lunes, 28 de junio de 2010

"El hombre que se esfumó", Per Wahloo & Maj Sjöwal (1966)

En esta especie de nórdico delirio que le ha entrado a todo el mundo (para regocijo del mundo editorial, que se está forrando a base de vender a todo autor que tenga un nombre parecido a los muebles de Ikea), llegamos al origen del mal, el lugar al que conducen todos los caminos: Maj Sjöwal y Per Wahloo, autores que van siempre juntos, como Villeroy & Boch, como Bang & Olufsen,  como Vittorio y Lucchino,

Vamos, los padres de todo este sarao de la novela negra nórdica: un matrimonio majete que allá por los años 60 comenzó a escribir las aventuras del comisario Martin Beck y (es de justicia reconocerlo), marcó los trazos del policía honesto y con problemas personales que probablemente iluminaron el camino al Wallander de Henning Mankel.

Aunque sólo sea por eso, merece por tanto la pena leerlo. El segundo libro de una serie de diez que comienza con Roseanna y que RBA está ahora publicando de nuevo desde el principio. No es un libro de enorme calidad, pero se lee con agrado, recordando los tiempos que ahora parecen tan lejanos, en los que para hacer una llamada telefónica había que pedir centralita, en lugar de echarse la mano al bolsillo.

Porque sí, amigos. Hubo un tiempo en que no existían los móviles.



1 comentario:

César dijo...

Llevo tiempo queriendo echarle el guante a esta novela, pues con el boom de la novela negra nórdica, mucho son los que etiquetan a estos dos autores como los padres de dicho tipo de novela.
A ver si aligero un pooc la pila de pendientes y me pongo con ellos...