lunes, 27 de marzo de 2017

"El bar de las grandes esperanzas" (The tender bar), J.R. Moheringer (2005)

Las probabilidades de que hubiese leído este libro de no haber pasado antes por el mucho más conocido "Open", de André Agassi son probablemente nulas. Moheringer es el periodista que ayudó, con resultado bastante brillante, a dar forma a los recuerdos del tenista y que tiene buena parte del mérito de que el libro se convirtiese en un bestseller.  En los últimos capítulos de Open, el mismo André se deshace en elogios acerca de The tender bar, que es el título original del que aquí han llamado (sic) El bar de las grandes esperanzas. 

Puede parecer poco edificante el centrar toda la infancia y buena parte de la juventud poniendo como faro contra todas las tormentas al Dickens, literario nombre del pub luego conocido por Publicans, lugar al que van a parar más temprano o más tarde casi todas las almas de Manhasset, en Nueva York; a todo esto la ciudad en la que transcurre El Gran Gatsby.

Los bares, a lo que se ve, son de importancia generalizada para la humanidad, pero adquieren ya proporciones de cosa imprescindible si alguien tiene alma de escritor. Y a esto parece dar igual que uno sea Galdós o Valle Inclán en el Café Gijón que Hemingway mazándose a vino barato en los bares de París. Ya lo dijo Gabinete Caligari: Bares, ¡qué lugares!.

Dejando al margen los aspectos filoalcohólicos que debieran hacer que el libro tuviese -como las cajetillas de tabaco- advertencias impresas en la portada para no ser consumido por menores de edad;  está muy bien escrito, combinando envidiablemente la sinceridad, la ternura y la mejor versión de los propios recuerdos . Y lo más curioso: que un libro sobre bares y hombres, escrito por un niño criado sin padre, sea un hermoso y enorme homenaje a una madre corajuda y valiente.

Muy recomendable.

(Aunque tal vez el libro lo merezca, si leen que Moheringer tiene el premio Pulitzer, es el de Periodismo).

lunes, 13 de marzo de 2017

"Bajo el hielo", Bertrand Minier (2011)

Novela negra tipo "río", se me ha hecho un poco larga, que no aburrida. A veces la acción avanza tan lentamente que te desesperas un poco, pero lo que es innegable es que es capaz de construir una atmósfera muy lograda. Acabas sintiendo un frío que pela.

Hay poli melómano amante de Mahler,  hay psicóloga suiza, hay psicópata culto y refinado que recuerda bastante a Annibal Lecter.  Hay cuerda para rato y no les voy a contar más por si la leen.

Está en las antípodas de las novelas de Antonio Manzini, que se leen de una sentada, pero me ha gustado. 

martes, 14 de febrero de 2017

"Tsugumi", Banana Yoshimoto

Banana Yoshimoto: una escritora  r a r i ta . Me gustó en Kitchen y Sueño Profundo, porque era distinta a lo conocido, capaz de crear una atmósfera muy personal y obsesiva, bastante turbadora.

En Tsugumi se ve la misma habilidad narrativa, eso sí:  María (sic) Shirakawa deja atrás su vida en la península de Izu al ir a la Universidad , y rememora sus recuerdos en los que es omnipresente  su amiga Tsugumi, , una chica enfermiza y maligna. Poco más:  un triángulo medio esbozado, una presencia inquietante pero que, a la postre, sale de ninguna parte para llegar a ningún lado.

Porque Tsugumi es eso, rarita también. Nothing else.

He leído cosas peores, pero me parece un mero ejercicio literario, bastante banal e intrascendente.

lunes, 13 de febrero de 2017

"Luna caliente", Mempo Giardinelli (2014)

Ramiro es un joven  treinteañero que acaba de regresar como licenciado en medicina desde Francia a la Argentina sumida en la etapa más negra de la dictadura. Invitado a cenar por un amigo de su padre, conoce a Araceli, una muchacha de trece años, de cuya belleza y sensualidad queda prendado.

Bajo la luna caliente del Chaco, se suceden a partir de ese momento y a una velocidad vertiginosa, una angustiosa sucesión de hechos cada vez más incontrolados y violentos, mientras el protagonista entra en una espiral que parece no tener fin y que ensaya cuáles son los límites de la moral de una persona aparentemente normal.

La novela, bastante breve, tiene un ritmo obsesivo e imparable. Leerla es sumergirse  en la piel de Roberto y hacerse con él algunas de las preguntas sobre las fronteras entre el bien y el mal. ¿De qué seríamos capaces llegado el caso?.

Un chute intenso en un contenedor pequeño.
Muy recomendable.

domingo, 5 de febrero de 2017

"Open. Mi historia", André Agasssi (2014)

El domingo pasado, Nadal perdía a cinco sets la final del Open de Australia frente a Federer. Algo así como un duelo de renacidos. Otro más, porque Nadal es mucho de renacer. Pero en esta ocasión tenía un significado diferente para mí, porque el día anterior había terminado "Open",la biografía del Agassi tenista:  el Nadal-Federer parecía una copia de la final del Open de Estados Unidos en el que Agassi se enfrentaba a Sampras, su particular bestia negra en la recta final de la carrera de ambos.

Como yo me crié cuando la tele era la TELE porque había sólo dos cadenas, los sábados -que era el día televisivo por excelencia- teníamos la suerte de que en algún momento podías ver Wimbeldon y Roland Garros (bueno, y el Cinco Naciones, y la Ryder Cup, todo de gratis...). Así que por pelotas te hacías aficionado al tenis, y eras fan u odiabas a McEnroe.

Así que sí, yo soy aficionado al tenis, desde mucho antes de Nadal. Seguramente si no les gusta nada pero nada el tenis y no tienen ni pajolera de quien era Agassi este no es su libro. Pero si les atrae aunque sea un poquito , no deben dejarlo pasar. De un lado, porque está magníficamente escrito (con la colaboración de J.R. Moehringer,  premio Pulitzer). Y de otra, porque seguramente, como me pasa a mí, no volverán a ver el tenis de la misma forma.

El chico que se atrevió a jugar por primera vez un grande con vaqueros, el de los problemas capilares,  que ahora sabemos más preocupado por que no se le cayesen los postizos que por el drive. El que odiaba profundamente el deporte que parecía habérselo dado todo. El que ajusta cuentas con su padre, que le ató una pequeña raqueta a la mano desde la cuna y modificó una máquina lanzapelotas, el dragón, para que el pequeño André tuviese que hacer cruzar la red a un millón de pelotas al año....

martes, 31 de enero de 2017

"La costilla de Adán", Antonio Manzini (2014)

Ya se ve por la poca distancia que media entre este libro y Pista Negra, que estoy bastante enganchado a la historia de Rocco Schiavone. Si hay un autor que me está provocando una adherencia similar a que en su momento me producían los tebeos de Mortadelo y las novelas de Marcial Lafuente, es Antonio Manzini. 

 En estos tiempos en los que ver la tele o el periódico provoca escalofríos, con dos psicópatas en la presidencia de las dos grandes potencias al mando de la manija nuclear y el planeta lleno de idiotas ofreciendo soluciones simples a todos los males , meterse en la historia de Schiavone es como un bálsamo, un particular santuario en el que refugiarse del mundo durante un rato.

Historia que, les recomiendo lean en orden, porque aunque cambien los casos que investiga con su natural cabreo y dejadez, trata sobre todo de la personalidad del subjefe (que no comisario), de los fantasmas de su pasado  y de su muy mediterránea visión de la honestidad.

sábado, 28 de enero de 2017

"Riña de gatos", Eduardo Mendoza (2010)

Un inglés experto en arte viaja al Madrid anterior a la Guerra Civil para tasar unas obras de arte antes de sacarlas de España. Premio Planeta 2010. Si el premio Planeta no fuese tan prestigioso como es (-sonrisa-) parecería un encargo, como si se lo hubiesen dado por el autor y no por la obra (-nueva sonrisa-).

No es lo suficientemente seria para parecerse (ni de lejos) a La ciudad de los prodigios, y no es lo suficientemente desmadrada para estar a la altura de Sin noticias de Gurb. Así que ni chicha ni limoná. Y ya si me aderezan la historia con los generales golpistas y con el papel de actor de reparto de Primo de Rivera, ya me empieza a parecer que estoy con El tiempo entre costuras.

Me aburro. No está a la altura de Eduardo Mendoza. Del Planeta claro que sí.

martes, 27 de diciembre de 2016

"Rey de picas", Joyce Carol Oates (2015)

De esos autores que siempre estoy por leer pero nunca llego. 

Por fin, en una novela breve, negra, intensa, magnífica: Andrew J. Rush, un escritor que escribe novela negra académica (mucho lector, mucho dinero, poca literatura) contra su otro yo, al modo John Banville: Rey de Picas, seudónimo bajo el que se venga de sí mismo escribiendo de un modo violento, soez, machista. 

Una vez leída sorprende la intensidad de los personajes a pesar de lo breve del relato.

No les destripo más. Merece muchísimo la pena.

sábado, 10 de diciembre de 2016

"Pista negra", Antonio Manzini (2013)

Ya se sabe que en algunos casos en una novela negra prima la historia (las menos) y en otras prima el prota. Ésta es de las últimas: Rocco Schiavone se come tanto la novela que la trama es un mero contexto en el que desarrollar en toda su extensión las múltiples cualidades del sujeto: malhumorado, jefe cabronazo, violento, mujeriego, infiel, corrupto y ...con una prodigiosa capacidad para descubrir a los culpables. Un verdadero hijoputa, como le gusta verse a sí mismo.

Con semejantes prendas es difícil que no quieras seguir a ver qué pasa.  Se lee casi sin pestañear, que viene siendo de lo que se trata.

Recomendable. 


"Viaje de invierno", Amélie Nothomb (2009)

Voy a hacer estallar el avión a las 13:30

No es un espóiler, así comienza el libro: Zoilo, filólogo que tiene por delirante profesión ocuparse de la atención social de una compañía eléctrica, concluye que ese es el final que merece su truncada historia de amor por Astrolabio, una chica cuyo también peculiar destino es la dedicación total a Aliénor, una autista incapacitada y dotada de un inmenso talento literario.

Viaje de invierno es una novela breve, raruna, con algunos elementos casi rayando el realismo mágico, sólo que contado en el inmensamente frío invierno de París, lo cual hace que pierda algunas cosas y gane otras. Y por si ya no fuese complicado sumar la preocupación por las personas con una compañía eléctrica como profesión, Nothomb juega con todo: con los nombres de los personajes y con los hechos hasta acabar dando al relato, bastante surrealista en general, un sentido en el que todo parece encajar. Hasta estrellar un avión por amor.

Cometí el error en su día de intentar leer a Amélie Nothomb en francés, así supongo que básicamente no me enteré de nada. Me alegro de haberme reformado.

martes, 6 de diciembre de 2016

"Chesil Beach", Ian McEwan (2007)

La breve e intensa historia de una pareja contada en un flash en su noche de bodas.
Abrumadora. Increíblemente brillante, llevaba tiempo queriendo leer a Ian McEwan y no me lo perdono. Es difícil resumir los sentimientos con palabras tan certeras y creando un relato tan maravilloso.

La primera noche de Edward y Florence, en una Inglaterra años después de la II Guerra Mundial, ya metida en los 60, pero con resabios de moral victoriana. Una historia contada con las palabras justas, pero que nos transmiten mucho más de lo que cuentan, sensaciones o dudas despertadas a veces sólo con una frase.

Fantástica. Ahora quiero más.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

"Hombres sin mujeres", Haruki Murakami (2014)

Por fin. Si alguien busca lo suficiente encontrará por este blog algún comentario de los libros de relatos de Murakami. Y deducirá lo que pensaba hasta ahora, que,  como en la vida, es un corredor de fondo y que siempre había sido incapaz de parir un buen relato corto.

Vale. Pues me complace informarles que ya ha encontrado la manera. 7 relatos y ninguno malo. Pero es que hay dos que justifican comprarse el libro - y en papel- para poder marcarlos y releerlos: Sherezade y Kino.

Y para que no tengan que seguir padeciéndome, voy a decirles lo que pienso con las palabras de Carlos Zanón en Babelia. Que todavía no me explico cómo, pensando realmente los dos lo mismo, a él le queda mucho más aparente que a mí:


domingo, 20 de noviembre de 2016

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker (2012)

Exagerada y al final exasperantemente larga. Buen comienzo, una historia bien planteada pero que da para lo que da, y el amigo Dicker se empeña en darle vueltas y más vueltas como si cobrase por el libro a peso. 

Le sobran -a ojo- unas doscientas páginas para ser una novela mejor. Sorprendentemente ganó en su momento el premio Goncourt, se ve que la literatura de la France está en horas bajas.

La metaliteratura siempre funciona con los lectores: y aquí se cuenta cómo Marcus Goldman, que sufre la sequía del escritor después de su primer libro, consigue el éxito novelando la historia que hay detrás de su mentor y amigo Harry Quebert, detenido por el asesinato de una adolescente cometido 30 años atrás.

De todos modos, los lectores de El Pais lo eligieron en 2013 como libro del año. Y quién soy yo para enmendarles la plana...

domingo, 23 de octubre de 2016

"No hay bestia tan feroz", Edward Bunker (1973)

Cuando ya hace un buen lote de años vi Reservoir Dogs no sabía que uno de los hombres de negro, el señor Azul, hacía un cameo en una película en la que encajaba especialmente después de lo que había sido buena parte de su vida.

Porque el personaje de Mr. Blue, que -como casi todos-  vivía poco tiempo en la película, estaba interpretado por Edward Bunker, que para entonces era ya un novelista famoso con varias de sus obras en la gran pantalla, pero cuya vida le había llevado desde correccionales juveniles hasta la cárcel por la que pasó varias veces por delitos de narcotráfico, falsificación , robo a mano armada y otras lindezas. Hasta que publicó esta novela , No beast so fierce, y dejó definitivamente la cárcel en 1975 había pasado dentro quince años.

Su vida da por tanto para extenderse, y no es el caso. Pero algo hay que contar de ella para poder poner en contexto esta novela, porque conociendo el periplo vital de su autor, no queda nada claro qué es ficción y qué autobiografía. Porque la historia de un Max Dembo, que al salir de prisión ya sabe que no le dejarán quedarse fuera fácilmente, es en el fondo alguna de las historias de vida de Bunker. Se nota porque está escrita desde las tripas, con una intensidad arrolladora y adictiva. Como sólo puede hacerlo quien conoce el submundo criminal, pero sobre todo quien conoce la naturaleza humana.

Me ha parecido una obra maestra. Por la magistral crudeza de su contenido. Por su simbolismo marcando el fin de la vida al margen de la ley de Bunker y su nuevo yo como escritor.  Pero también porque uno no alcanza a explicarse bien como alguien criado entre reformatorios y celdas ha podido salvaguardar un talento literario tan enorme.

viernes, 9 de septiembre de 2016

"Maestra", L.S. Hilton (2016)

En el verano casi todo es bueno, salvo los días de lluvia y las recomendaciones de los periódicos. Sólo así podría haber llegado a esto, que ha sido muy vendido y tal , es el primero de una trilogía como Millenium y tal y están haciendo película y todo.

Un híbrido entre lo peor de Camilla Lackberg, algunas páginas de Vogue, otras de Vanity Fair y miratodoloquesedearte (que la autora es estudiada, quién no conoce esa cabeza de Holofernes). Y como está de moda,  algún revolcón cochino al estilo Grey.

Lo digo en inglés, para dejar claro que también soy un tío suuuperculto: A big shit!.

jueves, 8 de septiembre de 2016

"El secreto de Christine", Benjamin Black (2006)

La segunda que leo de John Banville travestido como el escritor de novela negra Benjamin Black, pero la primera de la serie de Quirke, un protagonista algo inesperado para una serie negra: un patólogo forense de un hospital de Dublín.

La verdad es que me esperaba otra cosa después de haber leído La rubia de ojos negros, en la que de modo magistral daba continuidad a las peripecias de Philip Marlowe. En esta el estilo es más pausado, casi demasiado. Se da por supuesto que está muy bien escrita, faltaría más, pero se me ha hecho lenta.

Quirke, con todo, es un personaje que promete dar mucho de sí: viudo, con problemas con la bebida, enamorado de su cuñada y con una lamentable afición por llegar al final de las cosas...


"No llames a casa", Carlos Zanón (2012)

Obra anterior a Yo fui Johnny Thunders, que ya reseñamos aquí. Otros personajes, pero la misma ciudad (Barcelona), en vista barriobajera, aunque con un argumento muy montado para construir una buena novela negra. Rara, porque lo de menos es el delito y lo que importa es descubrir como son las personas que lo padecen y que lo ejecutan.

Unos personajes que viven al límite y que sobreviven a base de pequeños chantajes, hasta que las cosas se salen de madre. Realismo de suburbios, y un gran estudio de los miedos y las relaciones humanas. Muy buena.

sábado, 27 de agosto de 2016

"Cinco esquinas", Mario Vargas Llosa (2016)


Una carrera literaria como la de mi admirado (a pesar de todo) Vargas Llosa no se merecía esto. De todas las cabralocadas de vividor que ha hecho en la vida, de actor a portada de Semana, pasando por candidato presidencial, ésta es la que no le perdono.

No alcanzo a comprender cómo el autor de La fiesta del chivo puede olvidarse su inmenso talento para escribir una novela que podría haber firmado Nora Roberts o Corín Tellado. Un folletín en el Perú de Fujimori salteado con prensa y toques pseudoeróticos. Una mierda, en suma.

Ni se les ocurra.


lunes, 30 de mayo de 2016

"Un hombre en la oscuridad", Paul Auster (2008)

Repasando la ya larga lista de novelas de Auster, y siendo reconocido fan, no entiendo como se me había pasado esta. O sí lo entiendo, que en el 2008 nació mi hija y andaba yo atareado con dejar de ser mi propio yo y pasar a ser "el padre de". 

Pero el caso es que aquí estamos. Y si van a leerlo quédense aquí, porque hoy también vamos de espoiler.

El argumento es original, Auster no ha perdido esa increíble imaginación, y nos coloca a un personaje , Brick, que despierta en medio de un hoyo y en unos Estados Unidos sumidos de nuevo en una guerra civil. Cuando lo sacan, le comunican una misión que debe cumplir o pagará con su vida y la de los suyos: viajar hasta Vermont y matar a August Brill, un anciano profesor universitario que se recupera de un accidente de automóvil en casa junto a su hija y su nieta.  Hasta aquí podría ser una distopía como tantas, pero la novedad es la razón para matar a Brill: él es"el hombre en la oscuridad":  el que, durante sus noches de  insomnio, ha creado la guerra y a sus personajes, Brick incluido.


Una ficción metaliteraria dividida en dos partes, la de la historia y la del insomne: la primera intencionadamente poco pulida, casi atropellada e incompleta. La segunda algo más extensa y narrada muy brillantemente: el relato de los avatares de Brill y su familia me ha parecido el Auster de sus mejores tiempos.

No es lo mejor, pero tiene momentos. Raruna.

lunes, 23 de mayo de 2016

"Irène", Pierre Lemaitre (2006)

La primera novela de Lemaitre, aunque en realidad se llama Travail Soignée. Aunque muchos lo pusieron a caldo por falta de calidad, en 2013 ganó nada menos que el Goncourt por Nos vemos allá arriba, una novela  bastante buena y demasiado fácil para los puristas.

Si van a leer Irène no sigan leyendo: lo mío es puro spoiler. Es probable que sea por venganza, porque a mí no me ha parecido gran cosa: un personaje protagonista con 1,45 y mucho poderío, un narrador hábil...y un final absolutamente predecible. Sobre todo con el pedazo de idiota al que se le ocurrió poner el título en castellano: eso sí es un spoiler en plena portada. Toma ya. Poco que deducir para cualquiera que haya visto Seven.

Y sí, he vuelto. Ya ven que más vago y conciso que antes. Pero no se confíen, es que la gripe me ha tirado en cama y ya no sé qué hacer con mi cuerpo...