miércoles, 25 de enero de 2012

"El chino", Henning Mankell (2008)

Si -como me ha pasado a mí- todas las novelas que ha leído hasta ahora de Mankell pertenecen a la serie del inspector Wallander, seguramente este Chino le desconcertará. Y todavía más cuando pasemos la acción de un remoto pueblo de Suecia, en el que han sido asesinados sus 19 habitantes al Pekín preolímpico, incluso pasando por el sur de  África.  La globalización tomando cuerpo.

Porque en realidad la novela, cuya trama de investigación a lo clásico es bastante corta, trata de la nueva China, de su poder emergente y de las tensiones internas que está creando su  crecimiento económico. Un tema probablemente más digno de un ensayo, pero que Mankell defiende e introduce decentemente y con un pulso narrativo que hace su lectura amena e interesante.  Tiene su mérito, añado, meter incluso cuña con el poder de China en África y salir más o menos airoso (que Mankell viva en Mozambique supongo que tendrá algo que ver).

Con este batiburillo dice mucho en su favor que engancha bastante y la trama es más ágil de lo que podría parecer por lo que he contado ahí arriba. Pero -lo siento, Henning- echo mucho de menos al inspector Wallander...

martes, 24 de enero de 2012

El cuaderno del 2011

Cedo a la presión de mis innumerables seguidores para traer aquí la lista de mejores lecturas de entre las cada vez más escasas obras leídas en 2011. Poco hay esta vez dónde escoger, así que no sé si podremos alcanzar la habitual decena:

  1. Gilead, de Marlynne Robinson. Sin dudarlo, la mejor del año. Pura poesía. Una novela religiosa para ateos.
  2. Kanikosen (El pesquero), de Takiji Kobayashi. Si no te indignas, eres un cabrón.
  3. La tumba de las luciérnagas, Akiyuki Nosaka. Una historia terrible, un libro que no se olvida.
  4. Cuentos de Galitzia, de Andzrej Stasiuk. ¿Realismo mágico en el norte?
  5. Kinshu. Tapiz de Otoño, de Teru Miyamoto. Sencillamente bonita. ¿Me estaré volviendo blando?
  6. Maravillas del crepúsculo, Sjón. Rara rara, pero tremenda Islandia.
Me ha quedado una lista corta. Y rara, parezco un erudito, que carallo. Qué se le va a hacer.


domingo, 1 de enero de 2012

"Un relato policíaco", Imre Kertesz (1977)

El prólogo que el propio Kertesz incluye en el libro explica casi todo, y también siembra algunas dudas sobre si éste es el libro más adecuado para conocer al autor húngaro, Nobel de literatura en 2002. Con encomiable honradez, reconoce que -siendo él un escritor que escribe sobre sus vivencias (especialmente el Holocausto que padeció en un Campo de concentración)- este libro lo construyó como obligación, para rellenar un volumen y poder publicar su novela El rastreador.

   Curioso origen: forzado por sus censores construye un implacable e inteligente relato dentro de una dictadura y sobre uno de sus resortes, pero elude (de modo inexplicable) a esa misma censura situando la acción en un país sudamericano. La estupidez suprema, como si todas las dictaduras y todas las represiones no fuesen iguales.
    No se lleven a engaño, no es un relato policíaco, sino un relato sobre la peor policía: la política, la represora que todos los sistemas totalitarios han utilizado. Tomando el relato de uno de ellos que espera juicio, construye una breve pero intensa historia de abuso y represión. Absurda y sinsentido. Como la historia misma.

Si en quince días y casi como obligación este hombre escribe así, no deberíamos, ustedes y yo, de dejarlo pasar. Una honesta aspiración más para el nuevo año.

Algo habrá que hacer mientras los Mercados, los Gobiernos y la madre que los parió intentan solucionar la crisis que no supieron prever ni solucionar a tiempo dando estopa siempre a los mismos. En fin, el lobo cuidando de las ovejas.

Ahhhhh, y Feliz Año.