miércoles, 27 de enero de 2016

El cuaderno del 2015

Para mis incontables fans ahí va el resumen de lo mejor y más recomendable con lo que he alimentado el espíritu el año pasado:

  1. Los viajes con Charley, de John Steinbeck. Un libro de viajes a la antigua usanza construido por un maestro y publicado por Nórdica. No se puede pedir más. Si Dios existe, de mi parte le pido que bendiga a la pandilla de criaturas que me lo han regalado. 
  2. Galveston, Nic Pizzolatto. Porque es novela negra a la antigua usanza. Y después de True Detective hay que reconocer el talento del muchacho.
  3. El balcón en invierno, de Luis Landero. Porque está muy bien escrito, y por el merecido homenaje a la generación que levantó este país.
  4. En el camino, Jack Kerouac . La carretera hecha literatura.
  5. Plataforma, Michel Houellebecq . Me encantaría tocar los huevos como él.
  6. De qué hablo cuando hablo de correr, Haruki Murakami. Porque yo ya corría cuando no era chic, y salir a correr no se llamaba hacer running.
  7. Yo fui Johny Thunders,  Carlos Zanón. Música, drogas, el lado oscuro de Barcelona en estado puro.
  8. Mil cretinos, Quim Monzó. Mil me siguen pareciendo pocos.


domingo, 27 de diciembre de 2015

"Galveston", Nic Pizzolatto (2010)

A los más o menos seriófilos se les hará conocido Pizzolatto, ya que es el guionista de la muy reputada (justamente) primera temporada de True Detective.  El salto de guión a novela tiene poco del oportunismo que podría parecer y mucho de un escritor con todo.

Galveston me ha parecido una obra mayor: una historia oscura y desesperanzada de un matón a sueldo al que, al tiempo que diagnostican un cáncer de pulmón, sus jefes deciden jubilar a la manera del hampa: bajo tierra. Comienza así un relato intenso de una huída sin futuro, en la que sin exagerar   se unen diálogos de algunas buenas películas de la serie B y ambientes del mismísimo Jim Thompson, ahí es nada...

Del Pizzolatto que conozco por tanto se lo recomiendo todo:  la magnífica True Detective de esos dos policías acabados e irrepetibles que bordan  Matthew McConaughey y Woody Harrelson, su brillante debut como novelista en Galveston y, a lo que se ve y por la pasión que pone Juan Carlos Galindo en  Elemental, el blog de novela negra de El País, La profundidad del mar amarillo, un libro de relatos que espero SSMM los Reyes Magos tengan a bien traerme en breves días... (aviso para consumo interno)

jueves, 15 de octubre de 2015

"Yo fui Johnny Thunders", Carlos Zanón (2014)

Francis, Frankie, es un músico venido a nada en la Barcelona del XXI. Los malos barrios han mudado ya de la chunga pero amable visión de Vázquez Montalbán a la desesperanza más absoluta ...  La viva estampa de un superviviente del "vive deprisa y deja un bonito cadáver", una imagen amargada y casi moralizante de quien ya no tiene prácticamente nada: ni trabajo, ni mujer(es), ni derecho a ver a los hijos. Por tener, no tiene ni la música.

Acabé cayendo porque estaba en varias listas de los mejores libros del año. Incluido un tanto inexplicablemente en listas de novela negra, aunque se aleja mucho del estándar para parecer un noir.

Es una gran novela, difícil al principio y dura como esas cosas que no quieres ver aunque sabes que pasan.   Va de menos  a más, recogiendo aquí y allá retales de los personajes que Frankie hace desfilar de nuevo en su cuesta abajo, con muchos pedazos de Vázquez Montalbán en versión dura y a veces un aire a lo Jim Thomson con toques cañíesteladas.

Y también hay música. Porque Johnny Thunders, como todas las estrellas que se precien, palmó a los 38.

jueves, 8 de octubre de 2015

"Los años de peregrinación del chico sin color", Haruki Murakami (2013)

Murakami : a los que nos gusta nos resulta incomprensible esa tardanza en darle el Nobel y a quienes le detestan les parece insufrible. Pero nadie podrá negarle que tiene marca propia, y el Murakami style es lo que se van a encontrar en la novela.

El planteamiento es espectacular, aunque deducimos que parte del simbolismo se pierde con la traducción:  Tsukuru Tazaki es el "chico sin color", un ingeniero apasionado por las estaciones de tren que comienza la novela recordando el trauma que supuso en su vida el brusco abandono por parte de todos los miembros de su pandilla (los apellidos de todos -salvo el suyo-  simbolizan un color) , que cortaron de raíz y sin explicación la relación con él en su primer año de universidad. 

Desde el mes de julio del segundo curso de carrera hasta enero del año siguiente, Tsukuro Tazaki vivió pensando en morir. Entretanto, cumplió veinte años, pero esa muesca en el tiempo no significó nada para él. Durante esos meses, la idea de acabar con su vida le parecía de lo más natural y legítima. (...)

Ahora, tras haber conocido a Sara y con su ayuda, necesita volver a su pasado y descubrir qué sucedió para poder tener un futuro. Comienza así un viaje en busca de sentido extraordinariamente lleno de simbolismo: son sus momentos de peregrinación para dar sentido a la vida. Finlandia, las estaciones de tren y sobre todo la música de Liszt: todo tiene un papel en esta historia.

Porque si en muchas de las novelas de Murakami la música tiene un papel, les recomiendo que lean esta escuchando de vez en cuando los Annes de Pèlerinage de Franz Liszt, especialmente Le mal du Pays (morriña le decimos en mi tierra). Aunque esta vez no es el tan habitual jazz , leer escuchando a Listz al igual que el protagonista da un sentido muy diferente a la lectura.

El libro me ha gustado mucho, aunque creo que va de más a menos. La primera parte me recuerda mucho lo primero que leí de Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pero la segunda me ha llenado menos, tal vez demasiada introspección para mí.

Pero, como siempre, ha merecido la pena.



lunes, 5 de octubre de 2015

"La voz", Arnaldur Indridason (2002)

Pues eso, que en el hotel aparece un hombre muerto y El inspector Erlendur se pone a investigar. Como la poca población del país no da para colocar un asesino en serie, todo gira en descubrir el entorno y el pasado del muerto. Porque todos tenemos un pasado...

No les cuento más para no desvelarles y porque el argumento les dará lo mismo. Indridasson es un maestro,    de lo mejorcito de allá arriba y si les gusta la novela negra lo pasaran fetén. Me ha durado el fin de semana.

domingo, 4 de octubre de 2015

"Sumisión", Michel Houellebecq (2015)

A lo largo de las tres novelas que llevo leídas de Houellebecq ,  creo haber encontrado sin falta todos los elementos que, sí o sí, componen sus libros. A saber: 1º: Una historia más o menos hilvanada. 2º: Sexo, normalmente bajo la forma hombre necesitado. 3º: La parte documental "yo-de-esto-sé-la-pera".

Probablemente sin esta tercera parte Houellebecq no sería él mismo , pero en la mayoría de las ocasiones se hace a medio libro terriblemente cargante. Salvando un poco el caso de Plataforma, que era el más llevadero,  en Las partículas elementales daba terriblemente el coñazo con Nils Bohr y la física de partículas, pero en Sumisión se lleva el premio con la omnipresente  presencia  de Joris-Karl Huysmans.

Ya, ya sé que no tienen ni p. idea de quien es (mi amigo JM seguro que sí pero no cuenta) , pero les aseguro que acabarán el libro como si hubiesen leído un tractatus sobre él y con ganas de ampliar conocimientos.

Sé que me he salido del argumento un tanto, y eso que promete: dentro de no muchos años, en 2022, las elecciones en Francia colocan como primer ministro a Mohammed Ben Abbes, del partido islamista. Accede al poder apoyado por el partido socialista para cerrar el paso al Frente Nacional de Marine Le Pen. Comienza así un período de progresiva islamización , que provoca que al protagonista, François, -un profesor universitario cuarentón, devoto de sus alumnas y experto en Huysmans-  lo retiren para dar paso a otros conversos al Islam.

Aquí es donde Houellebecq da rienda suelta a su probable vena islamófoba, describiendo el proceso de progresiva pérdida de los valores europeos de la República Francesa. Independientemente de que se esté o no de acuerdo, el clima social posterior a las elecciones que crea está magníficamente construido, y hay momentos en que intimida. Ahi es por donde aparece también después la dimensión religiosa y el papel de Huysmans (muy influido por el catolicismo al final de su vida) como contrapunto a las reflexiones de François y al devenir de los acontecimientos. Les advierto también que esta parte es a veces un ladrillo.

Así que tenemos a Michel Houellebecq en estado puro.  No es perfecto, pero me temo que a tenor de lo que hay, se ha convertido en un fijo para mí. Para horror de la gente de la buena sociedad y a mayor gloria de las letras francesas. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

"El caso Telak", Zygmunt Miloszewski (2007)

Curiosa. No es ninguna maravilla fuera de serie, pero no es peor que la mayoría y demuestra que Polonia también existe. Y esta vez, a golpe de originalidad, el prota no es un policía ni un detective privado, sino un fiscal.

Aprovecha para poner a caldo a casi todos los estamentos de su país: si no fuera por el apellido impronunciable podría ser español....

Y por último,  una aportación a la cultura de los lectores: una introducción rápida a la teoría psicoanalítica de las constelaciones familiares (yo creí que el autor se lo había inventado pero ¡existe!

domingo, 20 de septiembre de 2015

"El club de la lucha", Chuck Palahniuk (1996)

No he conseguido saber qué clase de droga se mete el Palahniuk para escribir estas cosas. Pero aquí comenzó su carrera y resulta difícil creer que lo hubiese hecho sin tomar nada: whisky, coca, LSD o lo que se metan ahora, algo se pondrá fijo antes de darle a la tecla.

Supongo que como casi todo el mundo, llego a la novela a través de la película de David Fincher (Brad Pitt, Edward Norton...), ya que fui el primer sorprendido al descubrir que estaba basada en un libro de Chuck Palahniuk.

El libro es bastante violento  Tanto por lo que cuenta como  por la manera que tiene de presentar la historia : Frases cortas, episodios aparentemente sin sentido... A pesar de todo, el contenido impacta. Hay algunos libros que, por la razón que sea, tienen episodios que te vienen a la mente en momentos concretos y reales de la propia vida. El club de la lucha es uno de ellos.

El narrador odia su forma de vida y su trabajo  (estudiar si las indemnizaciones por las muertes que provocan los modelos de coches defectuosos son superiores a lo que costaría corregirlas). Padece insomnio, y para poder dormir acude a grupos de autoapoyo de enfermos de cáncer, en donde conoce a otra tarada como Marla Singer, que acude por la misma razón. Su vida cambia definitivamente cuando entra en contacto con  Tyler Durdeen. Guiado por Tyler, el narrador comienza una espiral de violencia al participar en la mayor creación de Durdeen: el Club de Lucha, en el que oscuros trabajadores sacan brillo a sus vidas partiéndose la cara a guantazos en una pelea sin reglas.

Esto viene siendo un resumen muy simple, porque hay contenido para dar y tomar. Pero no sigo, porque no todo es lo que parece y no quiero reventarles el libro. O la película.

Un último y gratuito consejo: Palahniuk es un escritor peculiar, y su estilo alucinatorio no será del gusto de todo el mundo. Y además, si están en un momento de bajo control emocional, dejen el libro para otra ocasión, igual acaban cagando a trompadas a ese hijoputa en el que están pensando.

viernes, 18 de septiembre de 2015

"Saber perder", David Trueba (2008)

Pertenece David Trueba a la escasa estirpe de los tíos que me caen bien a pesar de darme cierta envidia. Capaz de hacer varias cosas bien, forma parte además de las pocas personas a las que puedes ver y oir en los medios diciendo cosas sensatas de cualquier tema.

Venía yo por eso bien predispuesto, pues por principios no saco la navaja cuando el autor me cae bien.  A pesar de todo, la novela (un corte en unas semanas de la vida de una familia) es demasiado larga.  Y es que pegar tanto elemento no es fácil: abuelo con abuela terminal se va de putas. Su hijo, separado  se carga al cabrón de su socio que lo ha arruinado. Y la nieta adolescente, la más sensata de todos, es atropellada por un joven futbolista argentino que se acaba liando con ella. Casi ná.

Ahora que sé lo que significa la palabreja, espero no haberles hecho un spoiler porque arrejuntar todo y salir bien parado.
 que ya no sé en que momento vamos descubriendo cada historieta. Se lo cuento para que vean lo difícil que es

A pesar de todo, la novela es de lectura agradable, está bien escrita, aunque le falta profundidad y un poco de poso.  Le sobra metraje.

domingo, 13 de septiembre de 2015

"Viajes con Charley", John Steinbeck (1960)

Un par de años antes de que le diesen el Nobel, John Steinbeck decidió conocer la verdadera alma de los Estados Unidos embarcándose en un viaje que le permitiría recorrer treinta y cuatro estados a lo largo de 16.000 kilómetros. Era ya un reconocido escritor y no debía de tener problemas de liquidez, por lo que encargó fabricar una especie de roulotte especial montada sobre la caja de una pick-up. No sabemos si existía un precedente o si ahí está el origen de las autocaravanas. 

Construído el bicho, le puso el literario -no podía ser menos- nombre de Rocinante, y buscó como Sancho Panza a un caniche gigante, ya achacoso como él, de nombre Charley.

Antes de meterme en el libro, también me encontré -maldito internet- que hay un tipo que ha debido de dedicar media vida a tratar de demostrar que buena parte del viaje es una bola, que no pudo haber recorrido los kilómetros que dice y que en realidad se recorrió una parte de hotel en hotel de lujo. Pues mejor para él, sólo demostraría que verdaderamente sabía vivir. Unicamente  un idiota puede dedicar su tiempo a tratar de desmontar el viaje que un escritor refleja en un libro, como si lo que importase fuera el viaje y no el libro. Ya sería una estupidez si el libro fuese de Frank de la Jungla, pero poner en cuestión al autor de Las uvas de la ira es simplemente propio de un rematado idiota. No les mencionaré al ganso, no quiero darle publicidad innecesaria.

El libro, en una de esas maravillosas ediciones de Nórdica, es una pura delicia. Llevaba yo un cierto tiempo desganao,  sobreviviendo a base de novela negra en el Kindle, que es en el fondo un poco como comer de lata: que aunque esté buena, no deja de ser comida de lata. De verdad les digo que da lo mismo lo que sea verdad o invento, pero los paisajes, las personas, los acentos, el aroma del café y hasta los árboles a los que Charley saluda frecuentemente son verídicos y están ahí. Afortunadamente estarán ahí para siempre.

Yo también quiero, claro. Hoy como casualidad del destino me saltó en el ordenador publicidad de una furgoneta California. Las herederas de esas míticas Volkswagen con techo elevable. ¡Qué envidia!. Sólo son 50.000 del ala.

domingo, 26 de abril de 2015

"La hierba de las noches", Patrick Modiano (2012)

Miren ustedes, es difícil estar a la altura. A Patrick Modiano no hace tanto que le han dado el Nobel y no voy a ir yo por ahí enmendándole la plana. Pero el libro me supera un tanto. Tal vez no me haya cogido en el momento Zen adecuado, que es cierto que para leer cuando te desvelas en medio de la noche no es. 

Yo soy un hombre sencillo. Casi diría simple. Los tíos como Modiano o como Pierre Michon me cuestan. No niego que escriban bien los jodíos, pero eso no impide que el progreso de sus libros me cueste un huevo. Son mas de una tarde de lectura sosegada delante del fuego o de una larga sesión oyendo jazz en un café de los que casi no hay. Pero no tengo chimenea en el piso , y los veinte minutos de café no dan para casi nada.

Así que la atmósfera enrarecida del siempre apetecible París, la búsqueda del pasado, el amor entrevisto, no me han cundido mucho. Debo ser una mezcla entre esnob y paleto.

A otros se ve que sí. Les dejo un excelente comentario. Si les gusta, léanse el libro, pero si ven que hay muchas palabras raras juntas, déjenlo para otra ocasión:  http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2014/10/la-hierba-de-las-noches-patrick-modiano.html


sábado, 25 de abril de 2015

"El lugar sin culpa", José María Merino (2006)

Novela breve y extraña. Todo en ella parece ser simbólico: una bióloga pide el destino de investigadora en una isla semidesierta. Allí, sólo algunos personajes, cada uno con su historia peculiar a cuestas, y de los que nunca sabremos el nombre: el apuesto oficial, el hombre de los tesoros...

Parece ser el Mediterráneo, pero podría ser cualquier lugar. Nada mejor que una isla como sitio en el que huir de la desolación interior, como si eso fuese posible.

La historia es, repito, extraña. Y extraño también es el tempo en el que está contada: a veces da la sensación de que está recordando un sueño. Un relato intencionadamente a medias, que nos permite conocer el origen, pero que no tiene en lo que cuenta principio ni fin.

En todo caso, la escritura de José María Merino es magnífica: un cuento que hipnotiza por la forma de escribir, tanto que a veces da igual que parezca no ir a ninguna parte. Pero el camino es tan hermoso....

sábado, 4 de abril de 2015

"La mesa de los galanes", Roberto Fontanarossa (1995)


En La mesa de los galanes (uno de los cuentos que da título al libro), hay de todo como en botica: unos (los menos) un tanto flojos y otros (los más) tremendamente divertidos. En algunos la lectura se hace para un español un tanto obtusa, por el uso y hasta el abuso de lo que no sé si es lunfardo o ganas de joder. Pero no sigo mucho por esta vía, que hoy la globalización hará que esto lo lean en cualquier sitio, lo entiendan mal y me quieran cagar a trompadas, o me acusen como la última vez de poco menos que ser el culpable de la compra de YPF por Repsol. Además he mejorado mucho en mi don de lenguas, la jerga bonaerense ya no tiene secretos para mí, aunque a veces me lo pongan difícil:

- ¿Y, che?, apuró después, pegándole una palmada a Ricardo en el brazo-. ¿Cómo fue lo del Negro con los trolos?- No -insistió Ricardo- Porque antes caía tupido por acá.- Déjalo, boludo. No le hagas fiestas que por ahí se viene. Contame lo de los trolos..-Venía siempre.-Ya sé, gil. Si yo también venía. ¿O no venía yo?.../...

Roberto el Negro Fontanarossa era sobre todo un extraordinario dibujante, y algunos de los cuentos son tan gráficos que resulta fácil imaginarse la viñeta resultante. Eso es seguramente lo que buscaba y desde luego lo que consigue. Lo tenía claro: 
De mi se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice. "Me cagué de risa con tu libro"


"Noticias de la noche", Petros Márkaris (1995)

Harto de las nada creíbles interpretaciones de la situación de Grecia que nos suele dar la prensa, de la mezcla entre dignidad y estupidez de Tsipras y de la chulería de la Europa rica (incluido algún tonto irredento de la patria que se olvida que somos de los PIGS); he decidido pasar de todos y basar mi homenaje al pueblo griego el calzarme este año buena parte de los libros de Márkaris. No sé si llegaré al último o a los últimos, fechados en plena crisis. Pero me conformaré con llegar a la Grecia de los Juegos Olímpicos. Pelotazo por aquí, pelotazo por allá. Seguro que les suena.

Lo que se agradece en primer lugar es que, como pasa con Camilleri y como pasaba con Vázquez Montalbán, el noir mediterráneo tiene un aire de barrio bajo y hasta un poco de fritanga, como la cena a veces incomible que le deja la parienta a Kostas Jaritos. No son los tíos más altos ni más guapos ni los más elegantes y (casi) nunca se ligan a la rubia. Ni siquiera son seguramente los más honrados ni los más listos, pero en el país de los ciegos...

De todos ellos, sin duda el menos glamuroso es Kostas Jaritos, pero tiene un no-se-qué entre honrado y funcionarial que hace que le cojas afición. "Noticias de la noche" es la primera de la saga de Jaritos, pero en ella ya figuran las que serán constantes: los  tomates de Adrianí, la devoción por su hija, las putadas de los jefes....

Ah, ¿el argumento?: Dos albaneses son asesinados, y a nadie parece importarle. La policía griega cumple con el expediente y empapela al primero que hace un amago de confesión. Pero nada es tan sencillo...


jueves, 2 de abril de 2015

"Brooklyn", Colm Tóibín (2009)

He visto tantas veces reflejada la Irlanda emigrante en películas y series que forzosamente este Brooklyn tiene demasiado aroma a ya visto: poco novedosa en su arranque,  la historia de la joven Eilis, emigrada desde Enniscorthy a Nueva York huyendo de una Irlanda pobre en la que no tiene cabida.

Da un poco de rabia decepcionarse un tanto después de las muy buenas críticas que había leído de Colm Tóibín. Aunque el relato es formalmente impecable, y a pesar de su poderoso final; el tránsito hasta la vuelta de Eilis a su país se me ha hecho lento, minucioso y sin tensión. Sólo con la protagonista nuevamente en Irlanda todo parece cobrar sentido, aunque yo ya me había dormido bastante y no conseguí despertar a tiempo.

Toibín promete, pero se queda a medias.

domingo, 15 de marzo de 2015

"El balcón en invierno", Luis Landero (2014)

De Luis Landero sólo había leído su magnífico  Juegos de la edad tardía. Una suerte haberme topado aquí con el don de la palabra que tiene dedicado a contar sus recuerdos de infancia, a ajustar un poco las cuentas con su familia, a la que justamente  devuelve el protagonismo merecido.  Eso que seguramente muchos hubiésemos querido hacer y nunca hemos sabido cómo.

La inmensa belleza de la sencillez, del recuerdo y del cariño. Habla mucho de historias que gente humilde que, vista su vida como nos la cuentan , y comparando con la caterva de chorizos que hace años nos asolan, cobran tamaño de gigantes. Así los coloca un poco en el lugar que les corresponde a esa generación , a los que levantaron este país y nos dieron lo que somos.

...Yo no sé de dónde ha sacado esta gente, esta generación infortunada, su temple y su entereza. Una generación, casi dos, que sufrieron la guerra y la posguerra, que vieron truncados sus proyectos de vida en plena juventud, que trabajaron como mulas y lo sacrificaron todo para que sus hijos corrieran mejor suerte que ellos y cuya obra, no sé si humilde o grande, es esa, el bienestar de los suyos: esa fue la causa por la que lucharon y esa su recompensa. Fueron vidas oscuras, anónimas, de las que ya casi nadie quiere acordarse, aunque fuese al menos para agradecerles los servicios prestados...


miércoles, 11 de marzo de 2015

"La princesa de Burundi", Kjell Eriksson (2002)

John Jonsson aparece asesinado en la blanca nieve de Uppsala. Experto en peces tropicales, y aunque de pasado algo turbulento sin enemigos declarados, parece un crimen sin móvil aparente.

La novela ( mejor novela criminal por la ¿Academia Sueca? ¿Academia sueca de qué? ) empieza bien, describiendo el entorno de los que, de un modo u otro tienen que ver con  la víctima, de manera bastante atinada cuando no brillante. De policial tiene poco, pero como novela comienza definiendo bien: me estaba gustando.

Luego se lía un tanto, empeñado en seguir sumando al menú más personajes: el pirado de turno, la policía lista con desastrosa vida personal, el niño, los padres,  el compañero capullo... . Ya se pasa de obra coral, y definitiva y lastimosamente perdemos el hilo de la investigación  policial, que nunca ha estado muy nítido.

De más a menos. Y este hombre escribe bien, pero en mi modesta impresión, aquí se ha hecho un lío. Con lo que mola el Montalbano que me estoy leyendo: pin, pam, pum. Sota, Caballo y Rey. Así sí.

domingo, 15 de febrero de 2015

"En el camino", Jack Kerouac (1951)

Mis queridos amigos: nos encontramos en presencia de un libro que -como poco-, todo Dios califica de "mitico", por aquello de ser el padre espiritual de la generación beat (aprovecho aquí para reconocer mi soberana incultura sobre las diversas tribus urbanas que pululan las urbes: todo lo más sé que si te dejas barba larga y negra (sin llegar al punto Sij), eres un Hipster. Supongo que si la barba está cana eres un cruce entre Hemingway y el abuelo de Heidi).

Adelanto lo del libro mítico porque si se me ocurriese, osara u osase ponerlo a caldo o decir que no es para tanto, sería probablemente asaeteado por hordas y hordas de comentaristas cultos de blogs. No quiero con ello decir que vaya a hacerlo, prevengo.

Y ahora les cuento porque es mítico, para que juzguen ustedes:

Primero, porque , literalmente, está escrito en un rollo. Sí, en un rollo de télex de casi 40 metros de largo mecanografiado sin márgenes (esto forma parte de la fase de documentación que conviene hacer antes de leer). En todo caso, no se preocupen por mí, esto se refiere al original, yo lo he leído en el Kindle.

Segundo, porque relata, cambiando los nombres de los personajes, tres viajes reales que Jack Kerouac (Sal Paradise) realiza con quien es el otro elemento central de la novela: Dean Moriarty, cruzando Estados Unidos a lo largo y a lo ancho, incluso llegando a México D.F. Parte de la fama de la mítica Ruta 66 se gestó en esta novela (es decir, es radicalmente falso que Disney Pixar y Rayo McQueen tuviesen algo que ver).

Tercero porque, sí, está muy bien escrita. Con un ritmo enloquecido que refleja magistralmente el viaje. Los relatos de las rutas en coche y sobre todo los episodios dedicados  al Jazz y al Be Bop son increíbles.

El baterista, Denzil Best, estaba sentado inmóvil exceptuadas sus muñecas, que movían las escobillas. Y Sharing empezó a balancearse en el taburete del piano, hacia adelante y hacia atrás, al principio con lentitud, luego de acuerdo con el ritmo, cada vez más deprisa, mientras su pie izquierdo golpeaba el suelo marcando el compás, su cuello se balanceaba retorciéndose , bajaba el rostro hasta las teclas, se echaba el pelo hacia atrás; se despeinó y empezó a sudar. La música se hacía más potente. El bajista se encorvó y tocaba cada vez más fuerte, y cada vez más deprisa; eso era todo. Sharing empezó a tocar su solo.; los acordes salían del piano como grandes chubascos, y se pensaba que el tipo no tendría tiempo de ordenardos. Se agitaban como el mar...

El "pero" es que se me ha hecho un poco largo: cuando lo que mola es viajar, las etapas de descanso son bastante repetitivas y aburridas. Tanta fiesta y tanto pedo desnortado aportan poco al global resultado final, venga de pasar de una mujer a la otra  y trasegar cerveza...

Por otra parte, ¡qué resistencia ante el alcohol!


jueves, 12 de febrero de 2015

"Plataforma", Michel Houellebecq (2001)

Hace ya unos cuantos años comentaba en este blog Las Partículas elementales. Releyéndome a mi mismo, observo que lo que en su momento dije allí es perfectamente aplicable aquí. Se ve que, por lo menos Monsieur Huellebecq tiene estilo propio.

Lo que indudablemente es cierto es que ha "nacido para incordiar".  Del viaje a Tailandia de un bastante anodino funcionario del Ministerio del cultura, con el manifiesto propósito de hacer turismo sexual,  construye una historia en la que entra como un bulldozer en grandes temas de la sociedad occidental. También y sobre todo en el desasosiego y la sensación de vacío que transmite el protagonista, pero de paso en la inmigración, la inseguridad ciudadana , el Islam y, sobre todo, la prostitución.

La prostitución es el tema central de la novela, y a la postre el eje sobre el que evolucionarán todos los protagonistas. Está tratada con naturalidad, como ir a un servicio de peluquería o pedir un taxi. Es esa total objetividad desprovista de toda crítica la que ha puesto de los nervios a muchos sectores en la sociedad francesa. Pero no se debería culpar a nadie por lo que digan sus personajes, al fin y al cabo la literatura ha sido siempre el lugar en el que todo es posible, incluso lo imposible.

A veces -esto pasaba ya en Las partículas- nuestro hombre se pasa de frenada, porque hay disertaciones técnicas que están probablmente de más (o no). Y quizá se excede cuando a partir de la mitad conviene en convertir al libro en una novela erótica -rianse ustedes de Grey sus sombras-, y aparecen escenitas poco creíbles que parecen una continuación de Emmanelle XII.

Con todo es un libro interesante. No sé si Houellebecq es un amoral, un fanático, o un tío que simplemente expresa cosas que muchos piensan y nadie dice. Y además no me importa.  Pero escribe muy bien, implica al lector y habla sobre cosas que le gente entiende. 

Por favor, si el mundo no les gusta, no disparen al pianista.

martes, 10 de febrero de 2015

"Los amigos del crimen perfecto", Andrés Trapiello (2003)

Había oído hablar mucho y bastante bien de Andrés Trapiello, así que decidí comenzar por algo suave, una novela de intriga que en su día ganó el Premio Nadal.

Un grupo de amigos que se reúnen en un bar del Madrid de los 80 para hablar de novela negra acaban implicados en la comisión de un crimen real, un policía fascista, a la sazón suegro del protagonista. Un hombre tan cabrón desde los tiempos de la Guerra Civil
que la verdad nadie (ni yo) tiene gana de encontrar al asesino.

Libro bastante intrascendente , que me ha decepcionado bastante. Muy previsible, en buena parte va tomando el cariz de una novelita rosa (que si yo quiero a mi mujer, pero no le presté atención, si me da otra oportunidad voy a cambiar y novoyaperseguir a todas las tías que pueda....). Se lee con facilidad. Viene a ser como el pan de molde: comer se come, pero para pan de verdad el de Lugo.