miércoles, 25 de diciembre de 2013

"La vida de Budori Gusko", Kenji Miyazawa (1924)

La verdad es que no me gusta ni  el manga ni  el ánime, pero sí entiendo que sea con el cómic la única forma razonable de representar las historias de Kenji Miyazawa. Todavía no sé muy bien porqué, pero algunas me recuerdan poderosamente al Roald Dahl de Charlie y la Fábrica de Chocolate, pero como en japonés. O incluso hibridado con escenas de la Alicia de Lewis Carroll. Entre el Surrealismo y la Magia.

No puedo describirles la historia de Budori , que tiene que sobrevivir con su hermana tras la desaparición de sus padres , porque está llena de fantasía y efectivamente dibujarla parece la otra manera lógica de contarla. Sólo les diré que me sorprendí a mi mismo realtando otra de las historias del libro "Las bellotas y el gato montés", a mi hija de cinco años. Hay un poder de la fantasía tan enorme que cualquiera que sea contador de historias, cuentacuentos de esos que ahora pululan, no debería dejarla pasar.

Deliciosa.

O eso creo. Es el día de Nochebuena y tras bajarme a medias con mi otra mitad una botella de Moët igual tengo las percepciones alteradas, y hasta he comentado de carrerilla algunos libros que tenía pendientes.  Pero he de reconocer que después de la guillotina , el champagne es el mejor invento de los franceses.

Feliz Navidad. Si puede ser.

1 comentario:

miriabad dijo...

Desde luego suena muy bien... No creo que sea sólo el efecto del champán. ;-)
¡Feliz Año!