lunes, 24 de marzo de 2008

"París no se acaba nunca", Enrique Vila-Matas (2006)



Hace tiempo que andaba yo detrás de leer a Enrique Vila-Matas. Y he aquí que, en plena expansión patriótica por los autores en castellano (que uno ya empieza a preocuparse del dominio literario del mundo anglosajón) regalan a mi mujer este libro que, confesado por el autor, es una revisión de sus años de juventud en París, y sobre todo un profundo homenaje a una obra inolvidable e imprescindible: París era una fiesta, de Ernest Hemingway.

De un lado, en lo tocante a Vila-Matas, no creo que sea éste el libro adecuado para conocerlo: demasiadas citas, demasiados personajes, demasiado ir de acá para allá, que si mi casera era Marguerite Duras, que si estuve en una fiesta con tal o cual, que si todo no me llevó a ningún lado. Eso sí, contado todo de modo ameno y fácil de leer, con mucha ironía y notable oficio. Se nota que ha aprendido desde aquellos tiempos aunque -resumo- para mí queda pendiente la revisión del verdadero novelista. Al menos lo que te imaginas permite tener esperanza.

Lo mejor que el libro tiene es sin duda que me ha dado un deseo terrible de volver a leer el París original, un libro a la vez sencillo y extraordinario, un puro derroche de amor a la vida y a la pasión por escribir. Un libro que tienen que leer todos los que han estado, o han soñado estar, sentados en un café de París viendo la vida pasar con un libro en las manos. Sólo por poder recordar, y por poder sugerir que si por aquí pasa algún alma perdida que no lo haya leído no puede dejarlo para más tarde, merece la pena el París de Vila-Matas.

viernes, 21 de marzo de 2008

"Alegres y en compañía", Alexander McCall Smith (2004)


Tiempo de vacaciones. Momento perfecto para lecturas poco complicadas. Así que me he zampado en dos días esta novela de detectives "a la africana", parte de una serie protagonizada por Mma Ramowse, una detective que vive en Gaborone (Botswana), que con su físico de "complexión tradicional" se aleja bastante de todos los detectives al uso en occidente, siempre acompañada por su ayudante Mma Makutsi (que obtuvo un noventa y siete por ciento en la escuela de secretariado) y que ha aprendido la profesión en un manual de detectives.

Aquí no hay complejos asesinatos ni tramas internacionales. Sólo casos más bien de andar por casa, problemas domésticos y pequeños o grandes encargos, resueltos con trabajo y un gran conocimiento de la manera de ser de los botsuanos. La novela es sencilla, pero está llena de sentido del humor y cariño por África, así que sólo por dar una imagen diferente de ese continente merece la pena su lectura. Defiende además como arma la honradez, la preocupación por los demás y el valor del trabajo y el afecto por encima de lo material, de una manera simple y sin falsas moralinas.

Y para que me hagan caso, el recientemente fallecido director Antony Minghella (nueve oscar por la emocionante El paciente inglés) acababa de rodar "The n.1 detective agency", basada en la serie de novelas de McCall Smith. Así que ya ven que no soy el único al que le gusta.

miércoles, 19 de marzo de 2008

"Relatos de mar y tierra", Álvaro Mutis " (1960-2004)



García Marquez, el primer lector de sus borradores, dice que Mutis escribe mejor que él. Será, en todo caso, cuestión de gustos, pero hay poca duda en que este autor colombiano está entre lo más brillante que ha dado en los últimos cuarenta años la literatura en castellano.

Quienes lo conozcan sabrán ya de las andanzas de Maqroll el Gaviero, personaje inolvidable en cuya búsqueda andaba yo, tras haber leído uno de sus episodios en Abdul Basur, soñador de navíos. Me topé así con estos Relatos de mar y tierra. En ellos, y con un prodigioso dominio de la belleza de la lengua, podemos introducirnos en la evolución de la escritura en prosa de este poeta desde los años 60 casi hasta la actualidad.

Un repertorio breve, pero significativo, que comienza con los impactantes Diarios de Lecumberri, en los que relata sus vivencias en una prisión mexicana (lo mejor, a mi juicio) ; y en el que podemos encontrar también un pseudo-cuento gótico, La mansión de Araucaima, y varios relatos breves contenidos en La muerte del estratega, en los que interpreta con maestría momentos finales de significados protagonistas de la historia. El libro termina con Un rey mago en Pollensa, a modo de episodio perdido de las aventuras de Maqroll el Gaviero.

Siendo sincero, la sensación más fuerte tras leer el libro, es sentir una insana envidia de esa increible capacidad de novelar y hacer una historia de cualquier detalle, sea crucial o nimio. De poder convertir en material literario, desde la dureza de la prisión a Napoleón Bonaparte o Bolívar con idéntica y aparente facilidad.

Envidia cochina, si.

sábado, 15 de marzo de 2008

"La fórmula secreta del profesor", Yoko Ogawa (2003)



Alguna vez tenía que comenzar un comentario por la editorial, porque en el proceso de localizar un libro, y al margen de los engaños del marketing, también tiene su parte la belleza de la edición y el cuidado y afecto que pone el editor en la apariencia del libro. Los libros de editorial Funambulista son, ante todo, hermosos por fuera, y en el cálido y suave tacto del papel que utilizan uno cree ver el amor a ese negocio (de idéntico riesgo al del funambulista, supongo) que a las editoriales pequeñas les debe llenar más de satisfacción que de dinero.

Sólo con mucha pasión por los libros a alguien se le ocurriría añadir al final del libro un brevísimo "postfacio" (o sea, el prefacio pero al final) de un tal León González Sotos, de la Universidad de Alcalá, que, al margen de algunos excesos y floripondios en la redacción, es una joya que resume en poco espacio parte del sentido, no sólo de la obra, sino de las matemáticas en la educación moderna. Para quienes no me crean les anticipo el título: "Platón y Ramanujan en la cabaña de un ocioso".

¿Y la novela?. Pues la novela cuenta la historia de un viejo profesor de matemáticas, que tras un accidente sólo tiene una memoria de ochenta minutos, y a cuya casa llega una nueva asistenta. Por su hijo de diez años, al que el profesor bautiza como "root" (raíz cuadrada) debido a la forma de su cabeza, desarrollará un profundo afecto, renovado obviamente cada día, que le llevará a ir desgranando parte de los arcanos "del libro secreto de Dios" que desvelan las curiosas relaciones entre los números, onmipresentes en todos los momentos de la vida diaria.

Como otros libros de autores japoneses su lectura es placentera, agradable, y la sensación que deja es siempre más perdurable y consistente que el propio texto. Dice su contraportada que cuenta la historia "con la belleza sencilla y verdadera de un larguísimo haiku". Probablemente sea una exageración, pero sí es cierto que, al igual que en los tres versos de un haiku, no hay simpleza sino sencillez. La sencillez que permite en Japón admirar la belleza real de las cosas.

Una nota importante: para comprender parte del significado de relato hay que tener una idea, aunque sea básica de las reglas del béisbol, que es uno de los deportes más seguidos en Japón, y que ocupa un lugar muy importante en la novela. Así que, haced antes una breve incursión por internet para comprender lo que es un home run, una entrada o un bateador. De paso podréis tener contacto con el que es para muchos el deporte de equipo más bello que existe.