lunes, 29 de diciembre de 2008

"Hace mil años que estoy aquí", Mariolina Venezia (2006)


La Basilicata es una región del sur de Italia, cerca del tacón de la bota .En una de sus provincias, Matera, está Grottole, el pueblo en que sucede esta larga historia: la de los hijos del rico D. Francesco Falcone y Concetta, la amante con la que nunca se casó porque le dio siete mujeres y un solo varón.

Me parece bueno comenzar por ubicar el territorio porque la novela se construye sobre la evolución a lo largo de la historia de cualquier pequeña población de la Italia pobre. Una historia desconocida para casi todos de la desconocida pero intensa historia de la Italia unificada. Con la excusa del relato de las (sobre todo) miserias y algunas alegrías de la familia Falcone durante más de un siglo, desde la unificación italiana hasta la caida del muro de Berlín, la autora dibuja un verdadero mural de la historia reciente de Italia vivida desde las regiones pobres del Sur.

Es un libro bellamente escrito, ágil y de lectura agradable. Hay mucha magia en su interior, con una gran capacidad de transmitir sentimientos y sensasiones más allá de las meras palabras. Es cierto, como he leído por ahí, que a veces nos recuerda al García Márquez de Cien años de soledad. Pero, precisamente parte de su intensidad se pierde porque la rapidez de los hechos hace que se fije más en los acontecimientos que en las personas. Las vicisitudes de la familia Falcone suceden a un ritmo tan vertiginoso que, al margen de perderse en los nombres (en eso también se parece a Cien Años...) de los hijos y nietos, maridos, cuñados y primos, también se diluyen parte de las historias personales. Resulta imposible fijarse demasiado tiempo en los personajes que circulan por la larga historia de la familia y de Grottole. La Historia se come a las pequeñas historias. Y es verdaderamente una pena, porque hay mucha fuerza en algunos y mucha literatura en el espléndido esbozo que se hace - sobre todo- de las mujeres que van circulando por la casa familiar.

No soy yo muy partidario de las largas sagas de mil páginas, y supongo que es un elogio en cierto modo acabar el libro pensando que se ha quedado corto. Pero necesitaría un ritmo más pausado o mayor extensión para pasar de ser una buena novela a una novela extraordinaria. No puedo evitar pensar que hay muchas historias dentro que parece que querían ser contadas y apenas lo han sido, engullidas por el relato bello y un poco atropellado de la historia de Italia.

viernes, 26 de diciembre de 2008

"Los hombres que no amaban a las mujeres", Stieg Larsson (2005)


Si morirse es siempre una mala cosa para el cuerpo, peor todavía si dejas sin publicar tres novelas y después éstas se convierten en un bombazo de ventas en media Europa. Tres millones en Suecia -que tiene nueve millones de habitantes-, más de un millón en Francia. Líder absoluto de ventas en España en los últimos meses de este 2008 que se acaba. Y eso es lo que le pasó a Stieg Larsson, que dejó cerrado un contrato para su publicación poco antes de morir de un infarto masivo a los cincuenta años en 2004.

La novela es la primera de la trilogía Millenium, nombre derivado de la revista en la que trabaja nuestro protagonista, Mikael Blomkvist, un cuarentón atractivo y divorciado que tras pasar una mala racha y ser condenado por difamación, resulta contratado por un viejo millonario para escribir la historia de la familia Vanger y de paso tratar de revisar un crimen cometido hace más de treinta años.

Sobre esa base se construye la novela, en la que Larsson va hilvanando de forma indudablemente ágil una historia tras otra, de modo que al poco de haber comenzado ya estamos profundamente enganchados a sus más de seiscientas páginas. Aunque no creo que literariamente el relato sea especialmente destacable (la narración es plana, demasiado descriptiva, como en un artículo periodístico) , en conjunto el libro sí es una buena novela policiaca moderna, que tiene un innegable ritmo casi visual -será pronto llevada al cine- y nos deja una adorable galería de personajes, algunos un poco imposibles como Lisbeth Salander, la joven hacker, superdotada y socialmente inadaptada con la que formará tandem investigador nuestro Mikael Blomkvist.

La primera noticia que tuve de este libro fue a través de Babelia, el suplemento cultural del diario El País. Allí pude enterarme también de la historia de Larsson, que es tan atractiva como su libro: No sólo por morirse sin ver el éxito de sus libros, sino también porque, a juego con el título de su primera novela, Stieg Larsson vivió casi treinta años con su mujer, pero nunca se casó con ella, por lo que ésta se quedó fuera del caudaloso río de coronas del que disfrutan ahora sus herederos legales, al parecer su padre y su hermano. Mejor no vivir para verlo.

Hay últimamente muchas cositas de novela negra nórdica que han venido a sumarse al tradicional y superventas Henning Mankel. Yo les recomiendo especialmente Petirrojo, una fantástica novela del noruego Jo Nesbo, que me parece bastante superior a Mankel y a Larson.

Pero como una cosa no quita la otra, ya tengo en casa recién publicada, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, la segunda novela de la saga Millenium de Larsson. Es que hace mucho frío y apetece quedarse en el sillón.