martes, 26 de enero de 2010

"Kitchen", Banana Yoshimoto (1988)


Kitchen es la historia de Mikage Sakurai, una joven que queda absolutamente sola en el mundo al morir su abuela, y se refugia en la tranquilidad de la cocina hasta que su vecino Yuichi llama a su puerta. Mikage se mudará a la casa de los Tanabe y entablará una extraña relación con Yuichi y su madre Eriko, un personaje absolutamente alucinado, un travestido que antes fué el padre de Yuichi (sic) , pero  algunas de cuyas reflexiones son de lo mejor del libro.

Un relato que fue el primer libro de Banana Yoshimoto, y que como ella reconoce  parece un poco verde y problemente falto de un remate definitivo que la haga más redondo. En cualquier caso, promete y recuerda las inquietantes sensaciones  de algunos relatos de Murakami (Haruki, pero también Ryu) o de El embarazo de mi hermana, de Yoko Ogawa. Una visión que luego sí remataría acertadamente, porque aunque sólo he leído los relatos de Sueño Profundo, escritos seis años más tarde, en ellos se consigue transmitir intensamente las mismas turbadoras sensaciones de pérdida y soledad, una constante a lo que se ve en las obsesiones de la autora.

El libro tiene término con otro cuento: Moonlight Shadow (sí: como la canción de Mike Oldfield:) que me ha gustado mucho, a pesar que es una historia mucho más sencilla, y escrita cuando era una estudiante de veintiún años que a lo que se ve prometía ....

martes, 12 de enero de 2010

"El hombre que plantaba árboles", Jean Giono (1953)

Para los que creen que todavía no es tarde, que siempre hay esperanza. Para los que creen que la fe en la honestidad personal todavía puede hacer que las cosas cambien. Seguramente para ellos escribió Jean Giono esta breve y bella historia. Para ellos también seguramente la recordó Saramago en su blog en agosto pasado (Em verdade, estamos esperando o aparecimento de uns quantos Elzéard Bouffier reais. Antes que seja demasiado tarde para o mundo).

Porque el hombre que plantaba árboles en esta historia, ese Elzéard Bouffier, el pastor que dedicó su vida a recorrer paisajes desolados dejando semillas y plantones,  sin esperar a cambio más que recuperar la serena belleza del bosque, es lamentablemente un personaje inventado, fruto de la imaginación de Giono.

Todos los que amamos los árboles sabemos que en ellos reside la esencia de la tierra. Forman parte de la vida y de la literatura de todos los tiempos, desde el fresno Yggdrasil de la mitología nórdica hasta los ents de Tolkien. Por eso el abuelo de Saramago (y mi mujer) se abrazan a ellos con los pies desnudos para tomar energía. Por eso Waangari Maathai recibió el Nobel por luchar por el futuro de África plantando treinta millones de árboles. Por eso no deben dejar de leer este libro si aman el bosque.

En fin, que aunque no deberían renunciar a comprarse o pedir este libro para quedárselo, siguiendo los deseos del propio Giono,  pueden leer el texto aquí.

lunes, 4 de enero de 2010

"Desde ahora te acompañaré a casa", Kjell Askildsen (1953-1994)


Desde ahora te acompañaré a casa recoge una selección de relatos que abarcan desde el del mismo título, con el que comenzó a publicar en 1953, hasta relatos de otras épocas, lo que nos permite trazar algún recorrido por la personal manera de escribir de este autor.

Gracias sean dadas a la moda de lo nórdico, que ha permitido que llegue a conocer (con la mediación de algunos destellos que a veces -pocas- conserva el suplemento Babelia de El País) a un escritor que, de todos los calificativos que he podido leer de él, se define fácil y rapidamente con uno: su escritura es cortante como un cuchillo. O diría mejor, incisiva como un punzón:, poca apariencia exterior, pero con muchas secuelas internas: historias breves, descripciones concisas, hechos aparentemente triviales que denotan los más ocultos y tremendos conflictos del alma.

Casi ninguno de los breves cuentos tiene desperdicio, pero yo me quedo con Desde ahora te acompañaré a casa, o de como se puede contar con desgarradora sencillez el inicio sexual (un relato que fue prohibido en sus orígienes) hasta, y sobre todo, los últimos cuentos del libro, episodios apenas esbozados de pequeños conflictos conyugales que retratan con una maestría insuperable miedos, dudas y hasta el hastío momentáneo de una vida en pareja.

domingo, 3 de enero de 2010

El cuaderno del 2009

Como ya he convertido en costumbre, y a modo de autorecuerdo de los -lamentablemente pocos- libros que este año me ha dejado leer la pequeña Martina, resumo para quien a esto llegue lo mejor que ha pasado por mis manos :

  1. La Suma de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis, porque he terminado de leer la mejor saga literaria que jamás ha llegado a mis manos. Beleza pura, como la canción de Caetano Veloso. Imposible decidir cuál es la mejor de las siete novelas.
  2. La Trilogía de Deptford, de Robertson Davies. Ya se ve que este año las novelas vienen en grupos. Seguramente el descubrimiento literario del año. Como ya he dicho por ahí, me quedo con El quinto en discordia, aunque ni Mantícora ni El mundo de los prodigios tienen desperdicio.
  3. La Carretera, Cormac Mccarthy. Sencillamente impresionante. La leí hace justo un año y las imágenes que provoca las sigo teniendo en la cabeza.
  4. Diarios 1984-89, Sándor Márai. La increíble belleza del amor como resumen de toda una vida.
  5. A viagem do elefante. Porque Saramago no debe faltar. Cuando Sancho Panza va en elefante.
  6. Lo que sé de los vampiros, Francisco Casavella.Un descubrimiento tardío de un prosa de belleza poco frecuente.
  7. La maravillosa vida breve de Oscar Wao, Junot Díaz. No me lo podía creer, me estaba gustando: una mezcla alucinante llena de vida.
  8. El cielo es azul, la tierra blanca, Hiromi Kawakami. La soledad y el amor entre sake y comida. Simple y hermosa.