domingo, 14 de octubre de 2007

"Kafka en la orilla", Haruki Murakami (2002)


Ya lo sabía. Me lo temía. Que iba a ser empezar y no poder parar. Compulsivamente, como si me estuviese dando un atracón de mi comida favorita.

Me gusta mucho la literatura japonesa en general, y Murakami en particular, así que tampoco es mucha novedad. Después de impresión tan tremenda que me provocó Crónica del pájaro que da cuerda al mundo , disfruté de Al sur de la frontera, al oeste del sol y de Tokio Blues (traducción alucinada del título original Norwegian wood) sin que, sin embargo, estas últimas me hubieran producido el grado de sensaciones, de desasosiego, de vida que me hizo sentir Crónica...

El mejor Murakami ha vuelto. Kafka en la orilla prometía: una historia en la que se cruzan la vida de un chico de quince años, su alter ego cuervo y un anciano que no sabe leer pero posee el don de hablar con los gatos, a la fuerza ha de resultar diferente. Y lo diferente en Murakami es la puerta a la maravilla: a un mundo donde casi nada es imposible, contado con una prosa a veces hipnótica que hace que lamentes leer cada línea porque te pone más cerca del final.

No voy a contar más de la historia. Si han leído a Murakami ya saben de que hablo. Si no lo conocen, corran a una librería, pídanlo prestado o róbenlo en el Carrefour. Porque van a tener el placer de leer una extraordinaria novela de uno de los mejores escritores contemporáneos.

¿Qué es Kafka en la orilla?. Un libro con una increíble capacidad de mezclar el sueño con la vida, lo real con lo irreal. En él, todo parece posible. Los gatos, el amor, el dolor de la pérdida, el mito de Edipo, la biblioteca, los libros, el bosque, los recuerdos, Los cuatrocientos golpes, Beethoven , Johnnie Walken -sí, no me he equivocado- y los gatos otra vez. Un libro que no es para leer, es para sumergirse en él.

Si lo hace, vaya preparado, porque cuando salga, y durante un lapso de tiempo (lamentablemente breve, me temo) no será la misma persona y verá el mundo de modo diferente.

8 comentarios:

Escriptorum54 dijo...

Me temo que voy remoloneando y, al final, voy a caer en manos de los japoneses. Va a ser inevitable y después, quién sabe en lo que me voy a convertir.

Ya te diré

joaquin.varela@gmail.com dijo...

Nunca se sabe. Yo también decía que no iba a comer sushi y ahora hasta sé prepararlo.

Elena dijo...

Este libro es mágico, ¿verdad? Para mí fue mi iniciación a Murakami, de quien tengo otros dos libros por leer en mi biblioteca. Apasionante. Coincido contigo: hay que robarlo si es necesario.

Un saludo

joaquin.varela@gmail.com dijo...

Pues sí. Junto a "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo " para mí son los mejores. De los de releer.

sylvia dijo...

Fantástico libro...

Anónimo dijo...

Haruki Murakami es de los escritores que puede darse el gusto de escribir lo que el quiera, novela, ensayos, cuentos... Despues de "Cronica del pajaro que da cuerda al mundo" en donde nos brindo una narrativa fuera de serie combinando la sensualidad, subrrealismo y un toque de fantasia, esto nos da un libro que en pocas palabras es maravilloso... despues de esta obra se da un descanso es cuando muestra su versatilidad puede escribir una obra de complegidad como la ya mencionada o entretenida como sputnik, mi amor. Y cuando ya es considerado un autor pop, trae al mundo literario "Kafka en la orilla" una obra en donde muestra que la genialidad de "Cronica del pajaro..." no fue casual si no es algo innato en él, "Kafka en la orilla" es una muestra de que cuando un escritor es bueno, puede sorprender a los criticos cuantas veces quiera y para muestra sus 24 relatos cortos "Sauce ciego, mujer dormida".
Me sorprende que siendo una sección de literatura japonesa no este Yasunari Kawabata.

Joaquín dijo...

Me temo, mi anónimo amigo, que no es una selección de literatura japonesa. Son los libros que he leído desde que comencé el blog. Yawabata ya había tocado antes, pero aún tengo alguno pendiente...

Roberto dijo...

Compré "Sauce ciego, mujer dormida" y la sensación fue agridulce, como la salsa: Decepcionantes algunos relatos, perplejos otros; los últimos sí que me gustaron. No sé si me animaré a probar con "Crónica..."