viernes, 21 de marzo de 2008

"Alegres y en compañía", Alexander McCall Smith (2004)


Tiempo de vacaciones. Momento perfecto para lecturas poco complicadas. Así que me he zampado en dos días esta novela de detectives "a la africana", parte de una serie protagonizada por Mma Ramowse, una detective que vive en Gaborone (Botswana), que con su físico de "complexión tradicional" se aleja bastante de todos los detectives al uso en occidente, siempre acompañada por su ayudante Mma Makutsi (que obtuvo un noventa y siete por ciento en la escuela de secretariado) y que ha aprendido la profesión en un manual de detectives.

Aquí no hay complejos asesinatos ni tramas internacionales. Sólo casos más bien de andar por casa, problemas domésticos y pequeños o grandes encargos, resueltos con trabajo y un gran conocimiento de la manera de ser de los botsuanos. La novela es sencilla, pero está llena de sentido del humor y cariño por África, así que sólo por dar una imagen diferente de ese continente merece la pena su lectura. Defiende además como arma la honradez, la preocupación por los demás y el valor del trabajo y el afecto por encima de lo material, de una manera simple y sin falsas moralinas.

Y para que me hagan caso, el recientemente fallecido director Antony Minghella (nueve oscar por la emocionante El paciente inglés) acababa de rodar "The n.1 detective agency", basada en la serie de novelas de McCall Smith. Así que ya ven que no soy el único al que le gusta.

1 comentario:

Rainer dijo...

Hola Joaquin:
Estoy probando esto de los comentarios.
Respecto del "Niño con el pijama de rayas", tienes toda la razón en tu comentario, al Bruno deberían comprarle un babero a rayas para recoger la baba de tontaina, y el autor no sé de qué va; si quería hacer una fábula podría esmerarse más. En los libros escolares alemanes, desde 1933 y durante el periodo nazi, existían ilustraciones en los que se hacía burla de los niños judíos y se aleccionaba a los niños "arios" a que los agredieran y los expulsaran. Por supuesto, cientos de miles de niños "arios" fueron encuadrados en las Juventudes Hitlerianas y desde muy pequeñitos se preocupaban de obedecer y amar al Führer (que no Furias), por lo que es INCREIBLE HASTA EL MÁS RADICAL RIDÍCULO pensar que un niño de nueve años, hijo de un alto cargo de las SS, desconociera absolutamente todo lo que estaba pasando.
Saludos
Fdo: Rainer Cabreado