lunes, 29 de junio de 2009

"Lo que sé de los vampiros", Francisco Casavella (2007)


Llevaba mucho tiempo tentándome este libro. Reacio a los premios literarios (a pesar de ser el Nadal, que pasa por premiar buenas novelas), me resistía a comprarlo una y otra vez, hasta que tuve la oportunidad de leer una reseña en El País. O más que una reseña, un homenaje, porque Francisco Casavella murió, joven, a finales de 2008. No recuerdo de quien era , pero estaba tan llena de afecto, por el autor y por la obra, que me sentí obligado. Aunque no encontré lo que suponía, no me arrepiento.

No busquen vampiros, que si los hay no son los que ustede piensan. Lo que sé de los vampiros es (supongo) una novela histórica, o al menos ambientada en el siglo XVIII. Cuenta, a trazos, la vida de Martín de Viloalle, un joven hijo de un modesto noble gallego, en su errabunda vida por media Europa, en un periplo que comienza con la expulsión de los jesuitas de España y pasa entre otros lugares por Italia y la Francia de la Revolución: Madame Pompadour, Cagliostro, Federico de Prusia, Voltaire o Mirabeau transitan con naturalidad por el relato.

Es difícil hacer una reseña que le haga justicia a este libro. Prefiero empezar con el único pero que le encuentro: la historia en si misma es nebulosa, discontinua, hecha a trazos y devorada por el prodigioso -eso sí- retrato que hace del siglo en que transcurre y de la fuerza de los personajes y los momentos históricos que pueblan el relato. Es la única traba para que sea una obra maestra.

Porque está cerca. He leído pocos libros en castellano tan bien escritos, con un manejo tan hábil del lenguaje que leerlo constituye, cuente lo que cuente, un inmenso placer. Lleve a dónde lleve la historia, me he leído el libro como un breviario, a pequeños trozos. Un verdadero ejemplo de que, muchas veces, lo importante no es la meta sino disfrutar por el camino.

2 comentarios:

Mannelig dijo...

Hace tiempo que lo tengo en casa, con origen en un regalo de cumpleaños. Espero poder llenar la maleta de papel en agosto...

Una merienda de locos dijo...

Lo que sé de los vampiros es la próxima lectura tras Medea.

Ya pasaré a comentar...