sábado, 10 de abril de 2010

"La piedra lunar", Wilkie Collins (1868)

Al parecer, T.S. Eliot dijo de ella que era la "primera, la más larga y la mejor de las novelas detectivescas de Inglaterra". En ella aparecen muchos de los elementos que muchos años más tarde podemos ver en las novelas, por ejemplo, de Agatha Chistie: mucho personaje, mucho sospechoso,  y dos figuras que nos cansaremos de ver en las novelas de misterio: el policía tonto y el policía listo (un memorable sargento Cuff).

Collins lo hace en el estilo que ha había ensayado con éxito en La mujer de blanco, a través de una historia relatada en estilo epistolar por varios de los testigos del hecho (un robo). Historias que se van sucediendo y construyendo la narración complementándose y sin pisarse, cada una realizada con un estilo particular tan logrado que de verdad creemos que han sido escritas por personas diferentes: el peso principal lo lleva la narración de...(cómo no en una novela de ambiente victoriano)...el mayordomo, Gabriel Betteregde, un personaje inolvidable, conservador como procede y lector fanático del Robinson Crusoe. El relato del mayordomo, incluyendo las perlas de humor inglés que dedica a su extinta esposa ,no  tiene desperdicio. Si bien donde el humor ácido relumbra es en el relato de la tía de Rachel, una Drusilla Clark obsesiva repartidora de folletos religiosos a la que Collins castiga despiadadamente con su ironía.

A todo esto, la piedra en cuestión es un diamante de origen indio, robado por un miembro de la familia de un templo sagrado  y que lega en el día de su cumpleaños a la joven Rachel Verinder.Con él llega su posible malidición y tres brahmanes que han consagrado su vida a la recuperación del diamante.

No les cuento más, que me extiendo. Sirva simplemente decir que son más de 700 páginas, y es capaz de mantener el interés durante todas ellas, algo meritorio para cualquier libro, pero más para uno por el que han pasado ciento cincuenta años...

4 comentarios:

Eva dijo...

Lo mismo opino, hay libros que envejecen tan bien que da gusto toparse con ellos. Fantástico Wilkie Collins.

Adela dijo...

Leí este libro hace mucho tiempo, y recuerdo que pasé trabajo al principio, quizás aún no tenía hábito lector, o capacidad suficiente, ese estilo victoriano de que hablas siempre me ha dado un poco de trabajo, pero tu reseña me ha movido las neuronas y ahora tengo deseos de darle una segunda oportunidad, jeje. Gracias.
AD.

Valeria dijo...

Lei este libro en el 2009, me encantó y lei otro mas del mismo autor. Me encantó, y como bien dices, es muy ameno para ser un libro "viejo". Las voces de cada uno de los narradores enriquecen la historia.

Fructus dijo...

El subidón que me proporcionó la Dama de Blanco me llevaba sin remedio a La Piedra Lunar, y se demoraba, se demoraba... Cuando por fin le eché el guante, me convenció pero sin alharacas. Es mi opinión, la que a mí me vale. Y una recomendación: si han de llevarse una de ellas a una isla, que sea la primera, La Dama... A veces algunas obras se llevan la lana y otras la cardan. Como La Montaña Mágica, que está bien, pero para mi gusto a la sombra de Los Buddembrook.