sábado, 4 de febrero de 2012

"Rosa cándida", Audur Ava Ólafsdóttir (2010)

Probablemente la mayor dificultad para comentar este libro es conseguir escribir bien el nombre de su autora. Que dice además el traductor, Enrique Bernardez, que los islandeses no tienen apellido. Así que vamos a comentar el libro de Audur Ava, la hija de Olaf.

A pesar de que no es el primer libro islandés que leo, me sigue  llamando la atención que un país que no debe  de superar los 300.000 habitantes pueda tener un nivel literario tan alto. Supongo que se suma su rica tradición , que viene de la Edad Media, con un frío pelón que hace que no puedan salir de casa en semanas y claro, en algo hay que pasar el tiempo.

Hoy voy de rollo, veo. Ha sido un día duro para los coruñeses y no quiero irme a la cama. Así que aprovecho también para reconocer la labor maravillosa en la traducción de Enrique Bernardez. Siendo previsiblemente difíciles de traducir las estructuras de las lenguas nórdicas, no sé que parte es original del autor y que parte se debe a sus traducciones, pero tanto en ésta como en otras obras me parecen brillantes.

Llegamos pues al libro. Y ahí si que ya no sé muy bien cómo describirselo. Una muy breve al final historia de Arnljótur, un joven de veintidós años con un padre anciano, un hermano gemelo con Asperger o algo parecido y el eterno recuerdo de una madre adorada muerta en accidente por las duras carreteras islandesas. Una madre de  la que ha heredado su  amor por las rosas. Ah: y una hija de nueve meses, fruto de una aventura de una noche con Anna, la amiga de un amigo.

Pues ahí tenemos a nuestro joven que deja todo y se nos va Europa abajo hasta llegar a un viejo monasterio, en el que le espera una legendaria rosaleda que habrá de restaurar...

Con semejante revoltijo seguramente no me creerán si les digo que es una magnífica historia, que resume sin muchos aspavientos lo bueno  de la vida, y que no cae en las simplezas típicas que acaban estropeando los best sellers que podrían haber sido buenos libros, tipo  erizo elegante y otros.

Eficiencia nórdica. El frío.