lunes, 12 de mayo de 2008

"Sputnik, mi amor", Haruki Murakami (1999)


Aunque durante mucho tiempo costaba encontrarla más que las trufas, desde hace unos años una especie de tsunami está trayendo olas y olas de literatura japonesa, así que aunque sea en el orden inverso a su creación, podemos acceder a la práctica totalidad de la obra de Murakami...

Tanta producción tiene como consecuencia que, paralelamente el asunto Murakami haya pasado también a ser objeto de atención por los críticos de la prensa. Críticos que, en no pocos casos ponen sus obras de vuelta y media. Opiniones encontradas que últimamente veo también cada vez más en los blogs, que van de la sumisión absoluta al efecto de sus novelas hasta el rechazo a lo que consideran temáticas banales, lugares comunes, bestsellers de culto.

En la valoración de una obra literaria desde luego es lícita cualquier opinión, pues las opiniones responden a lo que se busca y a lo que se encuentra. Supongo que responden también a la propia forma de ver la vida. Hay quienes parece que buscan permanentemente Guerra y Paz y quienes alcanzan el éxtasis con Paulo Coelho. Aunque yo prefiera un poquito más a Tolstoi, todo es relativo (especialmente relativo cuando hablamos de Murakami)

Con tanta disgresión me estoy apartando del objeto de este comentario, que es este Sputnik de Haruki Murakami. Al final la disgresión era para contarles que yo, que soy a veces simple como una ameba, sólo puedo decirles que he pasado buenos momentos leyendo este libro. Que el argumento puede que sea plano -a chico narrador le gusta chica rara, lectora ávida y novelista en ciernes- Sumire-. Chica quiere mucho a chico pero como amigo. Chica se enamora hasta las cachas de mujer madura atractiva y culta -Myu-. Que algunos de los recursos que utiliza también están vistos: el texto dentro del texto, los viajes, los personajes prototípicos...

Me da igual. Supongo que hay un tipo de lectores a los que Murakami consigue tocarnos la fibra, porque lo importante no es lo que cuenta. Hay algo en su manera de escribir que nos atrapa, como si mostrase retazos de otras cosas no tan reales como la realidad. Somos los que creemos, al contrario de todos los críticos, que Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo es mucho mejor que Norwegian Wood (Tokio Blues). Porque probablemente esté peor escrita, pero transmite algo, aunque sólo sean dudas.

Para ellos, que suelen ser los que también devoran y se creen las historias increíbles de Paul Auster sobre el azar sin despeinarse, está Murakami. Y eso es "Sputnik, mi amor". Simplemente Murakami, para el que guste.

Críticos absténganse.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A los seres humanos por naturaleza nos gustan las cosas bellas, como no gustarnos una obra que aun y cuando posea prototipos antes establecidos, esta narrada de una manera bella, haciendonos evocar recuerdos, sensaciones en un momento vividas.

Elena dijo...

Me has tocado la fibra sensible con tu post, tanto porque me he identificado con cada una de tus palabras como porque has unido en un párrafo dos nombres (Auster y Murakami) que, sin ser grandes novelistas, a mí me transmiten mil y una sensaciones cuando los leo. Soy una de esas enganchadas. Seguiré devorando a ambos autores.

Un saludo

Lorena dijo...

No he leído nada de Murakami y le tengo ganas desde hace tiempo. ASí que a ver si cojo algo suyo y te comento :P Un beso!

natsumi dijo...

Hola!
Este libro lo encontré un poco raro pero me gustó.Todos los que me he leído de Murakami hasta ahora me han gustado (unos más que otros). Pero si tuviera que escoger elegiría como preferido Al sur de la frontera, al oeste del sol. Me encantó. Fue con este libro que me enamoré de Murakami. Me faltan por leer Crónica de un pájaro..., Kafka en la orilla y After dark. Bueno, no me enrollo más, que podría estar horas hablando de de este autor :)
Saludos!