miércoles, 31 de diciembre de 2014

"El don", Mai Jia (2002)

Yo me creia que de esto de los beseler ya estaba curado, pero ¡hombre!, uno ve en una librería un libro que viene avalado por ventas masivas ¡chino! y lo compra. Y va nutrido de páginas además, ¡qué bien!.

Luego, pasados los primeros ardores literarios, comienza a pensar que cinco millones de chinos no son tantos pa-todos-los-chinos-que hay, así que quizá como aval 5 M chinos
no sea suficiente. Esto comienza uno a considerarlo ya cuando lee la primera parte, que es así como la introducción genealógica a los ancestros, legítimos y putativos, del susodicho; que en adelante conoceremos como Rong Jinzhen, a la sazón genio de las matemáticas donde las haya que, después de ser acogido por un profesor universitario, acaba descifrando códigos secretos para el régimen de Mao.

En eso de los códigos se ocupa la parte central del libro: pero no planteando retos o descubriendo el proceso deductivo. Noooooo. No vaya a ser que se emocionen: elucubramos sobre el aspecto filosófico y lo paranormal de estos espías, que acaban todos tarados por el esfuerzo.

Y tras enormes y estériles circunloquios sobre el código PÚRPURA (sic) acabamos concluyendo sobre el casi imposible proceso de descifrar el código NEGRO (sic otra vez).

Ya sé que no entienden nada, pero peor me he quedado yo que lo he leído. Y eso que acaba con una no despreciable (en extensión) parte que parece un tractatus filosofía oriental en diez días.


lunes, 22 de diciembre de 2014

"El muñeco de nieve", Jo Nesbo (2007)

El talento está mal repartido, pero aún así el otro día me puse a buscar una canción del grupo de Jo Nesbo, Di Derre, a ver si por lo menos era malo cantando. Pues va a ser que no: digan que no pude analizar muy a fondo la letra, que el noruego lo llevo algo más flojo que el inglés, pero entonar entonaba bien el jodido.

Porque lo de escribir novela negra ya saben que lo borda. Que habiendo gente buena en este oficio, pocos hay con capacidad de mantener la tensión tanto tiempo, que las historias de Harry ya van pidiendo a gritos que las pasen al cine, o cuando menos a la tele, ahora que por allá arriba también hemos descubierto que hacen series de calidad (vean por favor Bron/Broen ).

Harry Hole sigue en pleno camino  autodestructivo, más excesivo y suicida que nunca, siguiendo la senda de todos los compañeros muertos que se han ido quedando en otras novelas de la saga. Y en esta ocasión -un clásico del género- tras un asesino en serie: The Snowman, que mata mujeres, infieles e infelices con las primeras nieves de la temporada, dejando siempre en el jardín...un muñeco de nieve.

Cuando lei Petirrojo creí que no se podría superar, y como ya han pasado unos años, no sé si ésta será  mejor; pero desde luego probablemente esté a su altura.

domingo, 23 de noviembre de 2014

"Nos vemos allá arriba", Pierre Lemaitre (2013)

Este 2014 se han cumplido ya cien años de la Primera Guerra Mundial y abundan los ciclos, libros y conmemoraciones varias.

Casualidad o no,  la historia que nos ocupa sucede durante la primera Gran Guerra, unos días antes del armisticio. Los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt vegetan en las trincheras comenzando a creerse que saldrán de aquello con vida. Pero no cuentan con Henri D'Aulnay-Pradelle, un teniente de familia noble venida a menos. Un auténtico hijoputa, que decide  aprovechar el poco tiempo de guerra que queda para alcanzar la gloria decidiendo por su cuenta tomar una absurda cota en poder de los alemanes, aún a costa de asesinar a sus propios soldados.

A partir de ahí, vuelve la brutalidad de la guerra, brevemente pero lo bastante para que Maillard quede herido y Péricourt con gravísimas secuelas en su rostro.  Entre ambos -uno de familia humilde, apocado y de pocas miras y otro de familia burguesa, artista al que nunca le ha faltado de nada- se establece una unión inquebrantable, forjada en su mísera situación de excombatientes y en el odio hacia Pradelle.

Pradelle, un redomado cabrón al que resulta fácil situar como el centro de toda la trama y al que comenzaremos a odiar con la misma intensidad que Albert y Édouard. Produce un rechazo tan visceral que  a todos los que la hayan visto llevará al general canalla que magistralmente retrató Kubrik en Senderos de Gloria (he visto que este dejà vu le ha pasado a todo el mundo leyendo después algunas críticas al libro en los medios).

Rechazados por la sociedad de postguerra y basándose en el talento de Édouard Péricourt, los protagonistas llevarán a cabo una gigantesca estafa millonaria... Es ahí donde el libro, Lemaitre dixit, debe mucho a la tradición de la novela picaresca, en especial al Lazarillo de Tormes.

Una buena novela, que se hace pronto adictiva y que -aun con claroscuros- tiene un nivel medio muy alto. De hecho (y esto no lo sabía cuando la leí), significó para Pierre Lemaitre el premio Goncourt, el mayor galardón de las letras francesas.

viernes, 14 de noviembre de 2014

"Crónicas marcianas", Ray Bradbury (1950)

Vuelves a recordar lo mal que está el mundo cuando descubres que en Google -la fuente de toda sabiduría-, está primero el programa de Javier Sardá  -que acabó por ser un infecto contenedor de la más selecta basura nacional- que el libro de Ray Bradbury. Y no sólo eso, sino que puedes acceder directamente a las sugerencias de información  de programas similares, de cuyos nombres no puedo ni quiero acordarme.  

Mi amigo Luis  decía que este mundo tenía que acabarse y empezar otra vez. 

Reset.

Crónicas marcianas , además del programa antedicho que casi cualquier españolito recordará , es un conjunto de relatos del escritor americano Ray Bradbury que recoge en un único volumen historias que fueron originalmente publicadas en momentos diferentes, pero que están unidas por un hilo temporal y argumental: la presunta colonización humana del planeta Marte.

Los relatos, muy dispares en su extensión y también en su calidad  ponen la colonización del planeta como excusa para tratar temas intemporales: el racismo, la pequeñez del hombre frente al universo, la violencia y el poder, entre otros. Los relatos mejoran a medida que el libro avanza -hay algunos magníficos hacia el final- y en ellos fácilmente Marte podría haber sido sustituido por África y hubiese tenido el mismo sentido. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

"Memorias de una vaca", Bernardo Atxaga (1992)

¿Qué coño nos pasa en el norte con las vacas? Algo debe haber que permita que la perspectiva de las vacas sea especialmente para nosotros un privilegiado mirador de la vida: de las Vacas de  Julio Medem al Millón de vacas de Manolo Rivas. 

No debería de extrañarnos por tanto que en esta ocasión Atxaga nos cuente pues las memorias de una vaca. Pero no de una vaca cualquiera, sino de Mo, una vaca negra que reniega de lo tontas que son las vacas y por eso decide escribir sus memorias desde su vida en el caserío Balantzategui-en el que se abastecía a los maquis- hasta que acaba pastando en el convento de la hermana Pauline Bernadette. Una vaca que nos cuenta un pedacito de historia de la postguerra civil en el País Vasco.

No sé cómo calificarla, y les juro que me gustaría haber podido leerla en el euskera para ver si el truco está en la belleza del texto original, porque en castellano me desconcierta. ¿Una obra juvenil?
 Un relato intencionadamente ingenuo a veces , otros humorístico y a veces trágico. Seguramente igual que la vida de la postguerra, pero es que sigo buscando Obaba en cada rincón y a pesar del indudable talento de este hombre, ya no he vuelto a encontrar la magia...

jueves, 6 de noviembre de 2014

"La casa y el cerebro" , Edward Bulwer-Lytton (1859)

Se autodefine y subtitula como "un relato de fantasmas". Desde Poe y Lovercraft las historias de terror y misterio del XIX constituyen un género en sí mismas. Un género con estilo propio e incontable legión de seguidores entre los que me cuento.

Media un buen trecho de mi vida entre la primera edición de los relatos de Poe que tuve ,  barata y tan mal editada que se desencuadernaba a medida que la ibas leyendo; y la maravillosa edición ilustrada que me regaló hace unos años la que paga la otra mitad de mi hipoteca. Pero como Poe no ha cambiado nada su lectura sigue produciendo el mismo placer que ha servido a millones de personas en los dos últimos siglos.

Viene a cuento esta introducción porque La casa y el cerebro es una magnífica descendencia de las obras de Poe, con el mismo espíritu de nouvelle breve e intensa, y ese tan propicio y fantasmal ambiente victoriano. No desmerece algunas de los mejores relatos del maestro estadounidense.


viernes, 31 de octubre de 2014

"Viajes por el scriptorium", Paul Auster (2007)

Mr Blank está en blanco. Encerrado en una habitación de la que ni sabe si puede salir, trata de encontrar sentido a su existencia mediante la lectura de unos legajos  escrito por un tal Fanshave y la visión de una serie de fotos de personas de las que tiene vagos recuerdos.

Mr Blank, que es mayor y obviamente pudiera ser Auster recibe la visita de diversos personajes que lo son de algunas de sus propias novelas en una espiral metaliteraria (no se me asusten del término: la literatura que habla de la literatura) que parece un cruce de venganza y experimento.

Interesante. Nada austeriana , una prueba o una reflexión sobre su propia carrera. Raruna.

Si nunca han leído a Paul Auster ni se les ocurra, fuera del mismo Auster y como obra aislada, no tiene sentido.

martes, 14 de octubre de 2014

"El guardián invisible", Dolores Redondo (2013)

Vamos a ver cómo se lo digo: que existiendo basurillas foráneas indignas de ser superventas, tipo Camila Lackberg o Asa Larsson (la A con circulito encima), bien está que de vez en cuando nos echemos a la panza un poquito de noir nacional, siendo como somos además tan variados nuestros territorios como los tipos de paella. 

Amaia Salazar es una inspectora de la Policía Foral de Navarra encargada de investigar una serie de asesinatos de chicas adolescentes cometidos en el Valle del río Baztán. Para ello se traslada a Elizondo, la capital del valle, que es además el pueblo en el que nació y vive su familia.  Hasta aquí, todo más o menos bien: un cuerpo policial original, una chica lista y guapa -que estuvo en Quantico, eh... Lo vamos llevando, y además Dolores Redondo escribe bien: la narración es ágil y bien resuelta. 

Coño, y a partir de ahí se va aderezando el plato en demasía: los fantasmas familiares que la esperan en Elizondo son en sí mismo un cruce entre Cuarto Milenio y Annibal Lecter. Y el muy goloso recurso a la rica mitología vasco-navarra, que enriquecería la historia usado con moderación toma cuerpo con la aparición de un bigfoot a la vasca, matando bastante la credibilidad de la historia. Y alguna cosa más que no les cuento, como el super-marido guapo, artista y que-estoy-siempre-a-tu-lado.

En suma: demasiados ingredientes. Novela que se me ha hecho demasiado larga  y que mejoraría bastante con una poda en profundidad.

Va para película seguro, porque la historia lo pide.

lunes, 13 de octubre de 2014

"La excepción", Audur Ava Olafsdóttir (2013)

Hace más de dos años publicaba el comentario de lo que me sugería "Rosa cándida", magnífico fruto de la casi siempre agradecida tarea de leer literatura islandesa.

Tenía pues fundadas esperanzas de encontrarme aquí con un paso más de una literatura sencilla, intimista, de esa de te deja gustito de vivir al terminar el libro, algo así como un calorcito de licor pero sin licor.

Pero no. O debo andar bajo de Karma o me estoy haciendo tan descreído que ya no me levanta el ánimo ni Audur Ava ni el licor. Porque no he entendido nada. La novela me ha parecido una sucesión de episodios un tanto absurdos y desilvanados en los que no pasa casi nada.

Pero se la resumo para que vean
: María está casada con un tío que se llama Floki. El hombre de su vida: guapo, bueno, buen padre y experto en la teoría del Caos -lo juro- . Pues el día de año nuevo, en plena celebración, va el campeón y le dice que se va de casa. Pero que no se preocupe que la deja, pero por otro tío. Que para más inri también es matemático y también se llama Floki. Entonces María se queda flipando toda la película. Viste a los niños, los lleva de excursión (casi los mata de frío porque la tristeza le impide percibir la temperatura ambiental), va de aquí para allá pero haciendo el fantasma. 
En este proceso la acompañan una vecina muy muy bajita que es o dice ser psicóloga y escritora que se pasa el libro comiendo. Ah, y también un estudiante que la ayuda ocasionalmente y que no se acaba de saber qué pinta.  Y lo de la aparición fugaz de su padre biológico ya ni se lo cuento.

Allá ustedes. Aviso.

sábado, 27 de septiembre de 2014

"La mujer de verde", Arnaldur Indridason (2000)

Hace no demasiado leía por primera vez a Arnaldur Indridason (Las marismas) , autor que en medio de la marabunta  nórdica me parece una marca bastante destacable.

Ya se sabe que sacar muertos en un país tan pequeño es complicado, a no ser los que sea de frio, así en esta ocasión nos trae un crimen del pasado, cuando el avance de la ciudad de Reikiavik deja al descubierto un cadáver que parece remontarse a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

El -como no- amargado inspector Erlendur simultanea la estancia en el hospital para hablar a su-hija-drogadicta-en-coma , con la investigación de un posible asesinato sesenta años atrás. Debo hacer un aparte para reflexionar sobre esto de la vida familiar puteada, que es un clásico del genero negro pero que en el caso de los nórdicos alcanza impensables cimas de perfección: a menudo tienen hijos cuyos problemas suman a los de la pareja y amigos.Véase Mankell si no me creen

Sigamos: ante tal panorama, es obvio que aqui pasarían del tema, que hay muertos más frescos y además el crimen habría prescrito, pero se ve que es Islandia no. O sea que asistimos así a una concienzuda investigación policiaco-histórica contada con gran habilidad, con una enorme capacidad de enganchar al lector y con una muy inteligente reflexión sobre la violencia de género, nombre absolutamente absurdo, porque las que padecen son siempre ellas.

A pesar del rollete hijadrogadictaenhospital, que igual esta de mas, me ha gustado mucho. Se la recomiendo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

"El expreso de Tokio", Seicho Matsumoto (1958)

Llevo encima últimamente tal vez una sobredosis de novela negra, será que el mundo achucha y hay que refugiarse en algo.  Si además es japonesa,  obviamente tenía que leerla, en este caso después de haber superado la considerable estupidez de haber comprado -por error- la versión en ebook en lugar del papel. Me he ahorrado ocho cochinos euros pero ahora de esa bonita edición de Libros del Asteroide solo quedara esta penosa reseña. Ya se que es lo legal, pero no me digan que pagar por algo que deja tan poco rastro no  jode un poco. 

Bueno, al caso. Novela un poco viejuna, de cuando se publicaban por entregas en los periódicos,   Y que me ha parecido absolutamente llamativa porque podría pasar fácilmente por occidental: sin ánimo de corroborar lo que dice su publicidad, volvemos a Simenon o a la Christie, con poca chicha social y psicológica y mucha deducción , lógica e investigadora. 

Dos cadáveres aparecen en la playa, un funcionario y una camarera abrazados envenenados por cianuro. Aparente suicidio, policía desconfiado y un profundo estudio de... los horarios de los ferrocarriles como centro de la trama. Muy entretenida. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

"La rubia de ojos negros", de Benjamin Black (2013)

No deja de ser curioso que en mi particular descubrimiento de John Banville/ Benjamín Black haya aterrizado en esta sorprendente continuación de las historias de Philip Marlowe, cuando hace no demasiado leía El largo adiós. Les juro que pura y curiosa coincidencia.

Si han llegado a este artículo aislado no entenderán nada, pero si miran ahí arriba en el blog podrán conocer la apasionante tontería de leer a la vez dos novelas bien distintas del mismo autor firmando con dos nombres.

Habiendo dejado claro por tanto ya que John Banville me parece un escritor extraordinario, me descubro además por la desfachatez de despacharse con esta doble personalidad que le permite emular a uno de los grandes como Raymond Chandler y echarle huevos para continuar con las historias de Marlowe. Capacidad prodigiosa, añado, de escribir además con tonos y tiempos bien diferentes. 

Por ahí he leído que Banvillle no es plato de gusto para todos, pero a mi me ha ganado. Tanto él como su otro yo. Chandler redivivo. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

"Antigua luz", John Banville (2013)

Aunque hacía ya tiempo que tenía la intención de leerlo (como a otros quinientos), tras la concesión del premio Príncipe de Asturias a John Banville, fue este artículo de El País el que me decidió definitivamente, no ya a leerlo; sino a asumir el juego de empezar a la vez un libro de su alter ego Benjamin Black: La rubia de ojos negros (su reseña irá depués, porque los empecé y acabé a la par).

Les recomiendo la experiencia. No sé como puede ser posible convertirse en Jekyll y Hyde y escribir con tan poca distancia dos textos, magníficos ambos pero de estilos totalmente diferentes. Pero ya tocará hablar de La rubia... , hoy es el turno de Antigua luz.

Hay escritores magníficos, más de los que uno puede leer. Y, de cuando en cuando, descubres a alguno que está -sencillamente- a otro nivel. Que convierte la lectura en una pura gozada. Que tiene shamanstvo, el don del encantador que decía Nabokov. Otra cosa.  Banville es de ese club.

"Billy Gray era mi mejor amigo y me enamoré de su madre. Puede que amor sea demasiado fuerte, pero no conozco otra más suave que pueda aplicarse."



miércoles, 2 de julio de 2014

"Meridiano de sangre", Cormac McCarthy (1995)

Antes de haber leído este libro, mi imagen literaria de McCarthy era la apocalíptica pero impresionante La Carretera y los algo lejanos diálogos de No es País para viejos y los recientes de El Confidente. Si en la película de los Cohen, la fuerza de las imágenes y los diálogos andaban a la par, en la de Ridley Scott el guión se come con patatas al director, los protagonistas y las imágenes.

Pero esto no es un blog de cine, así que anticipo esta vaina porque tal vez no tengo el conocimiento suficiente de Cormac McCarthy y estoy sacando conclusiones apresuradas, pero a lo que se ve en su carrera literaria no suele hacer muchas concesiones a la parte más dulce de la vida

Bastantes años antes de la descorazonadora La Carretera, era posible encontrar un escenario igualmente apocalíptico yendo no a un futuro posible sino a un pasado real: la frontera entre Estados Unidos y Mexico en el s. XIX, poblada de colonos, indios, soldados de fortuna y todo tipo de buscadores, vividores y redomados homicidas. Un tiempo y un lugar en el que la vida de un hombre valía más bien poco y la ley era la del más fuerte.

McCarthy retrata con bastante frialdad  las salvajes peripecias del "Grupo de Glanton", una pequeña compañía de soldados de fortuna a los que contrataron las autoridades de Texas y las mexicanas para limpiar la frontera de apaches, pagando "a tanto por cabellera".  Las atrocidades se van sucediendo sin demasiados problemas hasta que los hombres de Glanton se descontrolan y  comienzan a violar y asesinan ya sin distinguir indios y lugareños.

Hay tanta violencia y tan explícita en la novela que se vuelve casi irreal, como si fuera una mera excusa para intercalar entre las descripciones del áspero paisaje fronterizo, para mí uno de las imágenes más fuertes que quedan después de la lectura. La otra, sin duda, es el personaje del Juez Holden, el verdadero protagonista: dos metros de hombre que lo mismo diserta de antropología o fabrica explosivos que descerraja un tiro en la cabeza de un niño.

Ya ven que la novela da mucho de sí, y eso que yo me precio de ser más bien escaso en mis comentarios. Es una novela dura,  no creo que sea para todo el mundo, pero esto voy descubriendo que debe ser  Cormac McCarthy. Hay una rara e inexplicable atracción en las historias de violencia cuando están bien contadas, del Grupo Salvaje de Peckinpah a las películas de Takeshi Kitano. Pero en la media de muertos por obra, Meridiano de sangre se gana holgadamente su título...

lunes, 30 de junio de 2014

"El enigma Flatey", Viktor Arnar Ingólfsson (2003)

Recién publicado en castellano, a pesar de ser una obra ya del 2003, El enigma Flatey cuenta la historia de unos crímenes sucedidos en los años 60 en la isla del mismo nombre, en el noroeste de Islandia.  Una isla que existe realmente para unos crímenes que bien pudieron existir en un país sin crímenes pero lleno de locos por la literatura.

En un islote cercano a la isla, unos pescadores descubren un cuerpo descarnado que, obviamente, pertenece a alguien ajeno a una comunidad en la que todos se conocen y nadie falta. Enviado desde la prefectura , un triste funcionario notarial, Kjartan, se hará cargo del levantamiento del cadáver y de los primeros pasos de una investigación en la que -de un modo u otro- participa y a la vez es sospechosa casi toda la población de Flatey.

Aunque su prosa no es excepcional, y la consabida longitud de los nombres islandeses desconcentra al principio, hay dos motivos por los que me ha resultado muy agradable su lectura: de un lado y como siempre, el omnipresente paisaje islandés y la manera en que transmite el entorno de Flatey . Incluso en esta ocasión  hice algo que no había hecho nunca y que les recomiendo: buscar el lugar en Google Earth. Creo que merece la pena, aunque en la novela el paisaje de los sesenta resulta un tanto más duro que en la realidad actual, con sus bellas casas de colores vivos sobre un mal de azul intenso.

El otro motivo no es para todo el mundo, pero yo -ya lo he contado por ahí- comencé a interesarme por la literatura nórdica con las sagas islandesas, que al fin y a la postre son también unas estupendas historias de aventuras. Y es que la solución  del Enigma de Flatey está precisamente en una recopilación de Sagas: El Libro de Flatey, un códice medieval que existe realmente (en los años 70 fué repatriado a Islandia desde el Museo real de Dinamarca). También aquí les recomiendo que hagan una ciberexcursión al tiempo que leen la novela, verán como les cunde...


sábado, 31 de mayo de 2014

"El ruido de las cosas al caer", Juan Gabriel Vasquez (2011)

Antonio Yamnara, un joven profesor de Derecho,  conoce jugando al billar a Ricardo Laverde; y el progresivo interés por su figura de expresidiario se volverá una autodestructiva obsesión el día que es asesinado.

La novela , construída sobre el antes y el después del asesinato de Laverde, es un impresionante repaso a un momento crucial de la historia de Colombia, que asiste al nacimiento de un negocio creciente -la coca- que habrá de cambiar para siempre las reglas de buena parte del mundo y en especial de algunos países de América latina.

No tenía idea ni de la mera existencia de Juan Gabriel Vásquez (de hecho, leí la novela de purita chiripa,  porque me gustó el título y me daba confianza la editorial -Seix Barral-), y sólo luego me enteré que con ella había ganado el premio Alfaguara de Novela y algunos premios europeos más. Y me alegro de haberlo hecho, porque me parece un libro verdaderamente destacable, de entre lo mejor que he leído últimamente de literatura en español (fuera de los grandes, obviamente): está bien construído, con indudable ritmo y escritura que me ha parecido de gran calidad:

...Desde una distancia antipática vi sus ojos sin pestañas, vi la boca más pequeña que había visto nunca, y lamenté que la hubieran acostado con las manos escondidas, porque nada me pareció tan urgente en ese instante como verle las maños a mi hija. Supe que nunca volvería a querer a nadie como quise a Leticia en ese instante, que nadie nunca sería para mí lo que llí fue esa reción llegada, esa completa desconocida...

martes, 13 de mayo de 2014

"El largo adiós", Raymond Chandler (1953)

Hace algo así como mil años yo tenía, con mis amigos de entonces, una afición poco frecuente: todos los viernes, íbamos a la biblioteca pública y pasábamos allí la tarde husmeando un rato entre los libros y decidiendo cuáles nos íbamos a llevar. Recuerdo haber sacado un día (las fichas eran de cartulina, y "el" ordenador paría una larga lista en papel continuo azul y blanco) El halcón maltés, de Dassiell Hammett. Les aseguro que lo recuerdo, porque esa fue creo la primera novela negra que leí, y así sigo hasta hoy.

Fuera de los lingotazos que últimamente me meto entre pecho y espalda con el incuestionable Jim Thomson, llevaba mucho tiempo sin leer uno de los grandes: demasiado tiempo sin Dassiell Hammett ni Raymond Chandler. Imperdonable.

Ya no es sólo que Philip Marlowe sea la raíz y el arquetipo de la mayoría de los detectives que le siguieron, ni que la compleja trama te atrape como sólo puede hacerlo una buena novela negra. Es que hablamos de literatura de verdad, de una definición de los personajes y de las sensaciones increíblemente bien lograda, de una prosa -en definitiva- de enorme calidad.

Yo creo que actualmente hay buenos escritores del género negro (Indriasson, Camillieri, Fred Vargas, Nesbo...). Incluso Montalbán era grande a su manera. Pero Chandler juega en otra liga.

Por supuesto, hay una película, además de Robert Altman. La película era imprescindible, porque el ritmo de la novela la exige (ya te la vas tú proyectando en la cabeza, de hecho). Habrá que volverla a ver. 

La sinopsis la dejo para otro sitio, si quieren un resumen para clase vayan al Rincón del Vago. Buenas noches.

martes, 29 de abril de 2014

"Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay", Michael Chabon (2001)

Nunca he sido muy pro-yanki, enfermedad que a lo que se ve se va curando con la edad, porque voy aprendiendo que por allí se toman en serio algunas cosas largo tiempo olvidadas por estos lares. No, no les voy a hablar de la importancia del I+D+i (que aquí nunca se lo han tomado en serio), sino de los premios literarios. 

Del Pulitzer, en concreto, que a base de leer obras premiadas sin saberlo (La carretera, La maravillosa vida breve de Oscar Wao, Gilead...) he aprendido a considerar como un premio serio serio, de esos que reconocen la buena literatura. Así que, ni corto ni perezoso allí me puse a buscarme la lista de los últimos premiados , y en eso me ando.

Así, y no de otra manera llegue a Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (Pulitzer 2001) nombre seguramente muy poco afortunado y que en otras circunstancias , y habiendo tanto libro de Dios que leer, le dejaría pocas posibilidades de estar entre los elegidos... 

Y me hubiera perdido un gran libro: denso, eso sí (más de setecientas...), una de esas novelas-río que cuentan media vida de nuestros protagonistas: dos primos judíos que se crían y despiertan a la vida en el -impresionantemente contado- New York de los años 40, de la preguerra y de la postguerra, unidos sobre todo por un profundo amor a los Cómics. 

Porque la historia se construye sobre todo a partir de esas dos cosas: Nueva York, simbolizado por el Empire State, la meca del sueño americano y de la libertad para un niño judío. Y el papel que juega el Cómic: en lo que tiene de arte, en lo que tuvo de liberación y de estímulo para los niños en una época convulsa. Reconozco que a mí, que he leído muchos tebeos (sí: tebeos. también teníamos calcomanías y no tatoos como dice ahora mi hija)  de los clásicos y mucho Superman (aunque Batman siempre ha sido mi favorito) , me ha hecho pensar en ellos de un modo muy distinto.

Así que, amantes del Cómic: aunque no soy nadie para daros recomendaciones, y comprendo vuestro temor a enfrentaros con semejante libraco, pienso que deberíais de dejar por unos días los dibujitos , echarle valor y subiros al Empire.

jueves, 17 de abril de 2014

Gabo


Uno quiere a Gabo como a la luna, porque le pertenece a cada quién de distinto modo y a todos tanto como quieran gozarla".Ángeles Mastretta

Hoy se nos ha muerto. Un superdotado de la literatura, un creador de mundos irrepetibles.
Decía Dalí que los genios no deben morir, y tal vez no mueran del todo.
Hasta siempre, Gabo.

lunes, 31 de marzo de 2014

"El tren nocturno de la vía láctea", Kenji Miyazawa (1927)

A finales del año pasado recogía las magníficas impresiones que me había dejado La vida de Budori Gusko , y por eso no acabo de comprender cómo, una obra más famosa y conocida en Japón como El tren nocturno de la vía láctea, me ha dejado totalmente frío. El pobre Miyazawa vivió tan poco que se trata además de relatos muy cercanos en el tiempo. Sin embargo con éste no he llegado a meterme en el relato nunca. He estado perdido todo el rato, y lo que debería haber sido un maravilloso mundo imaginario al que comparan con El Principito se me quedó en un relato absolutamente plano y totalmente ausente. Está lleno de simbolismos, pero yo me los he perdido casi todos.

Por eso, o yo me encontraba en un estado de total desorden del Yin y el Yang o qué sé yo, un desalineamiento de los chakras. O directamente la traducción es una castaña, cosa que a veces pasa y lo notas.  En cualquier caso, si a este puerto llegase alguien que lea libros con algo más de criterio, ya anticipo que agradecería que si lo ha leído me dé su opinión, por aquello de corroborar la mía o acabar pensando que ya voy perdiendo facultades.

Porque el libro (entendido como objeto) es bonito, el jodío: le perdono la pasta que me he dejado porque es una edición preciosa, con sobrecubierta y ese detallito en la portada de ponerla al modo Manga, empezando por atrás. Y es que debo reconocer el valor y todo lo que aportan a los amantes de los libros editoriales como Nórdica Libros o, en este caso Satori Ediciones (www.satoriediciones.com), que nos permiten acceder a autores hasta ahora imposibles en castellano. 

Y eso, con la mala conciencia que tengo ahora con el Kindle, me reivindica.

martes, 25 de marzo de 2014

"Ensaio sobre a cegueira" , José Saramago (1995)

Si todavía queda por ahí alguno de los lectores históricos del blog, no debería de resultar muy difícil deducir mi pasión por la literatura de Saramago. Seguramente era más fácil apasionarse por la persona, cuya lucidez seducía a no pocos aunque no a todos cautivaba igualmente su literatura.

Quizá leer a Saramago no es sencillo en un principio, pero una vez que ya eres de los suyos no importa. Aprendes sus maneras, sus largos párrafos en que los diálogos se suceden separados únicamente por un heterodoxo punto o una coma. La increíble belleza de sus palabras y del paisaje humano que dibujan. 

Además, y ya puestos a superar dificultades que merezcan la pena, desde "A viagem do elefante"decidí leerlo sólo en portugués: un ejercicio bastante llevadero para los que vivimos del otro lado de la raia, y que de verdad recomiendo encarecidamente: el beneficio supera con mucho la dificultad. Ni el mejor traductor es capaz de transmitir la belleza de las palabras de Saramago.

Claro, está el libro, que para eso es una reseña. 

Pues es bien sencillo. Ésta es la mejor obra suya que he leído. Todas me gustan y me parecen buenas. Este Ensaio sobre a cegueira me parece una obra maestra. Uno de esos libros que -como pueden ser La Colmena o La familia de Pascual Duarte- justifican de largo un Nobel. Hay más conocimiento del ser humano, más descripción y análisis de sus miserias y de sus proezas que en una biblioteca de sociología o filosofía. Casi todo lo que importa. Casi todo lo que nos mueve. Casi todo lo que merece la pena y lo que lo parece pero no lo merece está aquí. Es absolutamente magistral.

Queres que te diga o que penso, Diz, penso que não cegamos, penso que estamos cegos, Cegos que vêem. , Cegos que, vendo, não vem.

domingo, 16 de marzo de 2014

"El marino que perdió la gracia del mar", Yukio Mishima (1963)

Debo reconocer ante todo que tengo debilidad por esta obra porque fue la primera novela de Mishima que leí, ya hace probablemente más de veinte años; y sin duda una de los motivos que despertaron mi interés por la literatura japonesa, de la que me hice lector habitual y comprador compulsivo en momentos en que encontrar un libro japonés publicado en español era extremadamente difícil.

Me pareció en su momento un libro impactante, y recobrado tantos años después me sigue pareciendo una obra brillante. Ahora que conozco algo mejor la obra de Mishima y sus extremas peripecias vitales, parece un resumen de partes de su ideario: la historia de Ryuji, el rudo marino y Fusako, la bella y delicada viuda por la que abandonará su vida a bordo. El mar, el amor, la belleza y el deseo. Lo oriental y lo occidental. Y también los sueños abandonados y Noboru, el adolescente hijo de Fusako y verdadero protagonista: él y su clan de atroces adolescentes inadaptados (imposible no acordarse de El señor de las moscas) habrán de hacer justicia al marino que -bellísimo e inolvidable título- eligió perder la gracia del Mar.

Junto con El rumor del oleaje (una breve y positiva delicia entre su compleja obra) la más occidental y fácil de leer de sus novelas, pero en mi opinión una de las más brillantes.

domingo, 9 de marzo de 2014

"Abandonarse a la pasión", Hiromi Kawakami (2006)

Hace no demasiados días que reseñaba Grotesco, una mirada a las relaciones humanas tan gélida y desprovista de sentimientos que impresionaba. Ya decía allí que es probable que sólo en una sociedad como la japonesa y su para nosotros incomprensible manera de ver muchas veces la vida puedan darse relatos tan extremos donde el amor, el dolor y la muerte están tan peligrosamente cerca.

Hiromi Kawakami, que es la autora de ese canto al amor que es  El cielo es azul, la tierra blanca , y que más tarde ya se deslizaba por mayores pendientes con Algo que brilla como el mar (ambas aqui comentadas) da una vuelta de tuerca a su visión del amor para sorprendernos con ocho historias de pareja que llamaré no convencionales por no llamarlas extremas

Ocho historias sorprendentes, unas mejores que otras sin duda, pero que en conjunto constituyen una ocasión para reflexionar sobre  las muchas formas que toma el amor -algunas dolorosas y crueles- Amor que -a menudo- es el nombre que damos a  nuestra angustiosa huida de la soledad. 

jueves, 6 de marzo de 2014

"Texas", Jim Thompson (1965)

Al año siguiente de escribir su obra maestra, la celebrada 1.280 almas (Pop.1280), Jim Thompson escribió este homenaje a Texas, una novela en la que -incluso más que en otras- hay mucho de autobiográfico: no sólo por la Texas que conoce bien, y de la que recorre buena parte de sus ciudades en el texto , sino sobre todo por el prota: un jugador profesional de dados, honesto y puteado por la vida. Tal vez el tipo que quiso ser un Jim Thompson al que nunca las cosas se le pusieron fáciles.

No se parece a ninguna otra novela suya que haya leído (1.280 almas, El asesino dentro de mi, Noche salvaje). Extraña no encontrar aquí ese relato perfecto del psicópata asesino que -frecuentemente- está del lado de la Ley, sino un personaje como Mitch Corley, en el fondo adorable -como-de-bueno-de-la-pelicula , y por cuya integridad física nos pasamos temiendo toda la novela.

Hay petróleo, juego,  dinero, poder, corrupción, no poca sensualidad (descrita con enorme maestría) y menos violencia explícita que nunca: por no haber, no hay ni muerto. Pero da lo mismo: Jim Thompson, un grande de la novela negra, escribe una magnífica obra que nos atrapa como si en nuestra cabeza ya hubiésemos filmado lo que hubiera sido... un fantástico guión de cine.


viernes, 28 de febrero de 2014

"Siete casas en Francia", Bernardo Atxaga (2009)

Al comenzar al leer el libro, se me dio por buscar alguna referencia , y encontré una entrevista en El País en la que Bernardo Atxaga contaba como primero fue la historia humana que quería contar y después el emplazamiento geográfico y temporal. Contaba como pensó en situarla en los brutales episodios que se dieron en la construcción del ferrocarril en los Estados Unidos, pero finalmente se decidió por el Congo cuando era posesión del Rey Leopoldo II de Bélgica.

No sé si hubiera cambiado las cosas, o tal vez sí;  porque la sombra de El corazón de las tinieblas es tan larga que, para cualquiera que la haya leído, El Congo , Leopoldo II y el horror de la barbarie son los que Conrad dibujó de modo insuperable. 

La historia, la de tres oficiales de la muy corrupta y brutal Force Publique belga que pastoreaba a los nativos y se dedicaba a traficar con caucho, marfil y ébano, está contada con el buen hacer y el oficio que se le presume a Atxaga: la historia fluye fácil y eficientemente hacia un final bastante predecible. Lo importante no es el final, sino el desgranar de las historias que hay detrás de esos tres, empezando por el capitán Lalande Biran , poeta y jefe de la guarnición de Yangambi, que sólo aspira a desviar un último cargamento de ébano y marfil que le permita comprarle a su esposa la séptima casa en Francia.

Pero falta algo. Chispa, alma. Algo más. No he vuelto a ver la magia de Obabakoak ni en Siete casas en Francia ni tampoco en El hijo del acordeonista: Bernardo, regresa a tu tierra, que siempre sale mejor cuando uno escribe sobre lo que ama.

lunes, 24 de febrero de 2014

"El desierto de los tártaros", Dino Buzzati (1940)


A lo largo de mi vida como lector, me he quedado con un puñado de libros que -por una u otra razón- significan algo más que los demás. Tal vez fue cosa del momento en que los leía, de la compañía o de la vida que tocaba vivir en aquel entonces. Tal vez solamente era porque se trataba de buenos libros paridos por buenos escritores.

Me ha tocado mucho la historia del joven teniente Giovanni Drogo, que llega destinado a la Fortaleza Bastiani, un lugar entre montañas, abandonado del mundo desde el que que custodian la frontera del reino del norte. La frontera delante de la gran llanura: el desierto de los tártaros. Allí, en medio de la nada, permanecerá esperando la guerra y la gloria.

Si hay un reflejo de la soledad y del a veces sinsentido de la vida, creo que por mucho tiempo será la que reside entre los muros de esta Fortezza Bastiani (por cierto, una hermosa canción de Franco Battiato cuyo significado desconocía hasta este libro).

Obra maestra. 

lunes, 17 de febrero de 2014

"Grotesco", Natsuo Kirino (2003)

El muy peculiar universo de Natstuo Kirino tiene su momento en la magnífica Out, que ya reseñamos aquí hace unos años. Comparte muchas cosas: una manera de escribir que atrapa, la descripción de un mundo eminentemente femenino  en el que los hombres simplemente cruzan casualmente para ser víctimas (Out) o verdugos (Grotesco).

No les desvelo nada, porque desde el inicio sabemos que en la novela gira en torno al asesinato de dos prostitutas: la que fue bellísima Yuriko ya en su declive; y Kazue, subdirectora en una oficina de día y prostituta de noche. La historia recompone lo que fue la vida de estas dos mujeres como si fuera un puzzle, a través del relato de la hermana mayor de Yuriko, de los diarios de ambas, del informe policial y las declaraciones de su presunto asesino.

Llama poderosamente la atención lo descarnado del relato, puesto siempre en primera persona. La total ausencia de sentimiento alguno prácticamente en todos los personajes, que caminan siempre hacia su propia autodestrucción. Un tempo claramente japonés, que ya he vivido en otros autores y que sólo he sentido así en la literatura nipona.

La novela es bastante larga, y se consume bien hasta la parte final: el diario de Kazue, con el que concluye, es bastante simple, previsible, tedioso y no aporta prácticamente nada a la novela, como si a Natsuo Kirino le hubieran fallado las fuerzas.

No sé que decirles. Yo creo que hay que leerla.

sábado, 15 de febrero de 2014

"La mujer que desató el mayor escándalo sexual de todos los tiempos", Eli Yaakunah (2011)

Horror. Horror. Una terrible mezcla de Los Juegos del Hambre y Justine.  Pagué 1,42€ en Amazon y es demasiado cara. Pero ¿qué fuma la gente?

Por Cristo, ni se les ocurra....  Cuando comienza diciendo que se mueve en su motohuevo (sic), ya me ha matao...

Abandono en el primer cuarto. Consideren que por lesión.

miércoles, 12 de febrero de 2014

"O alienista", Joaquim Machado de Assis (1882)

Entiendo que, habida cuenta de que ha pasado más de un siglo desde que Machado de Assis escribiese este (largo) cuento o esta (corta) novela, no incito a ningún delito contra la propiedad si les recomiendo que se hagan con una edición digital de este relato. Así, buscando alimento en portugués para mi kindle llegué yo.

La buena literatura no pasa de moda. No es moderna ni antigua, simplemente es buena. Es una de las cosas que me sigue maravillando de leer narrativa por la que ya ha pasado más de un siglo.

He leído "O alienista" en portugués, en una selección de sus treinta mejores relatos.  Todos, más o menos breves, son buenos, bastante divertidos y en general con moraleja; pero por encima de los demás estaca este alienista. Nuestro hombre es un doctor al que se le da por especializarse en el estudio de las locuras humanas, para lo cual, desplazado a la localidad de Itaguaí, crea un centro (la "Casa Verde") por el que, de una u otra manera y en búsqueda de los límites entre razón y locura, acabará pasando toda la ciudad.

El cuento es tremendamente divertido, va de menos a más hasta llegar casi al paroxismo (al final parece una historia para los Monty Pyton), pero por encima de todo es tan real como la vida misma: habla de la a veces débil frontera entre la cordura y la locura, pero sobre todo es una fantástica sátira sobre el poder y su capacidad de relativizar todo en función de quién lo ostenta.

Brasil, 1882. España, 2014. En lo que al poder respecta, poco han cambiado las cosas...

domingo, 9 de febrero de 2014

"El último vuelo del flamenco", Mia Couto (2002)

Locura adorable. Aún leído en castellano, y falto por tanto de la intensa musicalidad del portugués que usa Mia Couto (que donde no las encuentra se inventa las palabras)  el libro pertenece a África. O más concretamente, a Mozambique: en la carretera que va al poblado mozambicano de Tizangara, varios cascos azules de la fuerza de pacificación de la ONU han estallado súbitamente, dejando sólo atrás ...sus intactos penes.

Para investigar tan extraño hecho, las Naciones Unidas destinan a un italiano, cuyo traductor local será el hilo conductor del relato. O mejor dicho, de los relatos que se cruzan en la muy sui generis investigación de Massimo Risi, que a la postre se verá totalmente superado por los especiales habitantes del lugar.

A ratos tremendamente divertida y otros llena -no de realismo- sino de surrealismo mágico africano, queda también espacio para que cale un buen repaso a la descolonización, a la revolución y a la corrupción como si fuesen la misma cosa, dejándonos un puñado de maravillosos personajes.

PD: En el ya lejano septiembre de 2007 recogía el comentario de los muy recomendables relatos de "O fio das missangas"

sábado, 8 de febrero de 2014

"Las marismas", Arnaldur Indridason (2000)

¡Por fin!. Una novela negra sin pretensiones de aspirar al Nobel: hay un muerto, hay un oscuro pasado, y -como no- hay un policía bastante cascado y con una vida personal horrible. ¡Como tiene que ser!.

Una investigación que se abre y cuyos pasos vamos siguiendo poco a poco, una prosa que fluye sin atragantarse y unos personajes creíbles.  Una novela con todo lo exigible en un noir nórdico y que -por descontado- engancha desde el principio.

Una única pega: si Indridason sigue escribiendo a muerto por novela en un país con poco más de 300.000 habitantes y la tasa de homicidios más baja de la Tierra, pronto habrá más fiambres en sus novelas de los que produce el país.

martes, 4 de febrero de 2014

"De repente llaman a la puerta", Etgar Keret (2012)

Hace unos años leía  Pizzeria Kamikaze y otros relatos . Me gustó, aunque parecía haberlo escrito totalmente fumado. En este libro hay 38 relatos que dan para mucho, a pesar de su brevedad: hay muerte, hay sexo, hay trabajo, hay cinismo, hay algo de amor y unos cuantos gilipollas. También hay bastante Israel, con sus judíos y sus atentados y todo. En el fondo, hay un verdadero río de vida, como si un día diseccionaras con un cuento a los viajeros de un autobús.

No es facil calificarlo, porque escribe como dando brochazos. Su prosa va al grano: no se recrea ni lo más mínimo, va al tema para transmitirnos situaciones e imágenes (no en vano es director y profesor de cine), pero lo hace con oficio y eficacia. Puede parecer fácil pero yo creo que no lo es, hacer un uso inteligente de tan pocos recursos. 

Un libro fácil de leer, porque los cuentos son breves o brevísimos. Y lo mejor está en los extremos, donde se aplica un especial humor negro a la israelí:

 ¿Os habéis parado a pensar alguna vez en cuál es la última palabra más frecuentemente pronunciada por los que están a punto de fallecer de una muerte violenta? El Instituto Tecnológico de Massachusetts ha llevado a cabo un importante estudio sobre la cuestión entre las distintas comunidades de Norteamérica y ha llegado a la conclusión de que la palabra no es otra sino "joder". (...)

miércoles, 29 de enero de 2014

"El sótano", Thomas Bernhard (1976)

Mi existencia, durante toda mi vida, ha molestado siempre, y siempre he irritado. Todo lo que escribo, todo lo que hago, es molestia e irritación. Toda mi vida como existencia no es otra cosa que un molestar y un irritar ininterrumpidos. Al llamar la atención sobre hechos que molestan e irritan. Unos dejan a las personas en paz, y otros, y entre esos otros me cuento, molestan e irritan. 

Toda una declaración de intenciones.

 El sótano es la segunda parte de la autobiografía de Thomas Bernhard, un autor al que -imperdonablemente- no había leído hasta ahora. Su prosa es sencillamente brillante:  cuando llevas cuatro páginas ya te has dejado transportar por esa manera de contar con frases largas, con intencionadas repeticiones de palabras, con un narrador que mira hacia sí y hacia los demás con una claridad que asusta, con pocas concesiones, como si efectivamente su mayor cualidad fuese molestar.

Bernard, que nació y se crió pobre, nos cuenta cómo un día, sencillamente, en lugar de tomar la dirección del colegio, al que va a hacer algo al que no le ve sentido,  toma sencillamente la dirección contraria y acaba de aprendiz en el almacén del señor Podlaha, en el poblado de Scherzhauserfeld, el más miserable de todo Salzburgo.

Repasa tan profundamente las miserias de su sociedad  que leerlo es recibir una verdadera paliza, porque no te cuenta, sino que te golpea con las palabras: a poco que leas con calma estás allí, en el colmado de Karl Podlaha, en medio del miserable poblado de Scherzhauserfeld, que fabrica gente sin esperanza que nutrirá los juzgados, las cárceles y los cementerios de Salzburgo.

Tremendo.

sábado, 25 de enero de 2014

"¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick (1968)

Creo que entenderán que un libro con este título tendría pocas probabilidades de acabar en mi biblioteca. Salvo, claro está, de no ser porque en él se basó el guión que sirvió a Ridley Scott para hacer Blade Runner,  uno de los mitos de la historia moderna del cine.

Aunque pueden verse ediciones del libro con el título "Blade Runner", película y novela difieren bastante,  e incluso  el propio Ridley Scott confesó que jamás había leído la obra de Philip K. Dick. La película está enteramente basada en el magnífico guión escrito por dos tipos  llamados David Webb Peoples y Hampton Fancher.

Supongo que conocen el argumento: en un mundo desolado tras la guerra nuclear, en que la mayor parte de la población ha emigrado fuera de la Tierra, Rick Deckard es un cazarecompensas cuya misión es detectar androides prácticamente humanos que están fuera de control y retirarlos. Personas biológicamente similares en casi todo a los hombres, salvo por algunos detalles: carecen de capacidad empática y su expectativa de vida se limita a unos pocos años.

Es imposible juzgar aisladamente la novela cuando tienes en la memoria las imágenes tantas veces vistas, de una potencia visual tal que se comen al relato. Éste es con frecuencia un poco farragoso, aunque plantea muy interesantes cuestiones éticas que no siempre tienen cabida en la película. Es un libro entretenido y curioso, resuelto irregularmente desde el punto de vista literario, pero  interesante.

Imprescindible -obviamente- para la legión de fans de Blade Runner.


miércoles, 22 de enero de 2014

"Un asesinato literario", Batya Gur (1993)

Sigo sin comprender cómo es posible que desperdicie tiempo de mi vida, siendo éste limitado y los libros que me quedan por leer infinitos. Deben ser residuos de mi educación católica, del catecismo o de que la generación de mis padres creció capada por el franquismo y siempre hay que procurar no molestar, vaya usted a saber cuáles son las consecuencias. Es absurdo. 

El hecho es que cuando llevaba media hora leyendo ya estaba firmemente convencido de que este libro no me iba a gustar. Cuando un buen escritor introduce la literatura como argumento en su literatura las reflexiones siempre son sencillas, claras, oportunas y, sobre todo, breves.  Comenzar un libro, y más si es una novela negra, largándose un rollo que presuntamente nos coloque en un ambiente universitario, poético y literario, está fuera de lugar -en mi humilde opinión-. El caso es que ahí yo ya me había ido.

Intenté volver. Lo intenté durante toda la novela (uno siempre conserva la esperanza de que el desierto se acabe y lleguemos a la Tierra Prometida o al menos a un oasis). Pero no pude. Perseguí y traté de juntar los retazos de la investigación de Michael Ohayon, que en sí no hubieran estado tan mal y dan para una novelita de escasas cien páginas. Pero venga a meter por el medio los rollos de y entre los profesores universitarios, la secretaria, las esposas, la belleza fría de, la Universidad, y sobre todo la puñetera poesía israelí. 

Creo que debí haberme pillado la edición en hebreo.

lunes, 20 de enero de 2014

"Abril Rojo", Santiago Roncagliolo (2006)

Ayacucho, Perú. Semana Santa del 2000. En lo que fuera territorio de Sendero Luminoso, organización supuestamente desaparecida,  al fiscal Félix Chacaltana le toca en suerte investigar un asesinato que parece tener relación con los senderistas. Chacaltana es un hombre más bien anodino, apegado al mandato de la ley y a sus formulismos y al parecer, con poca experiencia en el mundo real.

Y el mundo que se encuentra en Ayacucho no se parece a aquel del que proviene. La historia, que comienza casi de un modo ingenuo y hasta casi caricaturesco, como si estuviésemos ante Pantaleón y las Visitadoras, se va enrareciendo progresivamente a medida que se suceden los asesinatos y la violencia, que corre paralela al descubrimiento que hace Chaltacana de la espiral de brutalidad que supuso la guerra entre el ejército y Sendero.  El relato se va haciendo más y más negro cada vez, y esa brutalidad creciente lo engulle todo, también la inocencia del propio Fiscal.

Abril Rojo no es una novela negra al uso, y si lo fuera lo sería más porque es muy negro lo que cuenta que por respetar los cánones del género. Lo terrible que sucede siempre con este tipo de historias, es que su trasfondo histórico es terriblemente cierto, y que en los quince años que siguieron a los ochenta, fueron asesinadas en Perú 70.000 personas, más de la mitad por quienes decían combatir  a las fuerzas insurgentes.

Quizá sea un poco excesiva, pero es una buena novela.


viernes, 17 de enero de 2014

"Memoria de mis putas tristes", Gabriel García Márquez (2004)

El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor con una adolescente virgen.

Con un tema que en los tiempos que corren rozaría la pederastia,sólo alguien tan dotado podría haber hecho magia de una historia tan poco creíble como todas y tan tierna como para querer creerla. Realismo mágico, le dicen.

Márquez da un repaso a una vida intrascendente contada con una  amargura que nos identifica con el personaje en su progresivo enamoramiento de Delgadina. Un freudiano diría que ella representa la vida que empieza vista desde el hombre que se acaba. Pero García Márquez afortunadamente no es un freudiano, es un poeta. Un poeta que hace prosa pero un poeta al fin y al cabo. Así que la niña es un pretexto, casi un objeto más en la escenografía que dispone Rosa Cabarcas , la alcahueta de cabecera de nuestro protagonista y la otra protagonista real de la novela.

Nuestro hombre: un don nadie venido a menos, feo,  mal periodista y consagrado putero (Nunca he ido a la cama con una mujer que no pagó ...). Y con esos mimbres tan tremendos, García Márquez es capaz de hacer una historia llena de melancolía, pero también de amor y de esperanza.

Lo decía Nabokov, en ruso hay una palabra para definirlo: shamanstvo, el don del encantador


miércoles, 15 de enero de 2014

"El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas", Haruki Murakami (1985)

Hasta yo mismo he perdido la cuenta de los libros que he leído de Murakami. Eso, sí, sin orden ni concierto, a medida que por una u otra razón han ido cayendo en mis manos. A lo largo de todos estos años, desde que me empaté tras leer "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", acabé considerando como normal cualquier cosa que pudiese suceder en sus novelas. Ese es uno de sus encantos, casi todo lo que cuenta, hasta que te hable el gato, parece de lo más normal.

Claro que todo tiene un límite, carajo. Yo me imagino a Haruki, que es muy amante del Jazz, escuchando a Benny Goodman tras haberse bajado dos o tres vasos de whisky (la atmósfera de humo es optativa) mientras teclea poseído una historia que parece no tener fin... Creí que había alucinado con  La caza del carnero salvaje, pero aquello aún tenía un sentido...

Conste que los capítulos finales son magníficos, pero todavía no tengo claro si justifican la tortura psicodélica por la que tenemos que transitar para llegar al desenlace. Padece un ataque de erudición metafísica como el Umberto Eco en aquella maldita novela...ah sí, el dichoso Péndulo de Focault. E igual de incomprensible para tipos de inteligencia media como un servidor.

Por último, y en su defensa, le excuso porque es una de sus primeras obras, inmediatamente posterior a La caza del carnero..., y porque después sorprendentemente parió Norwegian Wood  (para muchos, su mejor novela).

Así que si no han leído nada de este hombre, recuerden que empezar  por esto es una ruleta rusa: si les gusta igual lo que viene después les decepciona por normal. Y si no les gusta, tal vez pierdan la oportunidad de leer a uno de los mejores escritores vivos.

Porque indiferentes no les va a dejar.


lunes, 13 de enero de 2014

"El baile", Irène Némirovsky (1930)

Si no fuera por la tremenda historia que está detrás de la escritora, y de sus escritos, podríamos reseñar el libro sin más.  Pero es obligatorio recordar que esta brillante mujer, criada en Francia y de origen ucraniano, hubiera dado enormes páginas a la literatura mundial, de no haber sido asesinada en Auschwitz cuando no llegaba a los 40 años. Y aún así, pues muchas de sus obras fueron descubiertas, publicadas y premiadas más allá del año 2000. Pero eso tocará cuando lea Suite Francesa.


El baile es una novela breve, o un relato largo. Lo que los franceses llaman una nouvelle . Su argumento gira en torno a  la primera fiesta que dan los Kampf, una familia de nuevos ricos con ansias de ser reconocidos y aceptados por la sociedad parisina. Asi que la obra va, sobre todo, del cinismo y la falsedad de las relaciones sociales; algo que en el fondo no ha cambiado mucho...  

Las relaciones líquidas, como las llamó alguien. Amistades sin vínculos reales, que son en el fondo de una fragilidad extrema. Tan frágiles que basta que Antoinette, la hija de los Kampf, sea excluida de la fiesta para se de desate el pandemónium... Sí, porque también va de la inocencia perversa.

Lo bueno si breve...Ni le falta ni le sobra nada, y a mí me recuerda algunos relatos de Zweig, que no es poco.

Fantástica para leerla del tirón.

jueves, 9 de enero de 2014

"El cuaderno rojo", Paul Auster (1993-1994)

Un prólogo exageradamente largo de Justo Navarro (un buen texto, sí, pero largo de cojones), introduce los relatos que Auster escribió -obviamente- en un cuaderno rojo.

En el cuaderno  Paul Auster recoge, como no podía ser de otro modo, breves relatos -unos supuestamente autobiográficos y otros supuestamente contados por amigos y conocidos- con un nexo común. Si han leído un par de veces a Auster ya sabrán cuál es: el azar. La casualidad y su inmenso poder, que hace que de niño vea caer fulminado por un rayo al compañero que iba delante. ¿Por qué no yo?

La casualidad, la suerte, las oportunidades, las coincidencias. Sobre eso escribe Paul Auster, aquí y siempre. Algo que puede parecer banal , pero que invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, porque perder un autobús y coger el siguiente es normalmente intrascendente, pero no siempre. No si allí viajaba el que iba a ser el amor de tu vida. O si luego ves las noticias y ese autobús en el que tendrías que haber ido, se despeña por un barranco.

Narraciones muy breves, apenas un ejercicio, un entrenamiento literario para cosas mejores que nos iba a proporcionar más adelante. Ideal para leer en el autobús.
 En el que les toque coger, hay que dejar que el destino haga su trabajo.