miércoles, 23 de mayo de 2012

"El pibe que arruinaba las fotos", Hernán Casciari (2010)

La historia de Hernán Casciari es bien curiosa, pues fomentó su fama, y a lo que yo sé su vida como escritor a través de los comentarios en su blog Orsai, que llegó a ser enormemente popular.  A partir de su premiado -y sobre todo seguido- blog, Casciari desarrolló su faceta de escritor y agitador cultural, que a lo que veo en una repaso a su página culmina en la edición de una revista con el mismo nombre , Orsai (algunos números pueden verse desde la página y es francamente buena).

En las entradas de su blog debió Casciari de desarrollar esa manera de escribir socarrona y efectista, divertida, bufa y a veces tierna que al final llega fácil al lector. A veces me recuerda a Juanjo Millás, en memorables idas de olla que mezclan realidad y fantasía, dicho sea sin ánimo de ofender (a Millás, cuya literatura me parece bastante mejor).

El caso es que el libro, que cuenta a grandes trazos la vida y andanzas del Gordo Casciari que arruinaba las fotos desde pequeño -no se pierdan la foto de portada- , es ameno,  de lectura agradable y un poco bipolar:  con algunos pasajes francamente buenos y otros que habría que colocar entre el realismo mágico y las consecuencias literarias de fumarse un porro.

miércoles, 16 de mayo de 2012

"El poder del perro", Don Winslow (2005)

Hace una semana, cuando estaba mediado el libro (que supera las 700 páginas), me sobresaltó especialmente la noticia de 18 personas asesinadas en el estado mexicano de Jalisco dentro de la guerra entre los cárteles de la droga. Y me sobresaltó especialmente porque una vez que abres la primera página, tardas poco en sumergirte en el mundo de corrupción y violencia extrema que describe el libro: la verdadera versión narcomex de El Padrino, como dice un crítico en la portada.

Hoy vuelven a aparecer 49 asesinados en Nuevo León, y en verdad no lean este libro si lo que quieren es una especie de noticia extendida de lo que pasaba (y se ve que pasa) en la frontera para llegar a estos extremos. Como también dice otro , sería terrible si fuera verdad sólo el 10 % de lo que cuenta. Saber que probablemente lo es el 90 resulta pavoroso.

Disculpen vds. el comienzo, pero el libro contiene tal carga de violencia que me patea que sólo remede a la puñetera realidad: se ve que la guerra que nos cuenta el libro y que comenzó en los 70 el agente de la DEA Art Keller no ha progresado mucho en el fin del narcotráfico, aparte de dejar miles de muertos por el camino.

Les he advertido: si son estómagos delicados o tienen problemas para conciliar el sueño, pasen. No llegan a su altura en lo violento ni el Sam Peckimpah de Grupo salvaje  ni el  Takeshi Kitano de Brother .  Pero no es menos cierto que, como en el cine, contarlo con oficio puede dar magníficos resultados.

Porque es un libro condenadamente bueno. Lo que asusta es que no es una película. Es la vida en la frontera.