lunes, 15 de septiembre de 2008

"Betty la negra", Walter Mosley (1994)


Hace no demasiados años me regalaron un libro de Walter Mosley, Mariposa Blanca. Como lector de novela negra tenía que gustarme Mosley, porque pocos autores que conozca son capaces de describir con tanto detalle, y de un modo tan fiel a las novelas de genero la vida de la sociedad negra de los cuarenta y cincuenta, y de sumergirnos de golpe en la violenta lucha por la supervivencia en los suburbios de Los Ángeles.

Quien haya visto El demonio vestido de azul, la película de Carl Franklin con Denzel Washington y Don Cheadle entenderá la atmósfera a la que me refiero: whisky, jazz, mujeres fatales, destinos más fatales todavía, policías -como no- corruptos, muchas armas circulando y mucha violencia, que ha de dejar siempre un buen puñado de muertos por aquí y por allá.

Easy Rawlins encaja como nadie en medio de ese decorado. Un hombre básicamente honrado pero duro, que no mata si no es necesario ni quiere morir si no está en su destino. Más cerca de la Justicia que de la Ley y sus agentes (que en su mayoría no le tienen en gran estima) y con amigos normalmente tan peligrosos como sus enemigos.

Y aquí nos lo encontramos a los cuarenta, abandonado por su segunda mujer, medio arruinado y con dos hijos adoptivos que alimentar. Por ello aceptará el buscar por encargo a Betty La Negra, la mujer que reinaba en el barrio de sus doce años y a la que se disputaba lo más granado del hampa local. Sumergirse en esa búsqueda será entrar en un camino de violencia que Mosley, como siempre pero si cabe mejor esta vez, narra como nadie, con una brevedad que casi produce dolor; y con una concepción del ritmo totalmente cinematográfica, que pide a gritos una versión en pantalla de esta novela.

Pero, si me lo permiten, yo creo que el papel de Easy debe ser -siempre debió ser- para Laurence Fishburne.

1 comentario:

José Luís Romero dijo...

...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/