- Gilead, de Marlynne Robinson. Sin dudarlo, la mejor del año. Pura poesía. Una novela religiosa para ateos.
- Kanikosen (El pesquero), de Takiji Kobayashi. Si no te indignas, eres un cabrón.
- La tumba de las luciérnagas, Akiyuki Nosaka. Una historia terrible, un libro que no se olvida.
- Cuentos de Galitzia, de Andzrej Stasiuk. ¿Realismo mágico en el norte?
- Kinshu. Tapiz de Otoño, de Teru Miyamoto. Sencillamente bonita. ¿Me estaré volviendo blando?
- Maravillas del crepúsculo, Sjón. Rara rara, pero tremenda Islandia.
Me ha quedado una lista corta. Y rara, parezco un erudito, que carallo. Qué se le va a hacer.

2 comentarios:
Siempre confío en tu opinión en cuanto a libros y de momento no me has defraudado. Muchas gracias por compartir.
Estimado Joaquín:
Por fin ha publicado la lista anual y sus muchos seguidores nos encontramos encaminados de nuevo. Pero sucede que en mi país tenemos muy pocas librerías y algunos de los títulos tenemos que pedírlos a través del fax del reverendo Eulindo Vargas; sin embargo, a nuestro pastor no le gusta que hagamos lecturas que nos perjudiquen espiritualmente (por nuestro bien) ¿Son todas las recomendaciones aptas para buenos cristianos? Es que el segundo libro no parece muy adecuado (creo que el autor era un comunista japonés) ¿Es posible que en cada comentario que escriba en el futuro hiciera una indicación moral de la obra?
Como siempre, muchas gracias Joaquín en nombre de sus seguidores.
Filiberto Wallace Ferreira
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