jueves, 27 de diciembre de 2007

"El libro de la almohada", Shei Shonagon (S. X)


Quienes conozcan ya este cuaderno sabrán que no gusto de extenderme en largas parrafadas sobre los libros, su contexto y circunstancias, sino que me limito (¿cortedad mental?¿consecuencias de la vida moderna?) a dar una breve valoración de las impresiones que el libro me provoca.

Sabrán también o sospecharán que me gusta la literatura japonesa, por lo que necesariamente tengo que introducir la lectura de este "libro de almohada", explicando que su autora era una dama de la corte Heian (s. X y XI) . La obra se inscribe dentro de lo que se conoce como “Zuihitsu”, un género que es más que un diario tal y como lo entendemos en occidente, y en el cual la autora (normalmente eran mujeres) escribe sobre las cosas que le ocurren, pero sobre todo sobre sentimientos, impresiones que provocan lo circundante (especialmente la naturaleza y las personas) o simples enumeraciones o listados de cosas.

El libro no puede entenderse si no hacemos un esfuerzo por comprender al menos un poco la época en la que se escribió, el crucial papel que tenían las mujeres de la corte en la cultura , especialmente la poesía, y la importancia en Japón de la contemplación sosegada, especialmente de la naturaleza. Visto así -de otra manera sería un galimatías sin sentido- este "cuaderno de impresiones antes de irse a dormir" es de un lado un documento histórico fabuloso para conocer mejor la cultura japonesa, y de otro y en muchas ocasiones un bellísimo cuadro literario.

Pero, sin duda es su autora quien nos lo describe mejor:


"Comencé a llenarlos con el relato de rarezas sobre hechos del pasado y toda clase de asuntos. Llené una enorme cantidad de hojas. En mis notas hay muchas cosas incomprensibles. Si hubiera elegido temas que las demás personas consideraban interesantes o espléndidos, o si hubiera escrito poemas sobre árboles, plantas, pájaros o insectos, los otros podrían juzgar mis escritos, tendrían derecho a afirmar "conocemos sus sentimientos". En otras palabras, la crítica sería admisible.
Pero mis notas no son de esta clase. Escribí para mi propio entretenimiento, y apunté únicamente lo que sentía. Nunca esperé recibir, sobre estos escritos causales, comentarios tan importantes como los que se dedican a notables libros de nuestro tiempo. Me sorprendo cuando escucho cómo los lectores aseguran que se sienten apabullados ante mi trabajo. Pero es natural que actúen así: conozco la mentalidad de aquellos que hablan bien de lo que detestan y critican lo que les gusta. Por eso todavía lamento que hayan leído mi libro."


domingo, 16 de diciembre de 2007

"Cuentos completos", Flannery O'Connor (1946-65)



No leer antes de acostarse si eres una persona sensible. Así debería figurar una etiqueta en este libro de la norteamericana Flannery O'Connor, y no porque sean cuentos de horror, sino porque hay tanta desolación en ellos que no creo que precisamente inviten a un plácido sueño.

No obstante, dejo claro que las limitaciones de lectura deben serlo sólo para antes de ir a dormir. Bueno, o también para depresivos de bajón. No es difícil entender que Flannery debió tener una vida dura y no demasiado feliz, porque pocas veces he podido leer un texto que transmite de un modo tan intenso la desesperanza y la miseria de unas vidas sin futuro. De angustias vitales de muchas personas que perfectamente podrían ocurrir en cualquier lugar, aunque las ubique en el profundo sur de los Estados Unidos, a menudo en un entorno rural pobre, racista y opresivo.

Sé que probablemente lo dicho hasta ahora no motivaría mucho a emprender la lectura de este libro, que en sus más de ochocientas páginas incluye los treinta y un cuentos que esta escritora norteamericana escribió entre el año 1946 y el 1965. Debe, no obstante, quedar claro que la dificultad de su lectura estriba sólo en el torrente de sensaciones que produce, en su capacidad de crear desasosiego y angustia, en su poder para situarnos en la misma historia que nos está contando. Porque su prosa es precisa, poderosa, tajante en las descripciones y los diálogos y a menudo bellísima incluso narrando las vilezas humanas.

Estamos, en definitiva, delante de literatura extraordinaria. Seguramente hubiera sido mejor enfrentarse a todos ellos poco a poco (recomendación que hago a algún futuro lector), tomar aire entre su lectura, dejárselo para un par de meses, porque a pesar de su brevedad están lastrados del enorme peso de la vida y del destino. Son relatos con un fondo extraño, a veces inquietante que a menudo hablan de la maldad, la estupidez o la dureza de las relaciones familiares. Reconozco que pocos libros han sido capaz de resultarme tan desasosegantes, casi desde aquellas Uvas de la ira que leí, hace ya demasiado tiempo.

jueves, 6 de diciembre de 2007

"Firmin", Sam Savage (2006)


¿Han estado alguna vez prendados de una rata? Yo sí. Se llama Firmin, y les desafío a que lean diez páginas de este libro sin quedarse absolutamente enganchados a este roedor.

Firmin es una rata que vive en un librería del Boston de los 60. Hijo de madre alcohólica, e incomprendido por la caterva de hermanos de la que siempre fué el más débil, comenzó su amor por la litertura comiéndosela, hasta que descubrió que la mejor manera de interiorizar los libros era leerlos. No podía ser de otra manera, ya que vino a este mundo entre las bolas de papel sacadas del Finnegans Wake de James Joyce, "la obra maestra menos leída del mundo".

Firmin es el trasunto de muchos lectores. De muchos seres humanos. Con su cerebro colocado en un envoltorio que le disgusta (él se reconoce como una fea rata), utiliza la literatura como elemento liberador, que le permite recorrer el mundo, tener aventuras con hermosas mujeres, disfrutar de muchos amigos y morirse de muchas muertes.

Es imposible no dejarse seducir por esta rata erotómana, admiradora de la belleza femenina y amante del cine y de los libros. No sentir como propias sus frustraciones, sus dificultades para comunicarse con el mundo y poder contar que , como tantas veces pasa, dentro de él hay más de lo que parece.

Un libro original, de lectura lamentablemente breve, cargado de ironía y humor, pero también de sensibilidad y poesía. Un libro que ningún amante de los libros se puede perder.

domingo, 2 de diciembre de 2007

"El agente secreto", Joseph Conrad (1909)


A comienzos del siglo XX, un frustrado atentado anarquista contra el observatorio de Greenwich, que acabó con la vida del terrorista y prácticamente no llegó ni a dañar el muro del edificio, sirvió a Joseph Conrad como excusa para escribir este "relato sencillo" del siglo XIX, en palabras del mismo Conrad.

En el prefacio del libro podemos asistir al relato por el propio autor del proceso que culminó con la novela, que siguió directamente a "Nostromo" y "El Espejo del mar". Unas páginas absolutamente maestras, en las que describe el proceso que le ha llevado a la creación de la obra: "y entonces se produjo en mí mente lo que un estudioso de química entendería mejor por la analogía de la adición de una gota minúscula, la adecuada, que precipita el proceso de cristalización en una probeta que contiene alguna solución incolora. Fue para mí al comienzo un cambio mental, que removió una imaginación en calma...".

Al final de ese proceso creador, y con los retazos que él mismo relata cómo va encontrando, Conrad construye una historia en la que mezcla de un lado una reflexión sobre los idearios , los móviles y la propia estupidez de la violencia (el atentado es, en sí, un acto supremo chapuza) y de otra, y sobre todo, una reflexión sobre algunos aspectos de la sociedad inglesa de su época (probablemente válida para todas las sociedades y todas las épocas).

La última parte de la novela es impagable, y acaba transformando una novela que empezó como de intriga política en un retrato angustioso del vacío, la frustración y la miseria humana, de la mano del personaje de la señora Verloc (la abnegada esposa de nuestro agente) . Y todo contado por alguien que es capaz de introducir la noche de Londres diciendo que “El frutero de la esquina había apagado la gloria resplandeciente de sus naranjas y limones”.

viernes, 16 de noviembre de 2007

"Los trazos de la canción", Bruce Chatwin (1987)


El encuentro con Bruce Chatwin debe ser el caso más raro de conocimiento de un autor de los que he leído. Hace ya algunos años descubrí en una librería de Madrid unas libretas fantásticas, elegantemente encuadernadas en negro y cerradas con una goma. Ideales por tanto para llevar de viaje, pero tan resistentes y bonitas que terminé por usarlas hasta para tomar notas en el trabajo. Conseguirlas entonces tenía un cierto atrativo, porque sólo en muy contados lugares se podían adquir: determinadas papelerías, librerías y museos. Hoy, generalizadas ya hasta en los grandes almacenes han perdido parte de su glamour, pero siguen siendo las libretas más elegantes y duras que conozco. Lo habrán adivinado: son las Moleskine.

Pues bien, a cualquiera que alguna vez haya adquirido una Moleskine le sonará el nombre de Bruce Chatwin, porque en cada una de ellas se explica la pequeña historia de las libretas de notas que al parecer usaban Hemingway, Picasso y, sobre todo, Chatwin, para el cual (lo reconoce en este libro), estos cuadernos con sus notas eran tan importantes que fijaba una recompensa en la primera página para quien se los devolviese en caso de pérdida.

He aquí la razón por la que, tantos años después de mi primera Moleskine, me hice con Los trazos de la canción en cuanto lo vi. Era, al parecer, la obra más famosa de Chatwin, un hombre cuya vida es tan interesante como sus libros.

En él se narra un viaje por Australia en busca de los trazos de la canción, un concepto un tanto difícil de explicar -para algunos autores difícíl de creer- según el cual cada territorio, cada camino, cada accidente del terreno, están descritos en una canción aborigen. Y es esa canción, de cada tribu, de cada familia, la que identifica al terreno y permite poseerlo. Marca los límites, las zonas de paso. Perder la canción es perderlo todo.

Es una obra anárquica en su estructura: algo de tratado de Antropología, mucho de libro de viajes, con frecuentes salpicaduras de pensamientos filosóficos (propios o ajenos) sacados de las notas de sus cuadernos. A veces caótico y a veces brillante. Brillante sobre todo en su descripción de los personajes y amigos con los que se va cruzando en su viaje, a los que logra definir en pocas palabras pero con una precisión casi fotográfica.

En definitiva, es sobre todo un tratado de nomadismo, en que el propio viaje por Australia es una excusa para defender ante todo que el hombre es en esencia un ser nómada. : Sobre todo, no pierdas tu deseo de caminar: Todos los días camino hasta encontrarme en un estado de bienestar y para evitar cualquier enfermedad; caminando he logrado mis mejores ideas, y no conozco pensamiento alguno, por gravoso que sea, del cual uno no pueda librarse caminando... si uno se sienta y se queda inmóvil, más posibilidades habrá de que se sienta enfermo... De manera que si uno sigue caminando, todo estará bien.
Soren Kierkegaard, Carta a Jette (1847).

lunes, 5 de noviembre de 2007

"Las pequeñas memorias", José Saramago (2006)


«Me interesa conocer mi relación con ese niño que fui. Ese niño está en mí, siempre ha estado y siempre lo estará. Un adulto escribe memorias de adulto, acaso para decir: "Miren qué importante soy". He hecho memorias de niño, y me he sentido niño haciéndolas; quería que los lectores supieran de dónde salió el hombre que soy. Así que me centré en unos años, de los cuatro a los quince.»

Lo dice Saramago de su propio libro. Poco más puedo añadir, porque soy "saramaguista" convencido y cuando lo leo me resulta imposible separar lo leído de la admiración que me produce como persona.

Por eso, aunque su redacción es sencilla y literariamente su calidad quizá no alcance a la mayoría de su obra, resulta imprescindible para quienes quieran conocer mejor la infancia del Nobel portugués ("ibérico", he dicho ya en otra ocasión) y el origen de algunas de sus obsesiones.

En cualquier caso, tal vez esa calculada sencillez esconda una determinada manera de narrar que, a la postre, consigue lo que quiere el autor: ubicarnos directamente en su infancia, compartir un poco sus correrías, aprender un poco de cómo fue aprehendiendo el mundo. Tal vez en el pequeño de Sousa Saramago nos hemos encontrado un poco todos.

Un libro en definitiva hermoso, que se lee con gusto: sus padres, su familia, su aldea natal Azinhaga, la Lisboa de su infancia, sus primeras heridas, sus primeros amores... .Lo mismo seguramente que podría contar cualquiera de nosotros. Pero lo mismo contado por Saramago probablemente sea diferente y mejor.

domingo, 28 de octubre de 2007

"La excursión a Tindari", Andrea Camilleri (2000)



Puede que Camilleri no gane nunca un Nobel, pero nadie podrá negar que para los amantes de la novela negra (curioso que para los italianos es el género amarillo -giallo-), siempre es un placer reencontrarse de nuevo con Salvo Montalbano y los personajes que pululan por la imaginaria población siciliana de Vigatà.

Las historias de Montalbano me recuerdan con frecuencia a mi añorado Pepe Carvalho. Seguramente a Camilleri también, no en vano el nombre del protagonista es un homenaje a Vázquez Montalbán: aún sin la calidad literaria de éste, en los libros del siciliano aparece también un agudo retrato de la sociedad italiana, de los agobios de un hombre que se va haciendo mayor y de algunos de los personajillos del lumpen local.

Todo ello regado con mucho, mucho amor a la comida italiana (es de los libros que dan hambre) y un fino sentido del humor, con momentos gloriosos en los que, simplemente, te partes de risa.

Que sus buenas cualidades también tiene. No sólo de La montaña mágica y Ulises vive el hombre. Y, por cierto, si alguien quiere hacer prácticas de lectura en italiano, que no lo haga con este libro, porque está lleno de palabras sicilianas y giros dialectales. Muy bonitos, pero a veces ininteligibles.

¡ Me olvidaba del argumento!. Pues eso, que hay unos asesinatos y Montalbano los resuelve. Faltaría más.

martes, 23 de octubre de 2007

"El último libro de Sergi Pàmies", Sergi Pàmies (2001)


Había oído hablar mucho de Sergi Pàmies, sinceramente ya no recuerdo en dónde. El caso es que -debe ser cosa de la edad , de la vagancia, o la necesidad de tener urgentemente pequeños placeres- cada vez me gustan más los relatos cortos, así que me compré el otro día este libro (no busquen otro título: se llama así).


Buscando información, en la página de la editorial que nos vende el libro hablan de él diciendo (sic): " parapetado tras un escudo de cáustico distanciamiento y utilizando la perplejidad como método de observación, logra domar el desconcierto y el pánico que corroe a sus personajes, individuos poco heroicos, que suelen preferir la conveniencia a la promesa de la felicidad"


Supongo que es verdad y que describe bien el contenido, y seguramente leído tres veces entenderé lo que quiere decir.


Mi comentario, mucho más pedestre, es que Pàmies (demonio de riqueza cultural, una lata encontrar el acento ) consigue en estos nueve relatos con pocas palabras, pero con gran acierto en el resultado, entrar en los sentimientos de sus personajes, y transmitirnos con sorprendente proximidad sus inquietudes, sus estados de ánimo. Con algunos relatos un poco surrealistas, algunos un poco tristes, otros muy bellamente escritos y otros breves e impactantes, consigue en casi todos comunicar emociones que parece mentira que puedan caber en las pocas páginas del libro.


Un libro muy recomendable. Habrá que ir buscando los demás de este Sergi, sobre todo pensando en que hay títulos tan buenos como Si te comes un limón sin hacer muecas.

miércoles, 17 de octubre de 2007

"Estrella distante", Roberto Bolaño (1996)


Roberto Bolaño era uno es esos autores a los que tenía pediente en mi lista. Hay tantos estímulos hoy en día para buscar a quién leer que al final ya no sabes de dónde te vienen las referencias: los periódicos -cada vez menos de fiar-, los amigos -¿cada vez menos?- , los blogs o la pura casualidad y el vagabundeo por las librerías. Lo que sí recuerdo es una entrevista -la última publicada antes de su muerte en 2003- en la que aparecía como un tipo que me caía radicalmente bien, con aire entre amable y un poco cínico y descreído, pero con contestaciones agudas e inteligentes de un profundo amante de los libros y la poesía. Así que tenía que leerlo.


Seguramente -y esa era mi intención- debería haber empezado por Los detectives salvajes, su obra más famosa, pero se me cruzó antes (y gratis) Estrella distante, y animado porque además dada su extensión podría conocer a Bolaño sin intimar mucho, me puse a ello. Y todo, a pesar de que, al parecer, este libro tiene su origen en una de las historias de su novela anterior, La literatura nazi en América.


La novela relata la historia de un personaje , poeta y asesino, que comienza siendo AlbertoRuiz-Tagle y acaba siendo Carlos Wieder. Una descripción de la maldad impresionante y terrible, porque se hace de manera desapasionada, escéptica y descriptiva. La sensación que produce y el tratamiento del horror -breve pero intenso- me recuerda la impresión que produce Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas. Al final todo el relato oscila entre literatura y poesía, de un lado; y asesinato y dictadura (la de Pinochet) por otro, relatados por el autor casi como una crónica periodística real, y desde el Chile de Allende hasta la Barcelona de 1996.


Diversos rasgos definen a la buena literatura. Cuando se dan por separado, podemos estar ante una casualidad. Pero cuando lees algo que está bien escrito, crea personajes que trascienden del libro, engancha al lector e impresiona, seguramente tenemos delante literatura con mayúsculas. Un buen libro. Esperemos pues la pronta llegada de los detectives.

domingo, 14 de octubre de 2007

"Kafka en la orilla", Haruki Murakami (2002)


Ya lo sabía. Me lo temía. Que iba a ser empezar y no poder parar. Compulsivamente, como si me estuviese dando un atracón de mi comida favorita.

Me gusta mucho la literatura japonesa en general, y Murakami en particular, así que tampoco es mucha novedad. Después de impresión tan tremenda que me provocó Crónica del pájaro que da cuerda al mundo , disfruté de Al sur de la frontera, al oeste del sol y de Tokio Blues (traducción alucinada del título original Norwegian wood) sin que, sin embargo, estas últimas me hubieran producido el grado de sensaciones, de desasosiego, de vida que me hizo sentir Crónica...

El mejor Murakami ha vuelto. Kafka en la orilla prometía: una historia en la que se cruzan la vida de un chico de quince años, su alter ego cuervo y un anciano que no sabe leer pero posee el don de hablar con los gatos, a la fuerza ha de resultar diferente. Y lo diferente en Murakami es la puerta a la maravilla: a un mundo donde casi nada es imposible, contado con una prosa a veces hipnótica que hace que lamentes leer cada línea porque te pone más cerca del final.

No voy a contar más de la historia. Si han leído a Murakami ya saben de que hablo. Si no lo conocen, corran a una librería, pídanlo prestado o róbenlo en el Carrefour. Porque van a tener el placer de leer una extraordinaria novela de uno de los mejores escritores contemporáneos.

¿Qué es Kafka en la orilla?. Un libro con una increíble capacidad de mezclar el sueño con la vida, lo real con lo irreal. En él, todo parece posible. Los gatos, el amor, el dolor de la pérdida, el mito de Edipo, la biblioteca, los libros, el bosque, los recuerdos, Los cuatrocientos golpes, Beethoven , Johnnie Walken -sí, no me he equivocado- y los gatos otra vez. Un libro que no es para leer, es para sumergirse en él.

Si lo hace, vaya preparado, porque cuando salga, y durante un lapso de tiempo (lamentablemente breve, me temo) no será la misma persona y verá el mundo de modo diferente.

sábado, 6 de octubre de 2007

"El Golem", Gustav Meyrink (1915)


Vaya por delante que me gustan sobremanera los autores de literatura fantástica del XIX y comienzos del XX: Poe, Lovercraft y el resto de la banda. Esos del terror psicológico en lúgubres paisajes urbanos con aroma victoriano. Qué gusto. Un montón de angustia momentánea de la que puedes liberarte cerrando el libro. Así que si a usted no le va este tema, ya puede ir pasando, porque El Golem no es su libro.


Sin embargo, si es de los míos, de la legión de Frankenstein, no se puede perder este libro, aunque sea para incorporar a nuestro común imaginario de criaturas al Golem: El Golem es una figura clásica de la mitología y el esoterismo hebreo: un ser inanimado que cobra vida desde el barro con la pronunciación de determinadas palabras... Meyrink recoge en este relato de 1915 una serie de tradiciones y leyendas judías y construye una historia directamente emparentada con la tradición de misterio de la época. Describe con frases a menudo telegráficas el ambiente del gueto de Praga en el que cada treinta y tres años vuelve a aparecer el Golem. Y lo hace con maneras extremadamente efectistas de escribir y de describir, ya que el lector se sumerge en esa atmósfera opresiva de calles estrechas, luz difusa, casas viejas, pasadizos, humedad...y personajes de notoria maldad.

No obstante, es un libro extraño en su desarrollo, a tavés del cual el Golem pasa como una presencia que recorre las páginas sin ser en absoluto el protagonista; y la misma novela parece a veces la suma de muchas historias inconclusas. Como si lo importante, más que el relato a veces de coherencia forzada, fuesen las sensaciones que produce leerlo.

En fin, un libro complejo de valorar, a veces intenso y otras muy oscuro y difícil de seguir, como si el mismo autor se hubiese perdido por los caminos de la ensoñación . Interesante en cualquier caso para los amantes de lo fantástico, que en muchos momentos disfrutarán siguiendo por la Praga de comienzos del XX, el periplo vital del judío Athanasius Pernath, tallador de joyas.


martes, 25 de septiembre de 2007

"O fio das missangas", Mia Couto (2003)


Dentro de la enorme pena que da saber que, de tantas cosas como hay escritas, sólo vas a poder leer una pequeña parte, está además la certeza que hay muchos buenos escritores (dejando aparte los que nunca han escrito nada) a los que nunca vamos a conocer: prohibidos, rechazados por editores botarates, publicados pero invendibles, o simplemente, que no han sido traducidos y por tanto son incomprensibles para nosotros (miserias de Babel)

Por eso, una de las buenas cosas que tiene ser gallego es (comida y otras maravillas aparte) que, con un poco de esfuerzo, se puede leer razonablemente bien en portugués. Una lengua que ha dado extraordinarios escritores no siempre apreciados en lo que valen a este lado de la frontera. Cuento todo este rollo porque he tenido el placer de leer este libro de enorme belleza.

Mia Couto es un escritor mozambiqueño, muy conocido en los paises lusófonos, y al que he tenido fortuito acceso porque un amigo se lo trajo de Mozambique en la maleta . Es blanco, que no sé si es un dato que venga a cuento, e hijo de portugueses. Pero su escritura destila amor a África , con un estilo a veces algo surrealista, y cercano en ocasiones al "realismo mágico" (algún autor le ha llamado "realismo animista").
O fio das missangas es un conjunto de 29 cuentos, cuyo título hace alusión al hilo que une las cuentas o piedras (missangas) de un collar. Y cada una de esas missangas es un relato breve, una rara joya cuya suma da como resultado un hermoso collar que nos habla de las pequeñas historias que pasan desapercibidas cada día, contadas casi siempre desde la perspectiva de un niño o de una mujer. Historias cortas, a veces sólo esbozadas, pero con una prosa sencilla capaz de transmitir imágenes de gran fuerza y belleza .

El único problema para disfrutar de esta maravilla es que, hasta el momento, creo que no está editada en castellano (Alfaguara sí ha editado otras obras de Couto :"Cada hombre es una raza" o "Tierra Sonámbula" -que no me he leído-) Así que, mientras tanto, queda el intentarlo hacer en portugués (con la pequeña dificultad añadida de que Couto tiene la tendencia a inventarse palabras) o conformarse con la traducción del relato Os olhos dos mortos, que he tenido que hacer yo mismo para disfrute del respetable.

Espero que os guste (y perdón lusófonos del mundo por la tal vez lamentable traducción).

lunes, 17 de septiembre de 2007

"Historias de cronopios y de famas", Julio Cortázar (1962)

Resulta muy difícil valorar como un único libro lo que es una sucesión, no sé si desordenada, de cuentos breves, alguna prosa ¿poética?, historias surrealistas y pruebas de escritura de un autor sin duda superdotado. Porque ese es el balance conjunto, de la lectura de este libro-contenedor.


Porque cuando un genio escribe es, al igual que cuando pinta, muy difícil saber cuál es el límite entre la genialidad, la experimentación o la pura y dura gamberrada. Y Cortázar era indudablemente un escritor mayúsculo, y de ahí que aquí podamos encontrar párrafos absolutamente delirantes, escritos por el placer de construir, junto a relatos breves o brevísimos pero absolutamente bellos y/o impresionantes.


Para no perderse, el maravilloso " preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj".
Un libro absolutamente incalificable. Cada lector debe sacar sus propias conclusiones.

sábado, 15 de septiembre de 2007

"El último encuentro", Sándor Márai (1942)


"El último encuentro" es un libro con un planteamiento aparentemente simple: narra, en una sola voz, el encuentro de dos viejos amigos cuarenta y un años después de la última vez que estuvieron juntos. Desde que algo, que poco a poco vamos primero adivinando y progresivamente entendiendo, los separó.

Pero el final es algo secundario, lo importante es seguir el relato de un hombre que busca explicaciones a unos hechos que marcaron su vida desde entonces. Márai describe con maestría el escenario: ese viejo salón de un viejo castillo de caza al pié de los Cárpatos, reflejo de la decadencia de una época que se va perdiendo en el tiempo, como los mismos protagonistas. La historia que avanza mientras la noche cae. Un retrato de una época, de dos maneras de vivir y de ser, unidas por la amistad. Un retrato de dos hombres que han vivido para llegar a este momento. Para saber la verdad.

Un creador extrordinario de atmósferas, que te coloca allí como si estuvieses entre el público, viendo una escena de una obra de teatro. Descripciones precisas, tajantes y breves, pero minuciosas en lo esencial. Un monólogo lleno de melancolía y belleza sobre la amistad y la lealtad , pero también sobre muchas otras cosas del hecho de vivir.

Hay tantas reflexiones y tan bien escritas que querrías copiarlas todas. (La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad...") Para tener y releer. Un libro inolvidable. Una obra maestra.



viernes, 7 de septiembre de 2007

"Brooklyn Follies", Paul Auster


Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de trenta y tres años de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde nació y pasó su infancia...

Brooklyn Follies es, básicamente, otra vez Paul Auster. Si fuera de los que piensan que se repite a sí mismo lo diría con mala cara. Pero yo creo que es como el jamón ibérico, y por tanto, a nadie en su sano juicio le cansa comer una y otra vez jamón del bueno (claro que en esto, al igual que para apreciar a Auster, hay que respetar la opinión de los vegetarianos. Ellos se lo pierden).

El caso es que aquí por tanto encontramos algunos de sus paradas habituales: su Brooklyn tan lleno de tipos interesantes que ya me van entrando muchas ganas de ir. Los libros, que siempre andan por algún lado en las novelas de Auster. La amistad. La familia. El amor. Y sobre todo, el increíble poder del azar sobre las vidas humanas. Un canto a la fuerza de la casualidad pero también a la manera en que las personas la utilizan para cambiar sus vidas.
Y por supuesto, otra vez también la creencia absoluta y absolutamente meritoria de que el mundo, a pesar de todo, está lleno de buenas personas. Si el azar te las pone delante y tú las dejas pasar, es tu problema, amigo. En cualquier caso, que le vayan dando algún premio por hacerme pasar tan buenos ratos. El Óscar. Y el Nobel. Y si no le quieren dar el de Literatura, que le den el de la Paz. Tanta fe en el ser humano se la merece.

domingo, 2 de septiembre de 2007

"Juegos de la edad tardía", Luis Landero


Tenía este libro en casa desde hace mucho tiempo. Me sonaba su título a conocido, pero a pesar de todo comencé a leerlo por su contraportada: ...relata la existencia de un hombre maduro que pretende recuperar las inquietudes que tenía en su juventud, ocultándose bajo la máscara de una nueva identidad, la del poeta bohemio Augusto Faroni... ¡ como iba a dejar pasar el tema...!

Ya desde la primera página tuve la sensación de ir a adentrarme en un bosque espeso, porque a primera vista parece un texto denso y la verdad es que leyendo un párrafo aislado intimida un poco, con un lenguaje muy trabajado y hasta florido.

Y efectivamente, es un espeso bosque. Pero dentro se avanza por un sendero perfectamente trazado, y llegas tan adentro que cuesta trabajo salir. Lo que parece al principio un habilidoso manejo de la lengua, que hace que sigas leyendo por la simple belleza de un texto que no sabes adonde te va a llevar, se transforma poco y a poco y progresivamente en una profunda inmersión en la historia, en una identificación casi preocupante con el protagonista. En un compatir sus agobios a medida que se acerca el final.

Ni quiero escribir tanto ni sé escribir tan bien como para contar lo que hay dentro. Si en algunos casos la literatura no alcanza a la pintura para retratar el mundo, aquí la supera con creces. Un "realismo mágico" que transmite sensaciones sobre la poca distancia que separa la realidad y los sueños, la felicidad de la monotonía de la vida.

Menos mal que Luis Landero tardó diez años en escribirla. En menos tiempo, seguramente, sólo habría podido terminarla el Gran Faroni.

jueves, 30 de agosto de 2007

"El libro de los mil caracteres", Zhou Xingsi


Vaya por delante que esta no es una novela, así que poco tiene que leer. A menos que uno sepa chino. La edición de la editorial Lengua de Trapo reúne los mil caracteres básicos de la lengua china, que fueron recopilados en el siglo VI por un funcionario de la corte, y que al parecer todavía hoy se utiliza en las escuelas . Con los mil ideogramas, y sin repetir ninguno, el autor construyó un texto perfectamente rimado (en chino, se entiende), que además resume algunas de las ideas esenciales de la cultura china.

Hasta aquí lo que dicen las notas de la editorial. En su interior nos encontramos con una edición cuidada, que reproduce los ideogramas en dos de las formas de escribir el chino, la tradicional (espectacularmente hermosa) y la cursiva, así como los diversos significados de los ideogramas, su fonética y la traducción de los pequeños poemas que se construyen con cada ocho caracteres.

En suma, algo absolutamente poco práctico para nosotros . Pero también y sobre todo, un hermoso libro, entre cuyos inexplicables e irreproducibles signos podemos ver el brillo de una cultura milenaria y desconocida. Como dice una reseña del libro, "lo más cerca del chino que se puede estar sin saber una palabra de ese idioma". Un libro no sólo para leer sino para tener.

lunes, 27 de agosto de 2007

"El rumor del oleaje", Yukio Mishima

Probablemente Mishima sea uno de los mejores escritores japoneses. Lo dicen muchos críticos que saben mucho y yo, que sé menos, lo comparto. Desde luego su obra es digna de ser leída para quienes les guste lo japonés -no me refiero sólo al sushi- y para quienes quieran leer acerca de las emociones y los sentimientos (especialmente los sentimientos torturados).

Probablemente sin embargo, antes de leer sus obras, sería útil darse un paseo por lo que fue una vida intensa, voluntariamente breve (se suicidó con 45 años) y profundamente afectada por el amor al Japón tradicional que sentía corrupto por la influencia occidental (no me extraña). Un escritor superdotado, clave para comprender la postguerra de su país y en general para conocer mejor las costumbres de su pueblo.

No obstante, y dicho ésto, advierto que para leer este libro no es necesario tanto bagaje. Seguramente ni siquiera sea conveniente repasar su biografía tormentosa, ni recordar algunos de sus episodios que nos parecerían un tanto fascistas. No vaya a ser que nos eche para atrás y perdamos la oportunidad de disfrutar de este libro. Porque, a pesar de lo impactantes que me resultaron otras de sus obras, como "El pabellon de oro" o "El marino que perdió la gracia del mar", lo que nos encontramos es, simplemente una de las más hermosas historias de amor que he leído jamás.

Un libro de lectura sencilla, nada artificioso, con un desarrollo tranquilo casi siempre. El amor entre dos jóvenes de una pequeña isla del Japón de postguerra , con sus relaciones familliares, sus problemas y una omnipresente naturaleza. Un libro maravilloso de leer, que va transcurriendo en armonía y tranquilidad, como el rumor del oleaje.

domingo, 26 de agosto de 2007

"Piedras ensangrentadas", Donna Leon

Deben correr malos tiempos para la novela negra, cuando (¿Serán verdad las reseñas de contraportada?) a esta mujer la han traducido en medio mundo.

El asesinato de un vendendor ambulante africano sirve de pasajera excusa para dedicar buena parte del libro a hacer reflexiones de baratillo sobre las injusticias del mundo, la inmigración ilegal y la corrupción del sistema público italiano, todo ello en el marco de muchas idas y venidas del comisario Brunetti por la ciudad de Venecia.

Porque, de novela negra, nada. Porque nada pasa prácticamente a lo largo de toda la novela y tras el primer asesinato, perdidos como estamos en tan poca acción y tanta reflexión de política global. ¿No habrá aprendido algo de comisarios mucho más pedestres y menos culturetas como el Wallander de Henning Mankel o el Montalbano de Camilleri?

¡Dios, cuánto echo de menos a Vázquez Montalbán, y a su impagable Carvalho, tan culto, gourmet y putero!.

En fin, que ha sido para pasar el rato. Pero si quieren novela negra, y antes que sufrir este bestseller, ataquen alguno de Walter Mosley o, sobre todo y si no lo han hecho, el Jim Thomson de 1280 almas. Les aseguro que no se arrepentirán.

miércoles, 22 de agosto de 2007

"El niño con el pijama de rayas", John Boyne

He caído, lo reconozco. Mira que sobran formas de encontrarse con un libro: te lo prestan, alguien te lo recomienda, lo ves en un periódico, en un blog o en un programa de televisión. O mi favorita: vas a una librería y te encuentras con algo que hace que te lleves el libro, aún en la peligrosa situación de que el autor no te suene de nada. El caso es que compré este libro porque se ha hecho famoso, porque es el más vendido en las últimas semanas y lo han traducido a nosecuantos idiomas y va por la octava edición en castellano.

Mi recomendación: si está usted todavía a tiempo, pídalo prestado, porque se ahorrará doce euros, que el libro no pasará a los anales de la literatura. Léalo, eso sí, porque se ventila en una tarde, y la lectura es fácil y amena. Así además podrá, como dice la contraportada tener una"experiencia " y "embarcarse en la lectura".

Conste que el tema de que va es serio, y lo desvelo porque se sabe desde los primeros capítulos : el relato de un niño alemán que vive al lado de un campo de concentración durante la II Guera Mundial. Un episodio terrible de nuestra existencia visto por la inocencia de un niño. Hasta aquí pinta bien y tiene buena intención. ¡Lo que haría un buen escritor con la historia!.

Pero, lo que podría ser un hermoso cuento se alarga innecesariamente con una prosa fácil por lo simple, y sobre todo con un retrato del protagonista que , de tan inocente parece tonto perdido. Eso hace que no me crea la historia, hacia cuyo previsible final nos encaminamos desde la mitad del libro.
Una nota final: la habilidad de la editorial Salamandra que lo publica en España. Lo mejor es la portada, que sugiere el contenido sin mostrar nada, y permite mantener el "misterio" del contenido hábilmente sugerido. En alguna de las ediciones inglesas la foto de la portada es tan evidente que seguro que a muchos posibles compradores les echaría para atrás




martes, 21 de agosto de 2007

"O lapis do carpinteiro", Manuel Rivas

Bueno, la verdad es que leo este libro con algo de retraso. Hace seis o siete años me lo prestó una amiga y no lo leí. No es que empezase y no pudiese seguir. Es que Manolo Rivas me caía mal, y uno a veces hace esas cosas. Pagan los hijos las culpas de los padres.

No es que ahora Manolo Rivas me caiga mejor. Lo sigo identificando con ese grupo de pseudointelectuales neogaleguistas cuyo mayor mérito es estar en todas las inauguraciones y que la Xunta de Galicia les publique los libros que nadie compraría (aunque de todos él es el que vende).

Pero es que el tío escribe bien. Tal vez abuse un poco de algunos lugares comunes del imaginario gallego, como si los gallegos siempre tuviésemos morriña de lo nuestro, aunque sea escribiendo. Pero el libro es una belleza, un hermoso homenaje al amor y al destino.

Sin duda está hecho para ser leído en la lengua en que fue escrito: el gallego, porque con él brillan muchos párrafos y se transforman en imágenes y sensaciones. Es uno de los libros más bellamente escritos de los que he leído en gallego. Si no puedes leerlo en esta lengua, algo seguro que se perderá. Pero la historia está tan llena de magia que seguirá mereciendo la pena, seguro que conserva lo suficiente para seguir creyendo en el amor como motor del Universo, aunque sea visto con la melancolía de esta Galicia nuestra.

No he contado el argumento porque es secundario: Un buen hombre enamorado y preso en una cárcel franquista. Su historia y al tiempo la de su carcelero. Pero no es un libro de la guerra civil, de vencedores y vencidos. Ni es una libro de la cárcel. Podría pasar en todas las guerras y en todas las cárceles. Sencillamente, es un libro sobre el poder del amor incluso sobre la barbarie.


domingo, 19 de agosto de 2007

"Cadernos de Lanzarote", José Saramago

El primer volumen de los diarios que en 1993 empezó a escribir José Saramago en su retiro de Lanzarote. Dentro no hay nada espectacular, sólo el relato sencillo de los avatares diarios de un escritor, pero una lectura muy recomendable para aquellos que -como yo- están prendados de la personalidad del portugués (casi mejor diría el "ibérico"), uno de los pocos "intelectuales" que mantiene su integridad y a los que nunca he oído decir tonterías.

El conflicto con algunas de las autoridades de su país, su visión de la religión y las jerarquías, pero también el respeto por sus lectores y el amor a las cosas sencillas. En particular me conmovio el afecto con el que habla de Torrente Ballester (tanto que me han entrado unas terribles ganas de volver a leerlo). Y , tal y como toca a un escritor de su talla, de vez en cuando algunos párrafos bellísimos, que por sí mismo justifican la lectura.

viernes, 17 de agosto de 2007

"De tu tierra", Cesare Pavese

Es la segunda vez que leo esta novela. La primera era un adolescente y lo único que recuerdo era la enorme capacidad de impresionarme que tenía Pavese. Leyendo en la contraportada de sus libros la reseña de su biografía resultaba difícil saber si era por su propia vida angustiada de final trágico o por su manera de escribir.

Ahora que me he olvidado del impacto de "El oficio de vivir" y "El oficio de poeta" creo que puedo valorar en su medida esta novela, corta pero intensa: Berto, un mecánico turinés sin muchos enganches en ninguna parte acompaña a un compañero a su pueblo tras salir ambos de la cárcel.

Un retrato duro de la vida del campo en una época determinada, con un trasfondo mucho peor aún: estupidez, pobreza, incesto y muerte. Una forma de escribir que te coloca allí mismo, asistiendo impotente a la carga de violencia que sabes que va a estallar. Como he leído por algún lado, una buena reproducción de la violenta historia del ser humano.

jueves, 16 de agosto de 2007

"La torre vigía", Ana María Matute

Creo que es el primer libro que he leído de Ana María Matute. Una novela ambientada en la época feudal, que deja de lado el contexto histórico para centrarse en describir la vida (puñetera) del protagonista en su camino (igualmente puñetero) por ser caballero.

Me atrapó desde el primer momento (también ayuda que no es muy extensa), porque está muy bien escrito, y desde luego no es una novela histórica al uso. Me decepcionó a ratos porque no acabé de entrar en las visiones oníricas del protagonista a medida que se acerca el final del libro.

Supongo que es recomendable leerlo, sin duda para el que consiga entrar en las visiones del libro será una experiencia casi religiosa. Pero yo creo que a la buena Ana María se le fué un poco la pelota.

A modo de comienzo

Desde hace muchos años leer es mi pasión confesable. Afortunadamente nada original por lo frecuente. También desde hace muchos años que, como tantos lectores, tomo notas, subrayo y marco las páginas de los libros que me gustan. Así que, al igual que otros tantos, he decidido poner mi pequeña ayuda para otros lectores compulsos como yo: colocar y valorar todos los libros que vaya leyendo a partir de ahora, no vaya a ser que algún alma descarriada caiga algún día por este blog y encuentre en él uno de los libros maravillosos que todos esperamos que nos queden por leer.