miércoles, 30 de diciembre de 2009

"Tríptico de mar y tierra", Álvaro Mutis (1993)


Ahora que he terminado los siete libros que componen las Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, se me ocurre que debería de conservarlos todos en mi biblioteca en un lugar preferente, como libro de consulta: además del enorme placer que provoca la lectura de una prosa infinitamente bella, constituyen un resumen, tal vez extenuado y excesivo, de las cosas que de verdad importan en la vida: la inmensa libertad del errabundo que no tiene nada , el mar liberador, la tierra hostil, la mujer protectora y amante y por encima de todo, y al calor de los alcoholes más variados, el valor imprescindible de la amistad y de la lealtad.

Distinto a todos los precedentes, despidámonos de nuestro amigo también con la propia presentación de Álvaro Mutis:

Se reunen aquí tres experiencias en la vida de Maqroll el Gaviero que le revelaron, cada una a su manera y en su momento, regiones del alma para él hasta entonces desconocidas y cuyo descubrimiento lo marcó para el resto de sus días. Poco solía hablar de ellas y, cuando lo hacía, buscaba prudentes vericuetos que le evitasen volver de lleno al arduo tránsito que le significaron al momento de vivirlas. Aludía a ellas con frases sibilinas, la más frecuente de las cuales era "He cruzado al borde de abismos junto a los que la muerte es un paso de títeres". No era nuestro amigo muy dado a tornar sobre el asunto y mucho nos ha costado hallar la ocasión para saber, por boca suya o de gentes de sus afectos, en que consistieron tales esquinas que le obligó a doblar el destino.

domingo, 27 de diciembre de 2009

"Abdul Bashur, soñador de navíos", Álvaro Mutis (1991)


Llegada tenía que ser la hora de intercalar entre las peripecias de Maqroll algunas piezas del rompecabezas que constituye su relación con Abdul Bashur. Unidos por su amor al mar, su sentido de la fatalidad, su desprecio al peligro y su inquebrantable sentido de la amistad, que no mina ni el amar a la misma mujer.

Bajo el nombre de Abdul, Mutis nos cuenta algunos episodios de su vida, aparentemente inconexos, pero que retratan su carácter y su búsqueda permanente de su barco,soñado, un tramp streamer que siempre se la ha escurrido entre las manos.

Pero como, ya he escrito ya mucho sobre ellos , no me resisto, casi a punto de terminar la saga, a que sea el propio Mutis quien les hable de Maqroll y de Bashur, en su hipnótico y bellísimo castellano:

La complicidad con Maqroll, sobre la cual ya tenía de antes más de una noticia, se explicaba fácilmente al conocer al Bashur. Estaba cimentada en un doble juego de rasgos de conducta opuestos y otros complementarios o afines que terminaba creando una armonía inquebrantable. Maqroll partía de la convicción de que todo estba perdido de antemano y sin remedio. Nacemos ya, decía, con vocación de vencidos. Bashur creía que todo estaba por hacer y que quienes en verdad acababan como perdedores eran los demás, los necios irredentos que minan el mundo con sus argucias de primera mano y sus camufladas debilidades ancestrales. Maqroll esperaba de las mujeres una amistad sin compromiso ni tráfico de culpas y siempre acababa abandonándolas. Bashur se enamoraba con infalible regularidad, como si fuera la primera vez, y aceptaba, sin examen ni juicio, como un don inestimable caído del cielo, todo lo que de ellas viniese. Maqroll en raras ocasiones enfrentaba a sus adversarios; prefería que la vida y las vueltas de la fortuna se encargaran de la lección y el castigo correspondientes. Abdul respondía de inmediato y brutalmente, sin calcular riesgos. Maqroll olvidaba las ofensas y, por lo tanto, la venganza. Bashur la cultivaba durante el tiempo que fuese necesario y la cobraba sin piedad, como si la ofensa hubiera ocurrido en ese instante. Maqroll carecía por completo de todo sentido del dinero. Abdul era generoso sin medida, pero en el fondo , mantenía un balance de pérdidas y ganancias. Maqroll no tuvo jamás lugar sobre la Tierra. Abdl, lejano descendinte de beduinos, añoró siempre al aduar que lo acogía con el calor de los suyos....

martes, 15 de diciembre de 2009

"El mundo de los prodigios", Robertson Davies (1975)


El mundo de los prodigios cierra la Trilogía de Deptford, cuyos otros dos títulos fueron oportunamente reseñados ahí atrás. Como el libro sólo encuentra sentido dentro y ligado a la trilogía, probablemente sea ahora buen momento de recordar el comienzo de la misma, cuando un niño lanza a otro una bola de nieve que, esquivada a tiempo, alcanza a Mary Demptser provocándole un parto prematuro y abocándola a la locura. El quinto en discordia contará la historia de Dunstan Ramsay (quien esquiva), Mantícora la de Boy Stauton (el que lanza) y esta última la de Paul Dempster, el hijo abruptamente nacido.

Ese hecho, casual y aparentemente inocente (que -será por la nieve- me recuerda la escena final de Ciudano Kane) será el hilo conductor y la conexión de por vida entre esas tres personas. Tres vidas ligadas entre sí hasta el la aparición del cuerpo de Boy Stauton en el fondo de puerto de Toronto, y que describe magistralmente Davies en cada uno de los libros.

Como ya me he deshecho en elogios en los comentarios anteriores, no me reiteraré bajo riesgo de resultar pesado. Hay simplemente quien tiene un don para escribir, y Robertson Davies lo tenía. Me han parecido todas magnificas, aunque de las tres me quedo con El quinto en discordia, por su poderoso ritmo narrativo y quizá por haber sido el descubrimiento de uno de los mejores escritores que he leído. Aunque probablemente las dos siguientes, algo más pausadas en su desarrollo, tengan más subtexto, como dirían sus propios personajes .

Este Mundo de los prodigios nos cuenta la historia de cómo Paul Dempster acaba siendo el famoso mago Magnus Eisengrim. Un relato que, como toda la trilogía, está lleno de símbolos y demuestra un conocimiento muy profundo de gran variedad de temas, con especial dedicación en este caso a homenajear al mundo del teatro y del ilusionismo. O tal vez a decirnos que no haya mucha diferencia entre el mundo del espectáculo y el espectáculo del mundo.