a tu tierra, que siempre sale mejor cuando uno escribe sobre lo que ama.

2 comentarios:

Bea Mendes dijo...

Al menos tu reseña me ha servido para apuntarme algo de Joseph Conrad , del que no había leído nada hasta el momento.

Joaquín Varela dijo...

Pues "El corazón de las tinieblas" te espera. No se olvida fácilmente.