viernes, 27 de junio de 2008

"Un tranvía en SP", Unai Elorriaga (2001)


Hay catorce ochomiles en el mundo. El Shisha Pangma (SP) es el más pequeño de ellos con sus ochomil veintisiete metros. Lucas es un viejo muy viejo que sueña con Rosa, con los tranvías de su amigo Matías y con escalar los catorce ochomiles. Mientras tanto hace duras ascensiones hasta su tercero sin ascensor. María es la hermana de Lucas, y escribe. Marcos es el okupa de su casa. Es músico, toca en el metro y se enamora de Roma, que siempre había estado enamorado de Lucas sin conocerlo y es ginecóloga.

Esa es la historia de este libro: la de Lucas, María, Marcos y Roma. Un cuento más esbozado que escrito, que parece una pintura impresionista, en la que los sentimientos se cuelan entre los retazos de lo escrito. Escritura que parece a veces hecha de apuntes sueltos, pero de la que emana una ternura y un amor tan grande que se sale del texto y se hace en unos párrafos con el lector.

Una verdadera joya que (de estas cosas uno se entera después) ganó en 2001 el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura con SPrako Tranbia, que es su título original en euskera, y sin haber sido traducida todavía. Pocas veces habrán estado tan acertados los señores del jurado.

Y como de bien nacido es ser agradecido, les recomiendo que lean el comentario en El gusanillo de los libros, que ha sido la causa feliz de mi encuentro con Unai Elorriaga. Autor al que, por otra parte, le va a costar superar esta maravilla.

3 comentarios:

david santos dijo...

EURO 2008

VIVA A ESPANHA!!!!!!!!!!!!!!!!

Elena dijo...

Yo también anoté este título cuando leí la reseña en El gusanillo... Ahora están haciendo (o acaban de hacer) una película basada en él, aunque le han cambiado el título (creo que se llama Un poco de chocolate).

Después de tu recomendación ya no lo dudo. Será una de mis próximas compras.

Un saludo

Roberto dijo...

Hace cuatro de años, tras tragarme "La máscara del héroe" de Juan Manuel de Prada, decidí definitivamente que nunca más iba a leer un libro que no me gustara hasta al final: siempre tenía la esperanza de que al final "algo" merecería la pena. Vana esperanza casi siempre.
También decidí hace mucho más tiempo que nada de leer premios planeta y compañía.
Hice una excepción con el tema de los premios con esta obra, pero fui incapaz de repetir la excepción con lo de cerrar un libro si no me gustaba.
Y esto fue lo que me pasó con este: no pude terminarlo.