jueves, 30 de octubre de 2008

"Cabeza de perro", Morten Ramsland (2005)


Desde hace un tiempo se me ha dado por leer literatura nórdica, en lo que debe ser un intento de comprobar la influencia que tiene el frío intenso en las visiones de la vida Y, efectivamente es gratificante en primer lugar descubrir que hay vida allá arriba, que hay no pocos autores que han encontrado traducción al castellano e incluso que existe una editorial (www.nordicalibros.com) que se ha asignado la loable intención de acercarnos esa literatura con algunos títulos verdaderamente apetitosos (por aquí anda reseñado Arde el musgo gris y espero que próximamente caiga algún otro).

El caso es que Cabeza de perro llega con muy buenas críticas, avalado por nosecuantos premios y editado en España por Salamandra. Cuenta la historia de la familia Eriksson desde la perspectiva del joven Asger, que vuelve a Dinamarca ante la inminente muerte de su abuela. Bjork. Sobre sus abuelos se centra realmente toda la historia, en especial sobre Askild, el marido de Bjork, un tipo verdaderamente singular: ingeniero naval, contrabandista, alcohólico y artista incomprendido.

Sobre él, su peculiar manera de ver la vida se va construyendo esta saga familiar cuya lectura deja un poso agridulce: una historia en la que alterna la descripción de verdaderas cafradas, en el más puro estilo grotesco de Tom Sharpe (el de Wilt) a párrafos en los que describe con extrema perfección y sentimiento las miserias de la familia Eriksson. Que, de cualquier modo, no son muy diferentes de las de cualquier familia, incluso a la de uno mismo.

Quizá en que al final eso es lo que uno recuerda, está el talento de Morten Ramsland.