lunes, 29 de octubre de 2012

"El sonido de un trueno", Ray Bradbury (1952)

Cuando veo a los personajes de Big Bang Theory, a veces recuerdo instintivamente el grupo de amigos que yo tenía en el Instituto. Contar hoy en día que íbamos los viernes a la biblioteca pública y volvíamos cargados de libros para toda la semana,después de haber pulido las estanterías a la búsqueda de nuevos ejemplares, nos convertiría hoy en  frikis de categoría.

O no, no sé. Viendo la cantidad de idiotas que nos rodean y a veces gobiernan tal vez hubiera sido mejor que hubiesen leído más y bebido menos en su juventud. O tal vez hubiéramos debido ser nosotros los que debimos beber más, así ahora tendŕiamos el cuerpo acostumbrado a unos lingotazos con los que soportar lo que hay que ver.

Disculpen, que me evado (debo dejar de leer el periódico). Traigo esto a colación porque por aquella época me leí buena parte de la obra de Ray Bradbury, (sí, los frikis de mi grupo sabíamos que Crónicas Marcianas era algo más que el nombre de un programa de Javier Sardá). De aquella época , y han pasado muuuchos años, proviene también mi recuerdo de "El sonido de un trueno".

Hasta hoy nunca lo había vuelto a leer. La verdad, no me hacía falta, porque nunca me olvidé de su trama, a la que la que la memoria ha vuelto muchas veces: cómo hasta un pequeño elemento en un momento dado puede alterar nuestro futuro.

El aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo. Eso dice al menos un proverbio chino.Hasta ahí puedo llegar. Para  El efecto mariposa y la Teoría del caos, tendrán que esperar a que se lo explique Seldon Cooper.

miércoles, 24 de octubre de 2012

"1Q84" Libros 1, 2 y 3 , Haruki Murakami

Si ustedes han visto Bladerunner recordarán esa sensación final que queda cuando Decker y Rachel se van juntos, sin que se sepa el tiempo que les queda y sin que eso  parezca además importar demasiado.

No sé si vendrá este flash mucho a cuento, pero por alguna razón este libro me lo ha traído a la memoria. Siempre me acuerdo de esta película cuando pienso en lo leve, lo efímero y lo relativo que es todo.

Más de 1000 páginas. Como si me hubiese pasado el verano leyendo "Guerra y paz". Créanme , ni se les ocurra intentarlo si nunca han leído a Murakami. Podrían alcanzar el éxtasis si fuese un descubrimiento feliz  o reventarse la cabeza como cuando intentaban acabar "El péndulo de Foucault". Si quieren probar un poco, empiecen por otro más livianito, "Al sur de la frontera..." o ya envalentonados (en peso es el doble) "El pájaro que da cuerda al mundo". Si éste les gusta, casi les puedo anticipar que 1Q84 les encantará.

Del argumento del libro no les cuento nada. Sólo para saciar su ansia de conocimiento les diré que la extraña Q se debe a que en japonés suena "kyu" ,igual que el 9. O sea, que es 1984 pero no exactamente.  No puedo describirles someramente una novela que sigue el esquema del Clave bien temperado de Bach, tres libros en 24 partes cada uno.

A mí me ha parecido una novela compleja y poderosa, que una vez superados los momentos de perplejidad como lector, deja poso.  Y algunas imágenes memorables que perdurarán en la memoria. Igualito que el replicante colgado de una cornisa.


Disfruten y no intenten entenderlo. ¿ O es que a veces no les entran dudas sobre de qué lado del espejo están?