Un algo oscuro profesor universitario, recién jubilado y de vida anodina, recibe un día la visita de unos hombrecillos de apariencia enteramente humana que, vestidos con impecable traje y sombrero, comienzan por comerse los mendrugos de pan que a modo de relajante lleva en el bolsillo y siguen metiéndose en su vida hasta que le fabrican un clon de tamaño hombrecillo, que le permite -el sueño de todos- llevar una doble vida en la que tienen cabida todos los vicios, desde los más confesables del alcohol y el tabaco hasta el desenfrenado sexo y el crimen.Para comentar el libro me he visto obligado a releer el comentario que en su día hice de El Mundo en 2009, para comprobar que el Millás me crea a lo que se ve siempre el mismo desconcierto: indudable talento para narrar, un indomable espíritu gamberro y una lectura que al final me deja siempre un poco descolocado, que no es tanto un quiero-y-no-puedo como un puedo-y-no-me-da-la-puta-gana de hacer algo más redondo.
No sé. Divertido de leer. Y si no lo lees tampoco pasa nada.

4 comentarios:
Me suele ocurrir algo similar con el Millás novelista. Sin duda me quedo con el articulista dónde, ahí sí, lo suele bordar. Tu comentario viene a reforzar una vieja teoría que tenía sobre Millás. Un comentario muy interesante el que haces.
A Millás lo escucho todos los viernes en La Ventana de la Ser, así que igual me animo a leer algo de él.
Yo también lo escucho. Y es indudablemente interesante, lástima que le dé a tantos palos que no se centre en las novelas...
Totalmente de acuerdo muy pero muy interesante fue un placer haberlo leído.
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