domingo, 18 de febrero de 2018

“No está solo”, Sandrone Dazieri (2014)

Quizá debería llamarse sin aliento, porque una vez que empiezas es difícil parar a los personajes y es también difícil parar de leer. Poca reflexión y mucha acción, de la mano de dos protas con taras de manual: Colomba es poli, es buena y está buena y traumatizada, pero es tan dura que es capaz de sobrevivir a tal cantidad de avatares que a mí me matarían que es imposible no quedarse prendado. Dante Torre es todavía más llamativo: un superdotado paranoico que no puede viajar en avión, evita los lugares cerrados y tiene una obsesiva dependencia del tabaco y del café premium.

(Quizá debería aclarar que a este pobre hombre nos lo hicieron así, ya que estuvo meses secuestrado cuando era niño).

El caso es que desaparece un niño, su madre aparece asesinada y todo parece apuntar al padre. Pero nada es lo que parece, y a partir de ahí se arma la del pulpo hasta el final (que aún tarda) y sin respirar. 

Por el ritmo podría haber sido escrita por Tarantino tras varios petas, pero la verdad es que no decae, así que es de los que no se leen, sino en los que te sumerges. Vamos, desconectas del mundo. Que tal como está es casi lo mejor que se puede decir de un libro.

jueves, 15 de febrero de 2018

“Crónicas de una diosa”, Natsuo Kirino (2013)

Buena parte de las personas de fuera son absolutamente incapaces de comprender cómo a los gallegos nos gusta tanto una verdura tan amarga como los grelos  y cómo somos capaces de poner cara de felicidad ante una hermosa cachola de cerdo presidiendo un cocido. Pue señores, eso es un fenómeno social, cultural o cómo quieran llamarlo.

Hago esta incomprensible introducción, además de como homenaje al reciente Carnaval, porque con este libro a mí me pasa lo mismo que a un señor de Murcia le puede pasar con el cocido: no entiendo nada, y no sé si -como pienso- es que directamente es un libro realmente malo; o si lo que sucede es que, gaijin como soy, mi mente occidental no es capaz de comprender las sutilezas de la mitología nipona.

Pues esto, que después de novelas de la serie negra, raritas pero interesantes como Grotesco o magníficas como Out (ambas reseñadas en este blog), la Kirino se nos destapa con la historia de los dioses Izanami, la diosa de la creación y de la muerte, y su esposo Inazaki, aunque, para aumentar el lío, la trama comienza por la historia de dos hermanas que desde su nacimiento están condenadas a ser servidoras respectivamente  de la diosa de La Luz y la de la oscuridad. ¿Se lían?. Pues esto no es nada.

martes, 9 de enero de 2018

"El otro nombre de Laura", Benjamin Black (2007)

Segunda novela protagonizada por el patólogo Quirke, un hombre que parece estar más a gusto entre los cadáveres del sótano del hospital de la Sagrada Familia de Dublín que con los vivos, entre los cuales nunca parece encontrar acomodo.

Billy Hunt, antiguo compañero de estudios aborda al forense para pedir que no practique la autopsia a su esposa Deirdre, que acaba de aparecer ahogada. Lejos de satisfacer al deudo, la inacabable curiosidad de Quirke por saber la verdad pondrá todo patas arriba.

Cuando leí hace unos meses El secreto de Christine, me dejó bastante frío. Venía de leer a John Banville firmando como John Banville y leer a John Banville firmando como Benjamin Black en una historia tan oscura y lenta, se me aparecía  prescindible.

Ahora me retracto y me alegro de haber reincidido. Como leí una vez, en las novelas de Quirke no pasa casi nada, pero pasa todo lo que pasa en la vida. Cuando lees esta  después de  El secreto de Christine, es como si todo cobrase sentido, como si los relatos de los personajes estuviesen necesitados de un recorrido más largo que permita contar su historia tal cual es. Y  con la calidad literaria de un escritor sobresaliente.

Ganado para la causa.

lunes, 8 de enero de 2018

"Doce cuentos peregrinos", Gabriel García Márquez (1979-1982)

Alguna vez me ha dicho un amigo cómo era posible que tenga en mi blog tan poca literatura hispanoamericana, especialmente por la casi ausencia de Gabo y de Vargas Llosa. La explicación es bien simple: cuando hace una década empecé con esta historia del blog, ya estaba de vuelta varias veces , pues antes de los veinte años ya había leído casi todo lo de Vargas Llosa y de García Marquez, debidamente acompañados por Carlos Fuentes, Cortázar, Rulfo, Borges....y la madre que los parió. Me pegué tal enchenta hispanica que creo que me dura hasta hoy.

Aclarado esto pues, para bien de las letras en español, y declarado también que como habrán visto últimamente estoy comiendo claramente de todo, debería venir
a reseñar algo que se me había quedado sin leer desde mis tiempos mozos.

No me atrevo a opinar nada. Qué quieren que les diga. Que es García Márquez: el mejor escritor que ha dado el planeta desde hace más de cien años (con permiso de Álvaro Mutis,como decía el propio Gabo). El creador de Macondo. El que hace creer en lo imposible porque es capaz de crearlo. Un puñetero genio.

Mola.

miércoles, 3 de enero de 2018

"El gran cuaderno" , Ágota Kristof (1986)

Novela corta, que se hace cortísima. La brutalidad de la guerra contada de forma directa y contundente desde la visión de dos gemelos, Klaus y Lucas a los que su madre envía a casa de su abuela para que no sufran los bombardeos y el hambre de la ciudad. 

Casi telegráfica en las palabras,  no deja de resumir de modo increíblemente efectivo la sinrazón de la guerra y la dureza de la vida civil en los conflictos. La suya es la visión de la crueldad humana con conmovedores rasgos morales, como recogía Antonio Lucas en este espléndido artículo de El Mundo. 

Es difícil contar lo que cuenta el libro, pero sería posible. Lo imposible es explicar cómo lo cuenta. Hay que leerlo.

Agota Kristof, nacida húngara, huyó de su país con 21 años después de la intervención soviética y acabó residiendo en Suiza y escribiendo su obra en francés. Publicó Le grand cahier con 50 años después de haber pasado desapercibida toda su vida. Más adelante publicaría dos novelas más con Klaus y Lucas de protagonistas. También hay película. 

Ambas caerán pronto...

domingo, 31 de diciembre de 2017

"El señor Nakano y las mujeres", Hiromi Kawakami (2005)

Año escaso de literatura japonesa, algo raro pensarán los que me conocen. Es por una razón bastante simple: hace más de veinte años que no sólo leo literatura japonesa, sino que tengo una cierta dependencia no sólo de leerlos, sino incluso más, de tenerlos físicamente, lo cual en los tiempos del kindle ha convertido a los libros de autores japoneses en los reyes indiscutibles de mis estanterías. Eso me impide leerlos en digital, y como no tengo tiempo durante el día para el gozoso vicio de tocarlos, olerlos, abrirlos y disfrutarlos, pues la consecuencia es un constante incremento de la pila de esos-libros-que-no-se-te-ocurra-leer-en-el-kindle...

Viene este rollo al caso porque El señor Nakano y las mujeres es el único libro que he leído este año en papel, creo. En una maravillosa, como siempre, edición de Acantilado.  Como coincide que estoy acabando varios libros a la vez, ayer comentaba el valor de la sencillez en los autores japoneses a propósito de El año de Saeko.  Como en Yoko Ogawa o en Banana Yoshimoto.  retazos de lo cotidiano,  hechos gran literatura de un modo que se me antoja imposible para un occidental.

Esto es más de lo mismo pero mejor. Historias sencillas del día a día, como la de el señor Nakano y el grupo que lo rodea: su hermana Masayo y sus empleados Hitomi y Takeo. Un pequeño  universo en una tienda de artículos de viejo ("esto no es un anticuario, sino una tienda de segunda mano...") en el que también participan los no muy numerosos clientes. Una prosa delicada que habla de la belleza de lo corriente y de las melancolías de quienes lo habitan. 

Inexplicablemente hermosa. Para tener y para leer.  Nada sorprendente, por otra parte, después de El cielo es azul, la tierra blanca  y Algo que brilla como el mar.

viernes, 29 de diciembre de 2017

"El año de Saeko", Kyoichi Katayama (2006)

Debo reconocer que tiene el encanto de la sencillez, tan admirable en la mayoría de los autores japoneses, capaces de hacer que tomarse un té o hacer la compra parezcan momentos especiales contados en una novela.

Sun'ichi es programador informático. Conoció a Saeko porque era su vecina y se enamoró oyéndola llorar cada noche a través de la pared. Son una pareja tan normal que en la primera parte del libro su vida se desliza plana, y sus expectativas no parecen mucho más amplias que las de las amebas. Sólo progresivamente nos iremos adentrando en un hecho que cambiará sus vidas para siempre; y que obviamente no puedo contarles para no fastidiarles el libro.

Tanto el modo de escribir como la historia tienen su encanto, esa especie de magia de las cosas cotidianas que también podemos ver en Murakami (Haruki). Pero, aunque probablemente la prosa sea  más bella, mientras que en Murakami la historia tiene un hilo y al final un sentido por disparatado que parezca , a mí me parece que a la historia de Saeko le falta fuerza y horizonte. Curiosamente, la misma sensación que me dejó en su momento Un grito de amor desde el centro del mundo. 

Piano, ma non troppo.

lunes, 25 de diciembre de 2017

"Siete mensajeros y otros relatos", Dino Buzzati (1942)

Casi 30 relatos de Dino Buzzati, un montón de pequeñas joyas en muchas de las cuales se pueden ver los ecos de la maravillosa El desierto de los tártaros.

Relatos llenos de magia, de enorme belleza visual y cargados de simbolismo. A veces parece Poe y a veces antecede a García Márquez

Casi todos son espléndidos, pero por encima de todos, Los siete mensajeros, Miedo en la Scala y El hundimiento de la Baliverna.

Muy bueno. Muy recomendable.

domingo, 24 de diciembre de 2017

"Tarde, mal y nunca", Carlos Zanón (2009)

  Una novela de perdedores, en una ciudad que podría ser Barcelona o cualquier otra gran ciudad. Una novela de barrio. De barrio pobre y gente jodida que no ha conocido más que la cara chunga de la vida, y que comienza cuando Epi, repartidor que pudo ser de buena familia, mata a Tanveer Hussein, su colega de farra, a martillazos por haberle levantado la novia.

Es una novela dura, como la vida de sus protagonistas, pero retrata increíblemente bien esa otra cara de la ciudad que los afortunados no tenemos que o no queremos ver. Una novela tan desesperanzada y triste como bella.

El problema acaece cuando hallas lo que quieres y lo pierdes. Sin aviso. Lo encuentras una noche cualquiera, casi por azar. Lo reconoces, lo tienes y, en su caso, a pesar de tratar de retenerlo con todas tus fuerzas, lo pierdes. Entonces te haces viejo de golpe, entonces ya has visto, ya sabes , no puedes volver a no ver, a no saber. Y claro, has de seguir saliendo cada atardecer con la esperanza de encontrar por segunda vez aquello que te hizo feliz, como si los milagros abundasen, pero sospechas que nada será tan bueno como eso que tuviste.

lunes, 18 de diciembre de 2017

"La campana de cristal", Sylvia Plath (1963)

Originalmente publicada bajo seudónimo, muy probablemente La campaña de cristal no hubiese tenido un gran lugar en la historia de la literatura de no haber sido por constituir, de algún modo, una semiautobiografía de la poeta Sylvia Plath.

La novela tiene dos partes: en la primera relata las vivencias de una joven Esther Greenwood en Nueva York junto a otras chicas con las que ha ganado el concurso de una revista. Está escrita con corrección pero es plana y aburrida a morir. Y de morir de verdad, va la segunda parte : mucho más interesante, en la que  Esther, aquejada de una depresión que apenas hemos atisbado hasta ahora, tontea permanentemente con la idea del suicidio.

No creo que esté literariamente a la altura del mito que es Sylvia Plath y su vida oscura, angustiada y adelantada a su época. Pero sí como confesión y documento. Porque hay que reconocer que tanto la  vida de Sylvia como la de su marido Ted Hugues (que como ella era poeta pero machista y cabrón) son tan merecedoras de interés como su poesía.

Morir es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien
Tan bien, que parece un infierno.
Tan bien que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación.


Vocación , pues.
 Metió la cabeza en un horno de gas tras haber dado el desayuno a los niños y tapar los resquicios de la cocina con toallas. Tenía 30 años.

Para saber más, este gran artículo en Jot Down: El club de los poetas suicidas.


miércoles, 22 de noviembre de 2017

"El bacalao", Mark Kurlansky (2001)

Sí, ando últimamente dando bandazos literarios, es una terrible consecuencia de la facilidad de leer que te da un Kindle. Pero todavía no he conseguido saber cómo coño he acabado leyendo de cabo a rabo un libro sobre la historia del bacalao.

Tipo curioso este Kurlanski, que nació en Hardford, USA,  pero ha sido capaz de publicar Una historia vasca del mundo. Toma ya. Que no me atrevería yo, que también me gustan los vascos, vivo más cerca y seguramente conozco más que él. Pero ya veis, se ha quedado fascinado por los vascos y por el bacalao, así que entre las pesquerías de Terranova, Nueva Inglaterra e  Islandia, con ocasionales citas a Bilbao, se ha cascado todo un tratado sobre el significado del Gadus morhua para el mundo. Que es mucho, no se vayan a creer, pues si creemos a Kurlanski es directamente el responsable de las 200 millas de Zona Económica Exclusiva y no sé cuantas cosas más.


Me ha hecho reflexionar mucho, incluso pensamientos profundos. Pero sobre todo sobre el Bacalao, ni sobre los vascos ni sobre las aguas territoriales. Y  como además saltea el libro con recetas, históricas las más y apetecibles las menos, pues puedes guardarlo en la cocina.

Lo único que no le perdono es que, tan profundo maridaje entre vascos y el bacalao (que nadie pone en duda habiendo cosas tan maravillosas como el pie-pil y la salsa vizcaína), haya supuesto el olvido de los otros grandes adoradores peninsulares de este peixe: los portugueses. ¿Que fue del Bacalhau com natas, del bacalhau á bras o del bacalhau á grelha?  ¡Que no te enteras, Kurlanski. !


martes, 21 de noviembre de 2017

"La vida negociable", Luis Landero (2017)

Uno puede ser casualidad y con dos ya  sería difícil coincidencia, pero si me gustan tanto los libros de Luis Landero será, o que universalmente son buenos, o que debe haber una especial sintonía con esta manera de escribir. Leí y comenté en el lejano 2007 los Juegos de la Edad Tardía, y ya en 2015 unos de los libros que me trae mejores recuerdos, El balcón en invierno

No debería por tanto de sorpenderme, a estas alturas, que me haya enganchado La vida negociable. Su escritura a veces me recuerda a Juanjo Millás,  por esa facultad de convertir a personas de la vida diaria en héroes y villanos dignos de protagonizar una novela. Y un villano más que un héroe, o una víctima de la vida, es lo que nos cuenta con la historia de Hugo Bayo: un personaje buscavidas y amoral, no se sabe si más por maldad o por miedo. Un resumen, por otra parte, de buena parte de los comportamientos de la especie humano.

Y lo que pasó es que el curso de mi vida entró en un ancho remanso donde apenas se notaba el paso del tiempo, una lisa e imperceptible deriva hacia el futuro donde no ocurría nunca nada nuevo, nunca nada, y aquella total ausencia de acontecer, que yo al principio había interpretado como el advenimiento de una época de paz, encubría sin embargo la guerra sorda, despiadada, inmemorial , del hombre contra el peso intolerable de su propio existir. Era el tedio, el monstruo del tedio que venía con su cara de ceniza y su lento desfilar...

  Pocas veces la portada de un libro, al igual que el título, resultan tan apropiados.

jueves, 9 de noviembre de 2017

"Galveias", José Luís Peixoto (2016)

"Me fui a los 18 años a estudiar a Lisboa. Hasta ese momento, no tuve otro sueño que irme del pueblo. Después, comprendí la importancia que tiene  Galveias en mi vida..."

Galveias es un pueblo del interior de Portugal, en el Alentejo, y la localidad en la que nació José Luis Peixoto. La historia, las historias, comienzan con la caída de lo que suponemos un meteorito, que inunda el pueblo de un intenso olor a azufre, capaz hasta de cambiar el sabor del pan, y que sirve de una especie de coartada cósmica para arrancar trozos, vinculados entre sí o no, de las vidas de sus habitantes, que van desde Miau, el tonto del pueblo, hasta Isabella, la brasileña que a la vez regenta panadería y burdel.

Historias del rural profundo, de un realismo cuya aspereza casi se toca, pero contado con un lenguaje de gran belleza. Me recordaba por momentos, en otro tiempo y lugar, al Callejón de los Milagros de Mahfuz.

Vamos, que me ha gustado.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

"Los navegantes", Edward Rosset (1998)

Visto está que con la realidad que nos circunda, cuando no toca literatura de ficción, es mejor zambullirse en la historia (de antes), que afrontar la que estamos viviendo, por bien que se merezca una novela. 

Algo así debe de ser lo que me ha llevado a Los navegantes, para devorar un ingente número de páginas sobre la búsqueda y conquista de....Las Molucas. Que así dicho impresiona poco, pero ya se van centrando si les digo que en esta historia los personajes son grandes marinos "ibéricos" al servicio de la Corona de Castilla en el siglo XVI, : Fernando de Magallanes, Juan Sebastián de Elcano, Andrés de Urdaneta y Miguel López de Legazpi. Un portugués y tres vascos, que a lo que se ve era la gente que sabía de navegar.

A pesar de que las 800 páginas podrían ser un muro más infranqueable que el de Juego de Tronos, una vez que empiezas resulta muy fácil de leer: de un lado porque -a pesar de estar bien documentado y ser bastante riguroso- está escrito a modo de relato . De otro porque describe un pedazo bien interesante de la historia de España y la increíble dureza, casi suicida,  de los viajes por mar en aquella época.

En general, mantiene bastante el tono y el interés, aunque  lo mejor es la peripecia que narra la primera circunnavegación del planeta, comenzada por Magallanes y terminada, al borde de palmarla, por los dieciocho supervivientes de la expedición original al mando de Juan Sebastián de Elcano.

Sé que no viene a cuento, pero si van a Guetaria, patria chica de Elcano, no pueden irse sin probar el chacolí en el puerto. Elcano debía de soñar con volver a tomarlo y por eso salió vivo.

martes, 31 de octubre de 2017

"La víspera de casi todo", Víctor del Árbol (2016)

Acabo la novela y no tengo muy clara la opinión. Es un buen narrador, el libro se lee con avidez, pero no sé si es más como Vázquez Montalbán o como Ken Follet.  Las historias que se van desgranando me parecen un poco manidas, y los personajes son todos tan rematadamente infelices que no entra ni una brisa en el libro: el que no está como una chota debe de mazarse a paroxetina para poder levantarse de la cama, de tan mal que le ha ido la vida.

De Barcelona a A Coruña, pasando por Alemania, la dictadura  argentina, la Costa da Morte, desaparecidos, asesinados, venganza policial....parece mucho contenido para el mismo libro.

Pero bueno, en este caso, como tengo Un millón de gotas también, le daré una segunda oportunidad...

domingo, 29 de octubre de 2017

"Sol de mayo", Antonio Manzini (2015)

Auque sea una novela vendida por separado, en realidad "Sol de mayo" es la segunda parte no declarada de "Una primavera de perros", porque difícilmente puede entenderse sin haber leído ésta previamente.

No les cuento nada. Si han leído las anteriores y les han gustado no les desvelo nada. Y si quieren probar, pues empiecen por el principio (y éste no es).

A estas alturas, uno ya no entra en los valores literarios  ni siquiera en los casos que plantean, porque estamos ya rendidos a Rocco Schiavone, a su mala leche , a su canuto diario de supervivencia y hasta a la -en otras circunstancias discutible- honradez.

Quiero más.

lunes, 7 de agosto de 2017

"Honrarás a tu padre", Gay Talese (1971)

Como llegué tarde a Los Soprano y ya me había olvidado de El Padrino (algun día habrá relectura), se ve que tocaba mafia y habré decidido empezar con ella esta nueva Era que me está llevando en los últimos meses por dar en leer literatura de "no ficción". Yo,  que soy tan de ficción que a veces me siento como un dibujo animado.

Estaba Gay Talese hace tiempo entre los futuros , pero siempre me había asustado la cantidad de puntitos de esos que en el Kindle marcan la duración de un libro (a saber, un Banana Yoshimoto son por ejemplo dos puntitos, pero un Gay Talese son...ocho o diez). Que si el padre del nuevo periodismo,  la reputación, esa pinta de dandy bien conservado y no sé qué mas. Al final, yo en realidad quería leer El motel del voyeur, pero no lo tenía a tiro. 

Honrarás a tu padre es el bastante minucioso (a veces demasiado) relato de la vida de una de las cinco familias mafiosas del Nueva York de los 60: el clan de los Bonanno, centrándose sobre todo en la vida de Salvatore (Bill) Bonanno y su familia. Basado en un detallado trabajo de documentación (que acabó estableciendo una relación personal de amistad entre Talese y Bill Bonanno), refleja las interioridades de una familia mafiosa,  pero no tanto  la de la Cosa Nostra como la formada por su mujer y sus hijos. Una mirada bastante inesperada, y a veces hasta un tanto aburrida al día a día cuando tu trabajo es ser un Consiglieri. Podría llamarse Un gánster en zapatillas y no pasaría nada.

Interesante sin duda, ágil en muchas ocasiones y un poco plúmbea a ratos. Quizá demasiado complaciente, a veces te sorprendes lamentando los reveses de Bonanno en los tribunales y pensando lo jodidos que eran esos tíos del FBI . 

miércoles, 2 de agosto de 2017

"El impostor", Javier Cercas (2014)

El impostor es Enric Marco, que durante años se hizo pasar por combatiente en la Guerra Civil, resistente, prisionero en el campo de concentración de Flossemburg y eterno luchador antifranquista. Todo pura invención de alguien cuyo mayor triunfo y mayor derrota fue ser condescendiente con el poder como casi todos, al menos hasta que se decidió a tunear su propia historia.

Sobre la impostura de Marco construye Javier Cercas un relato complejo, que tiene tanto o más de reflexiones propias que de la (anodina) no-inventada vida de Enrique Marcos. Oficio tiene, obviamente, pero se me ha hecho largo el libro y al final me resulta cansina tanta vuelta sobre lo mismo una y otra vez. No sé, igual no era una lectura para el verano, o tal vez incluso el propio Cercas, una vez metido en faena, no estaba muy convencido de que el personaje diese para un libro.

Tenía el listón muy alto después de Soldados de Salamina, y me ha dejado frío.

lunes, 31 de julio de 2017

"El corazón del cazador", Deon Meyer (2003)

Novela negra pero poco al uso, parece más un guión de una de las películas de Jason Bourne en medio de Sudáfrica. Persecución de los servicios secretos sudafricanos a Thobela Mpayipheli desde Ciudad el Cabo a Lusaka en la que no falta casi nada típico: un antiguo asesino de la Stasi, luchador anti-apartheid y negro imponente de dos metros, pero actualmente más bueno que el pan y purgando sus pecados como mozo en una tienda de motos.

A pesar de todo, y ésto es lo sorprendente, la narración es ágil y bastante buena, y tiene como premio una onmipotente presencia de los paisajes de África y la posibilidad de conocer algunos entresijos de la complicada nueva Sudáfrica.

Al final, ha estado bien.

martes, 4 de julio de 2017

"El huérfano", Adam Johnson (2012)

Hace un tiempo me bajé la lista de los últimos veinte años de Premios Pulitzer, y me hice el firme propósito de tratar  de leerlos poco a poco. Yo, que he sido tan antiyanki, convencido al fin de que el honorable jurado sabía honrar la literatura como en ningún otro lugar, que ya ni el Goncourt merece  a veces el debido respeto.

Supongo que así fue como llegue a El huérfano, y, a medida que iba avanzando en el libro volví a comprobar si efectivamente le habían dado el premio, porque después de un comienzo prometedor  se me estaba haciendo un inmenso        l a d r i l l o. 

Como seguía avanzando y aumentaba mi perplejidad, a punto de acabar el libro me hice un recorrido por críticos y blogueros , que definitivamente, deshaciéndose en alabanzas al premiado, me tienen convencido de que soy un analfabeto supremo y que no debo de ir más allá de Corín Tellado. Una obra a la altura de 1984 o Un mundo feliz y yo con estos pelos. ¡Hay que joderse!

Bueno, sobre gustos no hay nada escrito. No me meto con la veracidad histórica del relato de la vida de Jun Do en la muy vigilada Corea del Norte de Jim-Il-Kim-Chon o cómo quiera que se llamen porque yo no soy capaz de distinguir quién es el hijo y quien el padre o el abuelo. No sé cuánto de fiable es la documentación, porque da un poco la impresión que hay métodos de tortura que allí relata que creo que no estaban ni inventados antes de escribir el libro.

Pero la literatura es creación y todo se le perdona. Si el libro fuese bueno, y no pareciese un panfleto más ocupado en listar las barbaridades sin cuento de un régimen infumable que en contar una historia y contarla bien.

Al final, y afortunadamente, descubrí este comentario de Luis Matías López en el diario Público. Mi alma gemela, al menos dos personas en este mundo pensamos lo mismo. Gracias.