domingo, 14 de marzo de 2010

"Invisible", Paul Auster (2009)

Hacía tiempo que no leía a Paul Auster, y como es uno de mis fijos y  algunas de últimas novelas habían tenido unas críticas horribles, me había dado un austeriano descanso. No lo pensé mucho cuando compré Invisible, y a la postre resultó que por lo menos estaba bendecido por buena parte de la crítica, incluso  por el  New York Times, que en su Sunday Book Review  la calificaba como su mejor novela.

 No diría yo tanto. Es este un Auster que me parece un poco más oscuro, ocupado en contar la historia de atrás adelante, a través de varias voces que leen e interpretan sus escritos y relatado por varias personas. Un Auster más osado que  -novedad- dota a la novela de un fuerte contenido erótico (aunque con la elegancia que le caracteriza aquí no escandalice a nadie, supongo que en USA quedará como un pornógrafo), capaz de incluir un incesto sin despeinarse . Un Auster-eso sí- lector conspicuo, que recurre al siempre agradecido elemento de introducir  la literatura  en la novela, desde la poesía provenzal hasta alusiones a Perec y Vila Matas.

Invisible me parece una buena novela, un grato reencuentro con un Paul Auster diferente. El pero es que  al final me ha dado la impresión que la estructura que utiliza para contar la historia es como un ensayo de cosas nuevas, o como una prueba de renovación que  me parece absolutamente innecesaria. Cuando se tiene un poderío tan insultante para contar, una facilidad para crear imágenes tan nítidas en el lector, no parece necesario un artificio como el que se monta en la novela. Algo así sólo sirve para despistar a los austerianos que, como yo, estamos ya convencidos de antemano y buscamos encontrar ese camino que, a través del azar siempre conduce al lugar adecuado.

martes, 9 de marzo de 2010

"Entre la promesa del verano y el frío del invierno", Leif Gw Persson (2002)

Entre la promesa del verano y el frío del inverno es el primer libro de la trilogía El declive del estado del bienestar (ya ven que este año tampoco me libro de las novelas por grupitos), sugerente título bajo el cual se esconde una novela más política que policíaca y más de espías que del género negro.

Aún desde aquí abajo, en la península, fuimos conscientes del mazazo que supuso para la tranquila y desarrollada sociedad sueca el asesinato de Olof Palme, primer ministro, en 1986. Un golpe al eje de la sociedad paradigma del estado del bienestar.

Sin mencionarlo una sola vez por su nombre, Leif GW Persson, un criminólogo que trabaja para la policía sueca elabora una tesis que acaba con el asesinato del Primer Ministro, pero que sobre le sirve de excusa para dar un despiadado repaso a la policía y los servicios secretos suecos, (la Sapö que salía tanto en la trilogía de Millenium). Un repaso del que la solvencia y profesionalidad de los polis de la cuasi perfecta Suecia no sale demasiado bien parado, porque la novela es sobre todo, más que una novela policíaca, una novela de policías.

El aparente suicidio de un anónimo ciudadano americano será el punto en que la madeja se empieza a desliar, o a liar, -quien sabe-. Dos investigaciones paralelas, de la policía convencional y de la policía secreta nos van contando la historia que ya saben como acaba. Lamentablemente, una buena idea de partida se queda un poco por el camino, porque los valores literarios son un tanto justitos y es demasiado larga para lo que cuenta.

En suma, un libro que podría ser mejor, pero interesante al fin, así que igual hago hueco para ver en qué para este declive del estado del bienestar. Será por la crisis.

martes, 2 de marzo de 2010

"La soledad de los números primos", Paolo Giordano (2009)


Antes de empezar este comentario, me he dado una vuelta por el ciberespacio literario, a ver si  soy una rara avis (que sí), porque puedo entender que haya vendido más de un millón y medio de libros en Italia, pero no que le hayan dado el premio Strega (el mismo que El Gatopardo). Como veo que son multitud los comentarios de lectores seducidos por el libro (algunos francamente mejores que la novela), no hagan mucho caso a lo que les voy a contar, habré tenido un mal día.

Porque reconozco que adictivo sí que es, me lo he leído en tres horas. Y al terminar, tenía la sensación de haber tomado una CocaCola: es fácil de beber, da incluso algo de gustito mientras la vas tomando, pero al final sólo tienes un regusto a algo dulce y el estómago lleno de gas. Qué le vamos a hacer, yo soy más de vino.

El recurso a la matemática suele funcionar bien, ya se sabe que a los que somos de letras nos mentan dos teoremas y  la Tesisde Riemann  y nos perdemos de esotérico que parece.  Pero el puzle no me encaja, y además las relaciones y los sentimientos  me parecen obvias y descritas de forma incompleta y un tanto torpe: que si traumas infantiles, que si él es un genio y ella una anoréxica. Ahora describo un amigo un poco homosexual y después un episodio de violencia conyugal. Qué lío.