lunes, 30 de marzo de 2009

"Bartleby el escribiente", Herman Melville (1853)


Es probable que sea la única vez que un relato tan corto tenga entrada en mi blog, pero es igualmente poco probable que encuentre un relato aislado tan condenadamente bueno. Barleby el escribiente, que acabo de leer en una muy modesta edición de libros de ultrabolsillo, aúna los modos de la época con algunos detalles sorprendentes en los que muchos ven al precursor de la literatura del absurdo y que otros autores vinculan directamente con Kafka. Ya se sabe, hay gente para todo.

Quienes hayan leído Moby Dick, que no se asusten por el autor. Somos muchos los que hemos quedado sepultados bajo la ballena y los enjundiosos conocimientos de marinería de Melville. Escritor sin duda extraordinario, aquí ha decidido que es posible hacer un relato de gran profundidad psicológica sin darnos la vara describiendo minuciosamente los diversos tipos de cabos, arpones y velas. Máxima lección de economía de palabras, no en vano se publicó en un periódico local y dividido en dos partes (por cierto-curiosidad- si quieren ver copia facsimil del Bartleby the Scrivener que se publicó en el Putnam's Magazine pulsen aquí).

Podría decir muchas cosas más para que lean, si no lo han hecho, este maravilloso relato: que es una obra maestra de la literatura universal, que está construído de manera prodigiosa a pesar de su brevedad, que se lee en veinte o treinta minutos, que si lo empiezan no podrán dejarlo, o que tras haberlo leído adquirirán un latiguillo que difícilmente olvidarán .Podría informarles incluso que Nórdica Libros tiene una preciosa edición ilustrada.

Podría hasta contarles el argumento.

Pero, la verdad, preferiría no hacerlo.

domingo, 22 de marzo de 2009

"A viagem do elefante" (El viaje del elefante), José Saramago (2008)



Cuenta el propio Saramago en una nota al comienzo del libro el origen de esta curiosa historia: conferenciante en la Universidad de Salzburgo, fue invitado a comer en un restaurante llamado "El elefante", en el que le llamaron la atención unas figuras entre las cuales se encontraban, además del elefante una Torre de Belém. Preguntado el porqué, le explicaron que las figuras aludían a un hecho acaecido en el siglo XVI: un elefante asiático llegó a Viena como regalo del rey de Portugal. Allí supo que había un libro...

Recién salido de una grave enfermedad que casi se lo lleva por delante y de la que deja testimonio en la dedicatoria del libro (a Pilar, que non deixou que eu morrese) Saramago despliega una portentosa ironía para describir, con un estilo tan personal como en Memorial del Convento un hecho de base real pero que novela libremente al más puro estilo de una road movie: el viaje del elefante que el rey de Portugal Juan III regala a su primo el duque Maximiliano de Austria.

Siguiendo al elefante Salomón nos moveremos de Portugal a Austria, pasando por España e Italia, periplo durante el cual Saramago, en un monólogo cargado de humor y algunas reflexiones más profundas de lo que aparentan , acoge algunos tipos verdaderamente inolvidables: sobre todo el sufrido cornaca (palabreja que he descubierto que existe: el que lleva o amansa elefantes), de nombre inicial Subhro y al que en Austria mudarían en Fritz . Con mucho el tipo más cuerdo que pasa por el relato entre militares, clérigos, nobles y plebeyos, y al que no puedo dejar de comparar un poco -perdón por el atrevimiento- con la figura de Sancho Panza.

En fin, veinticinco años más tarde de Memorial , a pesar de enfermedades, y fatigas , un Saramago más viejo pero más sabio que nunca nos ofrece un -como él mismo lo llama -cuento- absolutamente magnífico cuya lectura es -y eso es lo principal- una gozada.

martes, 10 de marzo de 2009

"La madre del capitán Shigemoto", Junichiro Tanizaki (1949)



Probablemente hubiera debido comprar Hay quien prefiere las ortigas, que es con mucho la obra más famosa -y dicen que la mejor- de Tanizaki, pero es que Siruela tiene unas ediciones tan, tan cuidadas, que me compré ésta -lo confieso- porque el libro era precioso, y con él comienza la editorial a publicar toda la obra completa de Junichiro Tanizaki.

Aviso para navegantes. No es nuestro hombre un escritor fácil para un occidental.,así que si quiere comenzar a leer novela japonesa, puede que ésta no sea su obra. Nacido a finales del siglo XIX, su escritura está profundamente marcada por los valores estéticos del Japón tradicional . Y en un marco tradicional debe considerarse esta novela, en la que retoma una historia japonesa basada en textos de la era Heian (s. VIII-XI): La dama de Ariwara, una joven de veinte años y extraordinaria belleza se casa con el viejo Kunitsune, con el que tiene un hijo, Shigemoto. Abrumado por el peso y las limitaciones sexuales de la vejez, Kunitsune deja que su sobrino Shiei le arrebate a Ariwara , dejando al viejo languidecer en compañía de Shigemoto.

Estos días está por Galicia Haruki Murakami. En una entrevista en prensa, ante la pregunta de si la gente comenzaba a leer literatura japonesa por exotismo, decía que hay muchos tipos de literatura japonesa, y aunque una parte es plenamente internacional, otra es especialmente localista. Un apunte que me viene muy al caso, porque si Murakami puede ser de consumo masivo en Europa, seguramente Junichiro Tanizaki requiere más paciencia y más ganas de introducirse en los modos más tradicionales de la literatura japonesa .

Hago esta disgresión porque, si se lee sin tener en cuenta esto, puede parecer demasiado plana y lenta. Pero estamos dispuestos a leerla con un ritmo menos occidental, más pausado y dejándose llevar por el entorno de la historia, seguramente conseguiremos disfrutar de una bella reflexión sobre la vejez, el deseo y la pérdida.

Y si al acabar les ha gustado, entonces ya pueden ir a por El Elogio de la sombra, un bellísimo y muy oriental ensayo del mismo Tanizaki sobre el poder de la luz y la estética. E incluso podrían ir cargando las pilas para empezar la monumental Historia de Genji...