sábado, 5 de julio de 2008

"Samarcanda", Amin Maalouf (1988)


No recuerdo haber leído "León el Africano", que es probablemente la obra más famosa de Aamin Malouf, así que mi afición a este escritor libanés viene de la lectura hace unos años de "Las cruzadas vistas por los árabes", un libro que me impresionó por cambiar totalmente la óptica de un hecho histórico tan conocido, y por reflejar -probablemente con mayor fidelidad a la verdad - el ataque de una panda de bárbaros fanatizados a unas tierras que pertenecían a otros y en los que otros vivían en paz. Algo así como cuando te enteras de mayor que el general Custer era un redomado cabrón y Toro Sentado un tío que luchaba por proteger a sus hijos y su forma de vida.

Quería llegar -una vez hechas estas reflexiones un tanto extemporáneas- a que desde ese momento Maalouf se ganó para mí una credibilidad como escritor, por el oficio con el que resolvía su relato, y un valor como informante del otro lado: puerta a poder ver las cosas desde una cultura diferente. Así leí después con regocijo "El viaje de Baldasarre" y me topé en una librería con el mítico nombre de Samarcanda.

El libro comienza con la historia en la Persia medieval del poeta, matemático y astrónomo Omar Jayyám y dos de sus contemporáneos: el ismaelí Hassam Sabbath, fundador de la secta de los asesinos, y el gran visir Nizam-el-Molk. Sobre sus historias se desarrolla la primera parte del relato, y sin duda la más interesante. En las demás nos encontramos ya a finales del siglo XIX acompañando al americano Benjamin Lessage en sus peripecias por la abrupta historia moderna de Persia...

La novela es de lectura agradable, plenamente veraniega, dicho sin mala intención: un bestseller de calidad. Interesará a todos los que gusten de la Historia, porque es una aproximación a un país (hoy Irán) cuya historia apasionante nos es en general absolutamente desconocida . Podremos comprender algo mejor porqué pasa lo que pasa, y lo que pueden sentir sus habitantes después de años de abusos occidentales.

Lo mejor sin duda es el descubrimiento del personaje fascinante de Omar Jayyám: sabio, matemático (a él se debe el llamar "x" a la incógnita de las ecuaciones) y sobre todo poeta, autor -aunque no se sabe cuánto de originales tienen las que se conservan- de las Rubaiyat, cuartetas escritas en farsi y llenas de belleza y misterio:

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y estén ya secas las fuentes de tu llanto,
piensa en el césped que brilla tras la lluvia;
cuando el resplandor del día te exaspere, y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.



1 comentario:

Roberto dijo...

Maalouf es un escritor muy recomendable, que nos suele ofrecer la visión del "otro", esa visión que siempre ignoramos, por las causas que sean. Sus obras están bien trabadas y escritas, y además de amenas, son muy instructivas. León el Africano, Samarcanda y Los jardines de Luz me gustaron mucho. También me encantó Las cruzadas vistas por los árabes. De La roca de Tanios no tengo un recuerdo especial, pese a que fué Premio Goncourt, sólo que está ambientada en el Libano del siglo. XIX. Lo último que leí de él fue El viaje de Baldassare y me defraudó: me dió sensación de novela sin alma, escrita sólo para ganar dinero.
Dejando a parte este pequeño borrón, Maalouf me parece un buen escritor que de forma amena nos va a dar luz sobre cuestiones, épocas o personas de las que siempre hemos tenido una una visión parcial (aunque no lo sepamos).