lunes, 2 de junio de 2008

"Los buenos deseos", Yiyun Li (2006)


Hace unas semanas intenté, infructuosamente, ver en el cine Mil años de oración, una película de Wayne Wang (el mismito de Smoke y Blue on the face), una obra que la mayor parte de los críticos ponían por las nubes. Misión imposible, hay veintitantas pantallas de cine en mi ciudad, pero estaban demasiado ocupadas con bodrios diversos (incluso cinco con el mismo).

Normalmente la duda es si es mejor leer el libro primero o después de ver la película. No es este el caso: cuando me encontré el libro me lo compré para sustituir a la película que no me han dejado ver. Tal vez sea una suerte.

Aunque su autora es china de origen (y a lo que se ve de pensamiento), ha crecido literariamente en los Estados Unidos, y el libro está escrito en inglés lo cual tal vez explique el parco uso del lenguaje, la sencillez extrema de algunas descripciones, la aparente simplicidad del texto. Pero hay mucho poso que nos sorprende mirando desde dentro a una cultura muy ajena a la nuestra: la China de hoy, y ese tímido despertar de la sociedad comunista a algunas ¿libertades? de la economía de mercado. Un esbozo de lo que está pasando, en las vidas de algunas personas, que aparecen a nuestros ojos como huérfanas de guía en un mundo que cambia lenta pero irremisiblemente.

Son en su mayoría historias de personajes frágiles, a menudo enternecedoras. Como en "De más", la historia que abre el libro, en que la Abuela Lin se casa a sus cincuenta y un años para huir del paro y la pobreza. En "Inmortalidad", las historias hoy de una aldea que proveía de eunucos a la Corte imperial. O como en el hermoso "Mil años de buenos deseos", que cierra el libro, y que le sirvió a Wayne Wang para hacer la película.

2 comentarios:

Lorena dijo...

No me ha quedado muy claro si te gustó o no. Lo que estoy de acuerdo contigo es la verguenza de que sólo pongan bodrios en las pantallas de cine y las buenas películas queden relegadas al videoclub. Un beso!

Joaquín dijo...

Bueno, como siempre a veces no aclaro nada. Aunque algunas historias más que otras, sí que me han gustado en general.