viernes, 26 de septiembre de 2008

"Una pantera en el sótano", Amos Oz (1994)


"Ambientada en 1947, en la Jerusalén de finales del Mandato británico en Palestina, Una pantera en el sótano nos cuenta la profunda y conmovedora relación que surge entre un niño judío, Profi, y un sargento de la policía británica muy interesado por el Israel bíblico y la lengua hebrea. Profi acepta mantener con él un intercambio de clases de hebreo e inglés pensando que así podrá sacar información al «enemigo», pero sus amigos le culparán de ser un traidor... Es esta idea la que sirve a Amos Oz para hacernos reflexionar sobre qué es la traición realmente".

Reconozco que en este caso me apetece más hacer un comentario sobre el comentario que va impreso en el libro que sobre el mismo libro. No creo que esencialmente la relación entre Profi y el soldado sea profunda ni conmovedora. Tampoco creo que el libro reflexione sobre la traición. Profi es un niño, casi adolescente, que vive su historia personal desde el seno de una rígida familia judía y en un momento particularmente intenso de la ya muy intensa historia de los judíos: las vísperas de la creación del estado de Israel. Yo sólo veo un muchacho de buen corazón que no acaba definitivamente de entender cómo el enemigo, una vez que deja de ser un uniforme y toma cuerpo en el sargento Stephen Dunlop, puede continuar generando odio. Una historia de infancia, que evidentemente no puede huir del contexto en el que se da, pero que habla mucho de idealismo, de amistad, del despertar del deseo y de los límites que familia y entorno ponen a la propia naturaleza de un niño.

Con todo, y en cualquier caso, un libro muy hermoso, espléndidamente escrito, lleno de amor por las palabras y en que no sobra ni falta nada. Y un autor que para mí era desconocido, Amos Oz, que a pesar del evidente peso que tiene ser israelí, mantiene en su vida personal una sincera aspiración hacia la justicia :

Nunca he visto el conflicto como una película del Oeste, con buenos y malos. Yo creo que tanto los judíos como los palestinos tienen una reivindicación muy fundamentada. Una causa muy justa, que ambos defienden a veces de forma equivocada. Lo triste es que esas dos reivindicaciones justas tiene que ver con la misma tierra. Esto es una tragedia porque ambas partes no poseen más territorio, no tienen ningún otro lugar al que dirigirse. Lo que yo siempre he tratado de hacer ha sido describir la dimensión trágica de un conflicto entre lo justo y lo justo.

lunes, 15 de septiembre de 2008

"Betty la negra", Walter Mosley (1994)


Hace no demasiados años me regalaron un libro de Walter Mosley, Mariposa Blanca. Como lector de novela negra tenía que gustarme Mosley, porque pocos autores que conozca son capaces de describir con tanto detalle, y de un modo tan fiel a las novelas de genero la vida de la sociedad negra de los cuarenta y cincuenta, y de sumergirnos de golpe en la violenta lucha por la supervivencia en los suburbios de Los Ángeles.

Quien haya visto El demonio vestido de azul, la película de Carl Franklin con Denzel Washington y Don Cheadle entenderá la atmósfera a la que me refiero: whisky, jazz, mujeres fatales, destinos más fatales todavía, policías -como no- corruptos, muchas armas circulando y mucha violencia, que ha de dejar siempre un buen puñado de muertos por aquí y por allá.

Easy Rawlins encaja como nadie en medio de ese decorado. Un hombre básicamente honrado pero duro, que no mata si no es necesario ni quiere morir si no está en su destino. Más cerca de la Justicia que de la Ley y sus agentes (que en su mayoría no le tienen en gran estima) y con amigos normalmente tan peligrosos como sus enemigos.

Y aquí nos lo encontramos a los cuarenta, abandonado por su segunda mujer, medio arruinado y con dos hijos adoptivos que alimentar. Por ello aceptará el buscar por encargo a Betty La Negra, la mujer que reinaba en el barrio de sus doce años y a la que se disputaba lo más granado del hampa local. Sumergirse en esa búsqueda será entrar en un camino de violencia que Mosley, como siempre pero si cabe mejor esta vez, narra como nadie, con una brevedad que casi produce dolor; y con una concepción del ritmo totalmente cinematográfica, que pide a gritos una versión en pantalla de esta novela.

Pero, si me lo permiten, yo creo que el papel de Easy debe ser -siempre debió ser- para Laurence Fishburne.

viernes, 12 de septiembre de 2008

"Tonto, muerto, bastardo e invisible", Juan José Millás (1995)


Nunca había leído a Millás, así que al principio de este libro fuí alternando los parecidos razonables, del Eduardo Mendoza desternillante de Sin noticias de Gurb o El laberinto de las aceitunas, al estilo barbitúrico de Palahniuk o Etgar Keret, reconozco que al principio llegué a no saber en qué extremo me encontraba.

Porque ante todo, me he reído un rato largo, con la historia del bigote de Jesús, el jefe de personal de una empresa papelera despedido por fijar un perfil de personal en el que al final, no cabe él mismo. Y hablo de la historia de su bigote porque el mostacho transforma a Jesús en su alter ego, aquel que hace todo o casi todo lo que él nunca hubiera osado hacer en su vida de ejecutivo idiota, construyéndose un mundo a su medida en un apartamento alquilado.

Con esos muy abundantes pero realistas guiños al absurdo, Millás construye un libro que, aunque de lectura desenfadada y veloz, está magníficamente escrito, y deja un poso de crítica salvaje a las múltiples estupideces de la vida de los yuppies urbanos que somos un poco todos, a la sociedad "socialdemócrata" ultraprotectora. Una conclusión terriblemente ácida, que ubica perfectamente además al libro en la época en que fue escrito, el año 95, en plena sociedad del "pelotazo".

En fin, en suma y como resumen: que su prosa es ágil, su mensaje inteligente y divertido. Vamos, que me ha gustado mucho la forma de escribir de Juan José Millás, así que es otro de los que me apunto para el futuro.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

"La herencia de Eszter", Sándor Márai (1939)


Con la literatura centroeuropea de mediados del siglo XX estamos viviendo (al menos, así lo parece viendo las últimas ediciones de los libros de Marai o de Stefan Zweig) un redescubrimiento que, aunque tardío, permite aflorar uno de los yacimientos más ricos de literatura que a muchos nos quedan pendientes.

El año pasado leía maravillado El último encuentro, una absoluta obra maestra que había permanecido desconocida y sin editar en España desde su edición original en 1942 hasta el año 2000, y desde la publicación de la misma se han ido sucediendo una tras otra las ediciones de las novelas de Sándor Márai.

Como este es el segundo de sus libros que leo, no tengo perspectiva para saber si es el tono de todas sus obras, pero en La herencia de Eszter se repiten muchas de las líneas que se veían en El último encuentro: en lo formal, un estilo elegante, sosegado, levemente melancólico y teatral En la historia, nuevamente una mirada desde el atardecer -casi el ocaso- de la vida hacia el pasado. Un repaso de oportunidades perdidas y un caminar hacia lo inevitable de unos personajes rígidamente caracterizados: Eszter, una mujer en el otoño de su vida triste y un tanto cobarde para oponerse a su destino, al que -tras veinte años- se aproxima nuevamente Lajos, un vividor embaucador y canalla a cuya magnética influencia al parecer no puede oponerse.

Una obra menor si la comparamos con el Encuentro, pero muy bellamente escrita y que se lee con sumo placer. Si muchas veces con algunos autores basta con leer un libro, Sándor Márai pertenece a aquellos de los que hay que conocer toda su obra.

martes, 2 de septiembre de 2008

"Un grito de amor desde el centro del mundo", Kyoichi Katayama (2001)


El centro del mundo está tal vez en los territorios del norte de Australia, y si no han leído el libro no puedo contarles más. Porque Australia, curiosamente, también tiene un pequeño papel en esta historia japonesa.

Este es el libro más vendido en Japón en toda la historia, lo cual no sé si es un poco exagerado, en caso de que sea cierto. Tal vez denota que los seres humanos necesitan encontrar los sentimientos escritos y descritos de forma sencilla en lugar de mirar alrededor y de ejercerlos. No lo sé. Porque la novela es simplemente una historia de amor adolescente entre Sakutaru y Aki, igual de bella y de profunda que cualquier otra historia de amor de cualquier edad. Y es también -no les adelanto nada, lo dice al principio- una historia de la pérdida, que deja un extraño poso entre serenidad y melancolía. Un libro que se lee sin parar una vez que has empezado.

Pero tal vez esperaba más, no lo niego. Sigue siendo una hermosa historia, impecablemente escrita, igual de impecablemente traducida del japonés por Lourdes Porta. Pero esperaba más. Me aficioné a la literatura japonesa hace años leyendo el "Samurai", de Hisako Matsubara, que entonces sí me pareció una de las más emotivas historias de amor que había leído nunca. Ya no recuerdo bien el argumento, han pasado muchos años, pero sí recuerdo el sentimiento. No creo que con este libro me pase lo mismo, probablemente refleje más la tristeza y el vacío.

No me hagan mucho caso, en cualquier caso es lo bastante bueno como para que merezca ser leído y juzgado por otros.