sábado, 24 de abril de 2010

"Rashomon y otros relatos", Ryunosuke Akutagawa (1915)

Seguro que todos los buenos aficionados al cine conocen el Rashomon de Akira Kurosawa, considerada una absoluta obra maestra. E incluso los no tan cinéfilos habrán visto el western Cuatro confesiones (The outrage), de Martin Ritt , con Paul Newman y Edward G. Robinson (una versión a la americana de la película de Kurosawa)

Esta enciclopédica y fílmica introducción, además de un homenaje al séptimo arte ahora que mi hija no nos deja ir al cine, viene a cuento porque la película de Kurosawa está basada en los dos primeros relatos de este libro: Rashomon y En el bosque ( realidad, la historia en El Bosque y la atmósfera en Rashomon) . Una razón suficiente seguramente para leerlos. Dos relatos con una tremenda fuerza expresiva, que no olvidarán facilmente aunque no hayan visto el film de Kurosawa, y que no olvidarán nunca si la han visto. La historia de un homicidio contada en cuatro versiones.

Pero como esto va de literatura procede recordar que Akutagawa es uno de los escritores más importantes de su generación, y que el premio literario más prestigioso de Japón lleva su nombre. Y aunque el tiempo (casi cien años) ha pasado de manera desigual por los relatos, en su mayoría resisten , pues además muchos  están basados en revisiones de  cuentos medievales.

Bueno, literatura japonesa en estado puro. Con autor como debe ser, de vida atormentada que, para variar, se suicidó en 1927.

sábado, 17 de abril de 2010

"A praia dos afogados" , Domingo Villar (2009)

Que su editorial en castellano sea Siruela es un lujo que no todos los que escriben en gallego pueden permitirse. Y aunque también las buenas editoriales publiquen alguna castaña, siempre es un aval que una novela en gallego  , además de que la compren y  lean en su lengua original, se considere digna de traducirse para que la entiendan allende Pedrafita.

Hallábame yo ya un poco cansado de los que consideran que como ésta es una lengua minoritaria hay que proteger a toquisqui que escribe en gallego, olvidándose que los libros sólo deberían dividirse según dos criterios: los que hay que conservar o los que hay que quemar (si puede ser, para encender la chimenea ,como hacía el impagable Carvalho). Así he padecido pestazos infumables de autores bendecidos con fondos públicos, mientras olvidaban algunos que Torrente Ballester era gallego hasta la médula, aunque para rechinar de alguno escribiese en castellano.

Vaya  rollo. Bueno, cansado estaba, les decía, y he aquí que me encuentro una novela de polis, que además de que es en gallego y sucede en Galicia, está bien escrita. Así que  no recorrerán los barrios del frío Estocolmo ni comerán salmón, tendrán de conformarse con las calles de un lluvioso Vigo  (en realidad no llueve tanto) y con los percebes del Elixio (tampoco es mal  plan) . Así que les invito a venirse a la húmeda y marinera vertiente atlántica, para que vean como en todos los sitios cuecen habas...


sábado, 10 de abril de 2010

"La piedra lunar", Wilkie Collins (1868)

Al parecer, T.S. Eliot dijo de ella que era la "primera, la más larga y la mejor de las novelas detectivescas de Inglaterra". En ella aparecen muchos de los elementos que muchos años más tarde podemos ver en las novelas, por ejemplo, de Agatha Chistie: mucho personaje, mucho sospechoso,  y dos figuras que nos cansaremos de ver en las novelas de misterio: el policía tonto y el policía listo (un memorable sargento Cuff).

Collins lo hace en el estilo que ha había ensayado con éxito en La mujer de blanco, a través de una historia relatada en estilo epistolar por varios de los testigos del hecho (un robo). Historias que se van sucediendo y construyendo la narración complementándose y sin pisarse, cada una realizada con un estilo particular tan logrado que de verdad creemos que han sido escritas por personas diferentes: el peso principal lo lleva la narración de...(cómo no en una novela de ambiente victoriano)...el mayordomo, Gabriel Betteregde, un personaje inolvidable, conservador como procede y lector fanático del Robinson Crusoe. El relato del mayordomo, incluyendo las perlas de humor inglés que dedica a su extinta esposa ,no  tiene desperdicio. Si bien donde el humor ácido relumbra es en el relato de la tía de Rachel, una Drusilla Clark obsesiva repartidora de folletos religiosos a la que Collins castiga despiadadamente con su ironía.

A todo esto, la piedra en cuestión es un diamante de origen indio, robado por un miembro de la familia de un templo sagrado  y que lega en el día de su cumpleaños a la joven Rachel Verinder.Con él llega su posible malidición y tres brahmanes que han consagrado su vida a la recuperación del diamante.

No les cuento más, que me extiendo. Sirva simplemente decir que son más de 700 páginas, y es capaz de mantener el interés durante todas ellas, algo meritorio para cualquier libro, pero más para uno por el que han pasado ciento cincuenta años...