lunes, 20 de diciembre de 2010

"Mendel el de los libros", Stefan Zweig (1929)

Menos de una hora, poco más de cincuenta páginas con letra grande, con la cuidada -y cara- edición de Acantilado. Pero una delicia extrema, un pequeño sorbo de buena literatura, de las mágicas historias del Zweig que nunca falla: cuántos párrafos hermosos, en una historia tan corta como intensa. Qué manera de definir la abstracción del mundo que siente el lector, la inmensa y absurda felicidad del saber, el sinsentido del mundo real frente al que es capaz de vivir en el duermevela que produce la lectura.

Esas páginas dan para mucho: para criticar la guerra, para renegar de las fronteras de la burocracia frente al saber que no conoce fronteras. Para convertir a un café en un personaje trascendental de la historia. Sé que no les he contado nada pero no les cuento más, léanlo:

Bienvenidos amigos al café Gluck de Viena, donde en un tiempo pudieron encontrar, sentado en una mesa cada día a Jackob Mendel,  librero de viejo.

3 comentarios:

Anikaa dijo...

¡Con las ganas que tengo de leerlo!

Ahora, ya no me queda más remedio!!!

Valeria dijo...

Me lo has vendido!!!!

Anónimo dijo...

¡Serás m r c ' n!
¡Con la de dinero que me cobraron los de la mutualidad, ahora tengo que comprar ese libro por tu culpa!
Al menos a ver si puedo defenderme la próxima vez que alguien me acuse de amurallarme tras los libros.
Maximilien R.