miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Delicioso suicidio en grupo" (1990) , Arto Paasilinna

Al parecer, el frío y la falta de luz causan estragos en la muy pacífica población de Finlandia, que escapa de la depresión con una de las tasas de suicidios más altos del mundo. Onni Rellonen es un autónomo arruinado que pretende poner fin a su vida en la noche de San Juan, cuando se encuentra en el granero en que iba a suicidarse con el coronel Kamppainen literalmente colgando de una viga.

Tal coindencia anima a ambos a asociarse para conseguir tan fúnebre fin, pero por el camino deciden fundar una especie de ONG, lógicamente temporal, que ayude a otros suicidas frustrados a tomar camino al otro barrio. Y así, no me pregunten cómo, la historia se va deslizando y acaba en un -efectivamente delicioso grupo que recorre Europa en un flamante autobús buscando el mejor acantilado por el que despeñarse.

Prometedor, ¿no?. Probablemente no le vayan a dar el Nobel,  pero tiene la habilidad suficiente para mantener el interés -que no es poco- y una envidiable y muy sana carga de ironía que da unos cuantos palos.

Ya hablando de palos, una escena que si fuera cinematográfica sería memorable: la pelea en un motel entre los suicidas y un grupo de matones...sin desperdicio.

Lo dicho, un buen rato.

jueves, 3 de noviembre de 2011

"La bicicleta estática", Sergi Pàmies (2010)

¿Puede la pequeña literatura ser gran literatura? ¿Puede un relato de apenas dos páginas dejar más poso que una novela? ¿Puede sugerirse la tristeza, el desencanto, la amargura, y a la vez atisbarse el amor y la felicidad en un puñado de párrafos?.

 Los catalanes tienen fama de tacaños, adjetivo que yo que conozco unos cuantos cambiaría por la cualidad de usar  sólo lo que es necesario en el momento justo en que es oportuno: así llegamos a la conclusión final de que Pàmies ejerce fundamentalmente de catalán: usa lo imprescindible para contar lo que quiere contar. (Permítaseme la licencia literaria  y absténganse si es posible nacionalismos de un lado y del otro).

No me parece fácil. Hay muy poca gente con esa increíble capacidad de resumir lo que se piensa de  la vida cuando se está en la madurez en un puñadito de relatos breves, como quien no quiere la cosa. Muchos autores se han estrellado en esta empresa.

Una vez escribía en un comentario que Murakami era un corredor de fondo: bueno en las novelas, menos bueno en los relatos. Sergi Pàmies es entonces  un sprinter: no conozco a nadie que sea capaz de manejarse en esa distancia de las dos o tres páginas con una carga tan abrumadora de vida, un lenguaje tan sobrio como efectivo y una ingeniosa capacidad de generar sensaciones, también las incómodas.

En general, bueno. En algunos relatos, brillante, como el hermoso "Mapa de la curiosidad" ¿Y si lo que nos parece más horroroso en esta vida es lo que le da sentido?

domingo, 23 de octubre de 2011

"La devoción del sospechoso", Keigo Higashino (2010)

Vale. He vuelto a caer. 20 eurillos, por comprar sin referencias. Novela negra. Entretenida mientras la leía, pero fue hace una semana y se me ha olvidado el argumento. No digan que no aviso.

miércoles, 12 de octubre de 2011

"La tumba de las luciérnagas / Las algas americanas" , Akiyuki Nosaka (1967)

Aunque fueron escritas con diferencia de días, a finales del año 1967, las dos novelas que la editorial Acantilado une en este libro son muy distintas. Unidas, eso sí, por un fondo común, que es el sentimiento de pérdida de la dignidad nacional del Japón, que se mantiene sorprendentemente  vivo en una novela más de veinte años después de la guerra.


En "Las algas americanas", y con el pretexto de la visita de un matrimonio americano a una japonesa que habían conocido durante sus vacaciones en Hawai, ese acercamiento toma la forma de los continuos flashbacks que Toshio, el marido, hace recordando sus duros momentos  de postguerra, la humillación y el hambre del vencido. Recuerdos que contrapone a la nueva humillación que siente por tener que agradar a los recién llegados americanos. Sin embargo, el tema en este caso está tratado con bastante e irónica acidez, e incluso con un toque de humor. Pero su mayor valor como relato  es resumir ese sentimento del Japón postbélico.

No es el caso de "La tumba de las luciérnagas": el estremecedor relato de la muerte por hambre de dos hermanos, Seita, de 14 años y su hermana Setsuko, de 5. En un Japón devastado por la guerra y la escasez, el sufrimiento de estos dos niños y la falta de solidaridad con ellos es el símbolo de una nación caída, y también de la abyección humana.

A pesar de ser uno de los libros más tristes que he leído en mi vida, está magníficamente escrito, con una crudeza descriptiva que provoca un enorme desasosiego. 

Yo, a pesar de todo, les recomiendo que lo lean. Cuando lo hayan hecho, y con el cuerpo que les quede si no son de piedra, piensen seriamente si aquello sólo pasó en el Japón del 45. Enciendan la tele o su ordenador y husmeen por "Somalia", por ejemplo. Y  entonces vayan a Unicef, a Cruz Roja, o a quien les venga en gana, pero hagan algo para tranquilizar nuestra puñetera conciencia de ricos.

martes, 27 de septiembre de 2011

"Todo é silencio", Manuel Rivas (2010)

Hace tiempo , bastante, reseñé la maravillosa "O lapis do carpinteiro", y en la retahila de comentarios que siguieron fueron mayoría los que -confundiendo el culo con las témporas, como diría Cela-, hicieron de aquello una batalla en innecesaria defensa del autor y sus planteamientos políticos.

Así que no diré nada de Manolo Rivas.

La costa gallega fue durante mucho tiempo un paraíso para los contrabandistas de tabaco, que gozaban de casi total impunidad protegidos por el silencio de una población que veía en hurtar el tabaco al Fisco un modo de medrar no sólo legítimo, sino envidiable.  Todo bien hasta que las mafias de la droga encontraron el camino perfecto para introducir el material por las costas gallegas. Más silencio, al menos hasta que los hijos y los nietos de los del pueblo comenzaron a caer  víctimas del caballo.

En medio de esa transformación está la novela. Un triángulo chico-chica-chico (¿les suena?), amigos de infancia que al llegar a adultos están en lugares opuestos: Victor Rumbo, Brinco, de pescador a contrabandista y de contrabandista a mafiosillo. Enfrente, Fins Malpica, policía. Y en el medio, Leda Hortas, la chica. Ah, y faltaba también el capo, improbablemente culto para ser de estos pagos, Mariscal.

El libro está bien escrito, eso no puede negarse. Rivas tiene el don, así que no podría escribir mal ni aunque quisiera, y no creo que haya muchos escritores gallegos  que sean capaces de llevar la lengua hasta dónde él la lleva. Clava la definición de los personajes y de los ambientes. Pero la trama es previsible y el final apresurado. Así que, a la postre: tablas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

"Maravillas del crepúsculo", Sjon (2010)

Les voy a ser sincero: a estas alturas del día, en la primera semana en que mi pequeña ha comenzado por primera vez a ir al cole, estoy tan hecho polvo que no alcanzo a ser capaz de reseñar este libro, que comienza por tener ya un hermoso título, no me digan que no: Maravillas del crepúsculo.
Si siguen este blog (sí, esos dos o tres que lo hacéis, malditos), sabrán que la atracción por lo nórdico comenzó con el edredón  con sus plumas y todo, y siguió por la literatura, para descubrir que detrás del inspector Wallander había gente que escribía bien allá arriba. (También como padre podría comentarles las excelencias de las marcas nórdicas para niño, pero no procede...). Así que por ahí atrás hay un post de la muy rara y  recomendable El zorro ártico, también de Sjon.
Este Sjon es un tío rarito, les aviso.  No es literatura al uso, y desde luego no es literatura comercial. Tampoco se me asusten, porque se le ponen un poco de empeño descubrirán una historia maravillosa, entre prosa y poesía; entre la realidad y la ficción. Basada en una historia real, conocerán los pensares y padeceres de Jónas el Erudito, un hombre de incansable curiosidad y amor por la naturaleza.

Pero, les repito, estoy cansado. Y por eso, y porque lo merece, les voy a dejar el enlace al blog de Alejandro Gándara en El Mundo.es, porque explica con absoluta precisión lo que se van a encontrar en el libro. Y además, como nuestro crítico maneja con maestría un lenguaje de peso, sabrán que, si les gusta el comentario, sin duda les gustará el libro.





martes, 30 de agosto de 2011

"El curioso incidente del perro a medianoche", Mark Haddon (2003)

Christopher Boone tiene quince años, puede explicar la teoría de la relatividad y contar los números primos hasta más de siete mil. No le gusta que lo toquen y si ve cuatro coches amarillos seguidos sabe que tendrá un día muy malo. Vive con su padre y va a un colegio para niños especiales.

Premiado hasta arriba en todos los países anglosajones, fue un superventas hace unos años. A mí , modestamente, me parece un plato fusión entre El niño del pijama de rayas y Rain man. Empieza algo bien, pero tiene mucho relleno y un final previsible y edulcorado. La parte de Rain Man es evidente, le cogemos cariño como a Dustin Hoffman. Lo del pijama viene porque es Christopher quien relata en primera persona y su visión al principio nos llama la atención, aunque ya vamos anticipando el paso siguiente.

Pero no todo va a ser malo: es fácil, extremadamente fácil de leer, así que es una buena lectura para el verano y la playa. Que pa eso es un beseler.

lunes, 22 de agosto de 2011

"Guía del autoestopista galáctico", Douglas Adams (1979)

Ni Tom Sharpe borracho perdido tras una fiesta de una semana con los Monty Python hubiera sido capaz de alcanzar estos niveles. Cierto es que gusto del absurdo, pero últimamente para saciarse sólo hay que leer los periódicos o el timeline del twitter, así que nuestro amigo Douglas aquí me supera. Tiene mucho mérito, no obstante, porque si bien él mismo reconoció que la idea había nacido mientras dormía la mona en un prado de Innsbruck, es de suponer que a lo largo del resto del proceso de escritura estuvo sobrio alguna vez.

La Tierra se destruye porque van a construir una autopista intergaláctica, y nuestro prota es salvado por un amigo que resulta ser un extraterrestre del planeta Betelgeuse. Así que, armado con una toalla (elemento imprescindible en todo autoestopista galáctico) se va a recorrer esos mundos de Dios. Y ésto es sólo el principio.

No digan que no les avisé. Su lectura comprensiva puede producir serias alteraciones cerebrales, a menos que se lea en el mismo estado en que presumiblemente fue escrito: con un pedal del catorce.

lunes, 8 de agosto de 2011

"Kinshu. Tapiz de otoño", Teru Miyamoto (1982)

No quisiera que el comentario que acabo de hacer sobre el libro de Ogai Mori les agríe el espíritu: siempre tarde o temprano aparece un motivo para volver a confiar en la literatura del Sol Naciente.

Con este libro vuelvo a recordar porque empecé a buscar y leer literatura japonesa: sí, por esos que parecen quedarse maravillosamente pasmados mirando el tono de las hojas del otoño o las tonalidades de la nieve. Algo imprescindible en este tiempo y especialmente desde la verde Galicia, donde mayoritariamente  sus habitantes sólo ven de un bosque un almacén de tantos metros cúbicos de madera.


Kinshu utiliza como recurso algo muy común en literatura: un intercambio de cartas, en este caso entre dos divorciados, Yasuaki y Aki, que tras diez años se encuentran fortuitamente en una visita al monte Zao. Comienza así un cruce de largas cartas en las que ambos tratan de limpiar las brumas del pasado para entender lo que pasó y lo que los ha llevado a su infeliz existencia actual.

Un libro magnífico, tanto por la historia, que se va desgranando carta a carta, con esa ineluctable fatalidad de la historia y su evidente carga de tristeza; como y sobre todo por la  belleza de la escritura y las imágenes que evoca. Si han leído a Kawabata saben de qué les hablo.

"Después de pasar casi dos horas sentados en la roca, decidimos volver al hostal. Cogimos el ascensor que bajaba al estanque de Dokko y de nuevo llegamos al embarcadero de las góndolas. Esta vez solo íbamos los dos a bordo, de modo que me quedé contemplando de nuevo las hojas de los árboles, cuyo colorido otoñal había alcanzado todo su esplendor. la montaña no estaba enteramente cubierta de follaje carmesí; a los lados de la góndola se veían manchas de un rojo subido salpicadas del verde de los árboles de hoja perenne, otros de color pardo y unos parecidos a ginkgos de hojas doradas. Estos otros colores hacían que las hojas resaltaran aún más, como si estuvieran ardiendo..."

"La bailarina", Ogai Mori (1890)

Algunas veces, cuando la lectura de un libro me sugiere pocas cosas -no siempre porque sea malo, entiendan- , me doy una vuelta por el hiperespacio para ver lo que blogueros y as de pro han escrito sobre un libro, a ver si se me abren las entendedereras.

En el caso que nos ocupa, la lectura de los comentarios alusivos me ha demostrado nuevamente dos cosas: a) que soy un bicho raro y b) que más de la mitad de los comentarios reproducen la contraportada del libro . Me explico:

a) A todo el mundo le gusta y a mí me parece un timo (76 páginas de un relato menor que empieza en la 25): Con mucho lo mejor es el prólogo de Fernando Cordobés, que reconoce que literariamente está a distancia de Natsume Soseki, coetáneo de la Era Meiji.  Eso sí, la impecable edición de Impedimenta merece el desembolso si lo haces como objeto, porque bonito, bonito sí que es.

b) Estoy hasta los mismos de "hermosa alegoría sobre el amor y la renuncia", y sobre que es una "imagen especular de la Madame Butterfly de Puccini". Busquen, busquen en el google y verán en cuantas páginas la lectura del libro les ha sugerido tan curiosa coincidencia.

Aviso desde aquí que a mí también me pueden regalar los libros las editoriales. En este caso diría, escuetamente y porque soy muy correcto, que la edición (repito) es impecablemente hermosa y que el libro es muy curioso, porque podría haber sido escrito por un europeo. 

jueves, 4 de agosto de 2011

"Purga", Sofi Oksanen (2010)

Premio al mejor libro europeo del año 2010, Purga se introduce en el interior del totalitarismo soviético posterior a la Segunda Guerra Mundial, en este caso en la ocupada Estonia.  Ésa es, precisamente,  la mejor aportación del libro: poner en nuestro mapa mental a la pequeña Estonia, que aunque creemos vinculada a las otras dos repúblicas bálticas, está étnica e históricamente unida a Finlandia (Oksanen es de hecho finlandesa). Hemos descubierto pues al pariente pobre de los paises nórdicos.

La novela cuenta el encuentro entre una veinteañera rusa, Zara, que huye de las redes de la prostitución, y Aliide Truu, una anciana estonia en cuya casa se refugia. Zara es una mera excusa, un personaje metido a calzador,   para trabajar a través del personaje de Aliide la ocupación rusa, la resistencia y la terrible política de deportaciones y colonización que dejaron años más tarde un 30% de rusos en la población del país.

Purga es muy interesante por lo que recoje y cuenta de la historia, seguramente no distinta de muchas de la Europa de postguerra (hay partes que podrían situarse claramente en los maquis de Asturias) . Lo que tiene de novela no sé cómo definirlo: para mi gusto excesivamente tosca y mal enlazada. Cierto es que a veces parece que la autora lo haga a propósito, pero hay una buena historia detrás que hubiera podido dar un libro extraordianario y ha parido uno simplemente bueno.




viernes, 1 de julio de 2011

"Gilead", Marilynne Robinson (2005)

Con la edad, aparte de apreciar el vino tinto (con la progresiva y lamentable tendencia a que cada vez te gustan más caros) se relativizan muchas cosas, entre las cuales se encuentra en descubrir en los EEUU valores insospechados: los cada vez más imprescindibles aquí mandatos de ocho años (que -JM dixit- son costumbre y no ley) y una vitalidad cultural que genera premios como los Pulitzer.

Todas las comparaciones son odiosas, pero hacerlo entre los que dan Aquí (les recuerdo que el Planeta es el mejor dotado) y Allí es desolador: no me acuerdo de ninguno reciente, tal vez se lo hayan dado incluso a Boris Izaguirre. Pero tres de los mejores libros que he leído estos años son Pulitzer: La carretera (2007), La maravillosa vida breve de Oscar Wao (2008) y este difícilmente clasificable Gilead (2005).

Gilead no es una novela convencional. Es una larga carta que el reverendo John Ames, pastor en el remoto pueblo del mismo nombre en Iowa, escribe a su hijo de siete años cuando siente que su fin se acerca. Un texto extraordinariamente hermoso, que aúna una escritura soberbia con unas profundas reflexiones sobre la vida, el amor de un padre y la muerte.

Pero no se asusten: leer la obra, construida con un verdadero sentido poético, es en sí un enorme placer, aunque lo hagamos -o sobre todo si lo hacemos- poco a poco. Hay tanta belleza y tanto amor a la vida que, a la postre , y a pesar de estar puesto en la boca de un pastor y lleno de citas bíblicas parece un texto para ateos.

Al sol, los cabellos de un niño tienen una luz trémula. Hay en ellos los colores del arco iris, rayos suaves y delicados de los mismos colores que se ven a veces en el rocío. Están en los pétalos de las flores y están en la piel de un niño. Tú tienes el cabello liso y oscuro y la piel muy clara. Supongo que no eres más guapo que la mayoría; sólo eres un niño bien parecido, un poco delgado, aseado y de buenos modales. Todo eso está bien, pero la razón por la que te quiero es por tu existencia, sobre todo. La existencia me parece ahora lo más extraordinario que haya imaginado nunca. Estoy a punto de escenificar la perdurabilidad. En un instante,en un centelleo de la mirada.








miércoles, 13 de abril de 2011

"Aurora Boreal" , Asa Larsson (2003)

Si son ustedes aficionados al cine, una policía embarazada sobre un blanquísimo manto de nieve será siempre la Frances McDormand de Fargo. Les aseguro que haber leído este libro, a pesar de que se juntan también la nieve, una policía embarazada y la cara un tanto caballuna de Asa Larsson con gorro de piel incluído, no cambiará ese recuerdo.

Y será así tanto porque la película de los Coen no se olvida fácilmente como, sobre todo, porque esta Aurora Boreal no pasará a la historia del género negro. De verdad que no soy misógino, pero me veo obligado a advertirles que esta chica, sin llegar a los niveles de estupidez de La princesa de hielo de Camila Lackberg, tampoco da la talla. Se ve que el mito de las suecas está muy sobrevalorado desde las películas españolas de los sesenta.

Miren ustedes: es que me he aburrido un rato. Y con tanta nieve y tan poco movimiento me pelaba de frío, a pesar que esta primavera del norte se está portando bastante bien. Unas descripciones sosas, deteniendo la mirada en detalles intrascendentes, unos flashbacks (o sea, ir patrás) que dejan bastante poco a la imaginación para dejarnos c l a r i t o porqué las cosas son como son en estos personajes, por lo demás bastante planos y carentes de matices.

Un rollo macabeo, en suma. 

sábado, 9 de abril de 2011

"Lo que sé de los hombrecillos", Juan José Millás (2010)

Un algo oscuro profesor universitario, recién jubilado y de vida anodina, recibe un día la visita de unos hombrecillos de apariencia enteramente humana que, vestidos con impecable traje y sombrero, comienzan por comerse los mendrugos de pan que a modo de relajante lleva en el bolsillo y siguen metiéndose en su vida hasta que le fabrican un clon de tamaño hombrecillo, que le permite -el sueño de todos- llevar una doble vida en la que tienen cabida todos los vicios, desde los más confesables del alcohol y el tabaco hasta el desenfrenado sexo y el crimen.

Para comentar el libro me he visto obligado a releer el comentario que en su día hice de El Mundo en  2009, para comprobar que el Millás me crea a lo que se ve siempre el mismo desconcierto: indudable talento para narrar, un indomable espíritu gamberro y una lectura que al final me deja siempre un poco descolocado, que no es tanto un quiero-y-no-puedo como un puedo-y-no-me-da-la-puta-gana de hacer algo más redondo.

No sé. Divertido de leer. Y si no lo lees tampoco pasa nada.


lunes, 28 de marzo de 2011

"El cementerio de Praga", Umberto Eco (2010)

Mira que leer es buena cosa. Cómo sino iba yo a enterarme de qué coño son Los protocolos de los sabios de  Sión, un panfleto antisemita publicado en la Rusia de principios del siglo pasado según el cual los judíos pretendían dominar el mundo a través de la masonería y el comunismo.

Pues eso, que si quieren ustedes culturizarse de lo lindo sobre elementos de lo más variopinto pueden leer la historia del capitán Simonini: notario, falsificador, amante de la buena mesa , embaucador y asesino múltiple por necesidad. Un hombre (o dos) en que Eco resume una época, con esa suficiencia un poco chulesca que no llega a los niveles de surrealismo incomprensible de El Péndulo de Focault, pero que tampoco es una novela con el interés de El nombre de la rosa.

No sé si mi amigo JM (que ocasionalmente me sabotea  cariñosamente el blog) ha tenido en esta ocasión con su regalo la idea de culturizarme, pero además de los sabios de Sión, aquí también se puede aprender sobre los carbonarios, los masones, los curas (eso siempre), los judíos y hasta el caso Dreyfuss.

Cuánta sabiduría la de Umberto Eco, no sé cómo no le estalla la cabeza.

lunes, 21 de marzo de 2011

"Cuentos de Galitzia", Andrzej Stasiuk (1995)

De como el realismo mágico se interpreta desde el frío norte de Europa. Un paisaje duro, de gente dura,  de vida dura.  Historias construidas a través de breves retazos de las vidas, unidos (o no) por un mágico hilo tejido entre los relatos.

Y a pesar de la dureza de los tipos humanos (a veces, casi trozos de madera o piedra que cobran vida ) , del paisaje y de unas historias profundamente desesperanzadas de gente pobre, un hondo sentido poético las recorre, contando con una prosa a veces muy sentida y bella.

Y además, yo soy de la Galicia de unos miles de kilómetros más abajo, y algunos personajes me recuerdan a mi abuelo, al que sólo la muerte pudo apartar del trabajo , así que, qué más quieren que les diga....

martes, 1 de febrero de 2011

"Marcos Montes", David Monteagudo (2010)

Lo mejor de lo que puedo hablarles es de David Monteagudo: un escritor gallego, aunque afincado en Catalunya que decidió a los 40 años que su vocación verdadera era ser escritor, hasta que, con varios libros escritos, consiguió que -nada menos- que Acantilado le publicase Fin, novela que ha conseguido una buena cifra de ventas y hasta la traducción a otros idiomas.

Trabajaba -no sé si todavía lo hace- en una fábrica de cartonajes de Vilafranca, "Meto cajas en la máquina". "No quiero hacerme falsas ilusiones. Te crees un genio y estás currando en una fábrica. Los sueños son una cosa y las aspiraciones otra. En realidad, quería que se editara uno de mis libros para poder seguir publicando. Pero, claro, tal como está funcionando empiezo a plantearme que quizá..." (El País, hace un año). 

No he leído Fin, así que no puedo comentarles. Me seduce obviamente cualquiera que tiene la osadía de ponerse a escribir  a la vuelta de su jornada de trabajo, cuando otros -cuando no habia niña- sólo teníamos la aspiración de poner la tele. Me recuerda otros casos, como Magnus Mills, que se hizo escritor famoso cuando conducía un bus por Londres. O como  Gesualdo Bufalino, que publicó su primer libro, la maravillosa Perorata del apestado pasados los sesenta. En fin, que la esperanza es lo único que no puede perderse.

Por eso les he hablado de David Monteagudo, y no de Marcos Montes. Monteagudo tiene tesón, perseverancia, fe y seguro que hasta talento. Marcos Montes es una novelita de principiante (la escribió antes de Fin), empieza más o menos bien pero se va perdiendo por el camino para apagarse en un final -se lo podría contar y ya les chafo la novela- ingenuo y simple. Como un bizcocho que no ha subido, igual tenía ricos ingredientes, pero se ha quedado en una masa que, falta del calor necesario, se deja comer sin entusiasmo para resultar algo indigesta al final.

lunes, 24 de enero de 2011

"El sueño del celta", Mario Vargas Llosa (2010)

Les juro que no me lo he leído porque le hayan dado el Nobel. Además de que tengo una extraña relación con los últimos premiados (siempre me prometo leerlos pero descubro algo más apetecible), si no encuentran en este blog ninguna novela de Vargas Llosa es porque me las he leído (casi) todas desde la adolescencia.

Lo primero que pensé al empezar el libro es que El corazón de las tinieblas ya lo había escrito Joseph Conrad, así que me sonaba lejísimos que el que había pasado por las visitadoras, hecho la guerra en el fin del mundo o novelado como nadie las atrocidades de Trujillo se diese una vuelta por el Congo para contar las salvajadas de la época de Leopoldo II.

Luego seguí tratando de entender qué había llevado a Vargas Llosa a documentarse a conciencia para hacer un biopic literario de un héroe de la lucha ¡irlandesa! por la independencia. La vida de Roger Casement, indudablemente interesante aunque desconocida supongo que hasta por los propios irlandeses.

A estas alturas, mediada la novela, ya andaba yo bastante mosca, entre los saltos espacio-temporales que van desde Pentonville Prison al Congo y de Irlanda a las caucherías del Putumayo, pasando otra vez por la celda de Pentonville en la que Roger espera ser indultado o morir en la horca . Así que ya me preparaba  para un comentario negativo de mi en tiempos admirado Vargas Llosa, en clara venganza por tanto tiempo sin escribir novelas y haciendo pijadas por los teatros con la Aitana Sánchez-Gijón.

Pues no he podido. No es desde luego su mejor novela. De hecho no sé siquiera si es una novela, de tanto pretendido dato histórico como se percibe, pero el que tuvo retuvo y hay sobrados atisbos del maestro. Así que, al final, a pesar de tanto lío, de pasar porLondres, París, el Congo, Irlanda, La Amazonía y la Alemania del Kaiser. A pesar de todo eso, que recorre la novela como un documental de la 2 de factura impecable, me quedo con los momentos de la prisión, las sensaciones que ahí es capaz de transmitir merecen por sí solas la lectura del libro.

lunes, 17 de enero de 2011

"Demasiada felicidad", Alice Munro (2010)

Me encontré con Alice Munro casi por casualidad, y sin opciones a huir: convaleciente, es demasiado goloso que te pongan un libro de relatos cortos para sobrellevar el virus, así que me puse a ello, y la verdad lo primero que se agradece es la fácil lectura, porque me zampé el libro en una tarde.

No había leído nunca a la escritora canadiense, y me ha sucedido con ella lo que con algunas personas : impresionan aparentemente poco, pero calan al fin. Escritura  de elegante sencillez, nada aparatosa: tomando aisladamente un párrafo a nadie llamaría la atención. De esas capaces de construir, sin artificios del lenguaje ni de la historia, unos relatos  tremendos en el fondo. La vida misma.

 El nombre del libro está sacado del último de los relatos, Demasiada Felicidad, basado en la historia real de Sophia Kovalevsky, una matemática rusa que peregrinó media Europa del XIX buscando una Universidad en la que enseñar. Un tema muy interesante, aunque es el relato que menos me ha gustado.

En cualquier caso, me alegro de haberla descubierto a tiempo, y  de que, tras haber anunciado que se retiraba, haya vuelto a escribir.



viernes, 7 de enero de 2011

"Sunset park", Paul Auster (2010)

Paul Auster vuelve a Nueva York y vuelve a Paul Auster, después de la extraña Invisible.

Una deshecha casa en Sunset Park, ocupada antes de su definitiva destrucción sirve a Auster para contar, a veces analizar y casi siempre sugerir retazos de varias vidas: algunas en  construcción-o destrucción- como la del atormentado protagonista Miles, su novia casi niña Pilar, o los extraños Bing Nathan, Alice o Ellen. 

La llegada de Miles a la casa nos permite atisbar -aunque en esta ocasión sólo un poco- algo de sus vidas y de sus sueños, con los consabidos guiños a la literatura y hasta  con toques de actualidad nada frecuentes en la obra de Auster (que van desde la crisis a los trabajos del PEN Club en pro de Liu Xiaoboo- Nobel de la paz meses después de salir el libro-).

Pero el repaso a Miles y su entorno es también el repaso de la vida de sus padres: levemente ella, que lo abandonó para de dedicarse a su vida de actriz, y sobre todo de su padre, no en vano es el editor de Heller Books. Un personaje que me ha parecido el tratado con más profundidad y probablemente más afecto por Auster.

En lo positivo, la vuelta a ese aire neoyorkino (ver a Auster fuera es como ver a Woody Allen por Barcelona), los personajes que uno se cree -a veces sin saber cómo- y ese poderoso ritmo narrativo, que probablemente haría amena la guía telefónica. Para restar, esboza mucho sin concretar demasiado: ese pobre Miles, dando tumbos; y ese entrar y salir de las vidas de los ocasionales habitantes del desastrado caserón de Sunset Park sin llegar a ninguna parte.

Pero bueno, es literatura ¿no?.

jueves, 6 de enero de 2011

"Kanikosen"(El pesquero), Takiji Kobayashi (1929)

De la sarta de tonterías infumables que los editores han tenido a bien poner en las portadas del libro ("un best seller inesperado que retrata la creciente ansiedad de la clase trabajadora ante la precariedad laboral"- supuestamente por el New York Times), yo diría que sólo una es atinada: la que dice que es la versión japonesa de las Uvas de la ira.

No son los campos de cultivo, sino la panza de un viejo cascarón en el que más de doscientos hombres malviven tratados como esclavos en las frías aguas de Kamchatka, dedicados a la pesca y procesado del cangrejo real. La verosimilitud y crudeza con la que Kabayashi relata la vida a bordo, los abusos y el constante maltrato a que son sometidos por el patrón enviado por la compañía preparan al lector para la revuelta como única solución digna para salir con vida de la empresa.

Un libro con un fuerte contenido político y de llamada a la lucha de clases, pero con indudable calidad. Y un autor que, perseguido por los poderes del estado, vivió en la clandestinidad como escritor , y fue detenido varias veces, hasta que en 1933 fue asesinado víctima del matrato por la policía secreta. Tenía veintinueve años.


EL CUADERNO DEL 2010

En el año en que se fué mi admirado Saramago, y -por fin- dieron el Nobel a Vargas Llosa, ésto ha sido lo mejor de mis lecturas (lamentablemente no hay mucho dónde escoger):

  • Kjell Adskilsen, Desde ahora te acompañaré a casa, relatos para no olvidar...
  • Saramago y su Caín: humor y sarcasmo, tan deliciosamente anticlerical....
  • A praia dos afogados, de Domingo Villar, buena novela negra hecha en Galicia
  • La piedra Lunar, Wilkie Collins, un insuperable maestro de la intriga por el que no pasa el tiempo
  • La caza del carnero salvaje, el Murakami un poco flipado
  • Indigno de ser humano, de Osamu Dazai, sencillamente imborrable.
  • Las aventuras del buen soldado Svejk, Jasolsav Hasek, divertidísma y a la vez un duroo alegato contra la guerra.
  • Los hermosos años del castigo, Fleur Jaeggy: un verdadero descubrimiento, de lo mejor que he leído este año.
  • Mendel el de los libros: Zweig, no se puede decir más.