martes, 29 de enero de 2019

"El lamento del perezoso", Sam Savage (2009)

La compra compulsiva de este libro como decisión de minutos fue el mínimo homenaje que debía a Sam Savage, por los muy buenos momentos de goce lector que me había proporcionado Firmin, la maravillosa historia de la rata que habita en una vieja librería de Boston y que se alimenta, física y espiritualmente, de libros.

Sin llegar a tales extremos de disfrute, Savage pasa de la fábula a la literatura epistolar para construir -sin tanta brillantez pero con similar ternura- la caída de Andrew Whittaker, casero de profesión y escritor y editor de vocación, a través de una larga sucesión de cartas que de modo compulsivo envía a diestro y siniestro, a amigos y enemigos.

Es inevitable ver a Don Quijote. No es brillante, pero sí tierna, irónica y divertida. Hace pasar un buen rato y ....son menos de seis euros en versión Kindle.

Y a todo esto, ya han pasado once años desde Firmin, y sigo sin poder con Ulises. Así que, aunque haya mejorado levemente mi inglés, con Finnegan's wake ni lo intento.

lunes, 28 de enero de 2019

"Ni puedo ni quiero". Lydia Davis (2014)

Como siempre, estoy leyendo a la vez varios libros. Y ya es coincidencia que, al empezar el Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín, veo que está prologado por Lydia Davis, a la que avala un sólido nombre como cuentista en USA, traductora de En busca del tiempo perdido, y -a mayores-  exesposa de Paul Auster.

Me resultó fácil al principio trazar una línea clara entre las maravillosas historias de Lucía Berlín -pata negra- y los cuentos, sueños e historietas de Lydia Davis, de factura bastante irregular. A veces pienso que en relatos tan breves como un haiku, el idioma original sí que cuenta, porque en castellano a algunos no encuentro belleza ni sentido.

 Como del día a la noche, así de claro lo tenía.  Hasta que llegué a uno de los cuentos, uno de los más largos del libro, Carta a la Fundación. . No sé si porque estaba yo un poco bajo de los excesos de las Navidades, pero me cogió la vena y que me quedé tieso leyendo la aparentemente simple carta de una profesora que agradece una beca. Me pareció un prodigio de fuerza narrativa ,de vida y análisis del alma humana.

Así que, a pesar de que buena parte de las brevísimas historias/sueños/relatos versionados de Flaubert son prescindibles,  más por esa Carta que por los críticos le daré otra oportunidad a sus Cuentos Completos.


domingo, 27 de enero de 2019

"Un mal nombre", Elena Ferrante (2016)

Libro 2 de “Dos amigas”, la tetralogía de la misteriosa Elena Ferrante. Continúa la historia de Lila, bella y extrema, narrada por su amiga Elena (Lenù). Al final del primer libro, amiga estupenda, tras su  vida de niñas en un barrio de Nápoles, la realidad se cuela de golpe en la vida de ambas cuando Lila se casa a los dieciséis años con Stefano, el hijo del charcutero, y descubre ya en el banquete razones para despreciarlo.


Se acabó la niñez y la vida comienza a repartir palos . Hay para todos, pero partiendo del mismo lugar y de la misma pobreza Lila y Lenù escogen caminos diferentes. Un relato durísimo de cómo hacerse mujer en los años sesenta que seguramente sería válido para cualquier lugar de esa Europa que está saliendo todavía de las heridas de la Guerra.

Como corresponde al contenido, más duro, también la historia es si cabe más poderosa. Yo soy yo influencer  para ratificar si como dicen es el primer gran clásico de la literatura del XXI, pero es una maravilla, de ritmo y de belleza formal, y leerlo es un gustazo. Ya voy por el tercero.

martes, 15 de enero de 2019

"El agrio", Valerie Mréjen (2001)

Es fotógrafa, cineasta y artísta plástica. Y El agrio es su segunda novela, premio en Francia a la mejor segunda novela (esto es debe ser como el premio al mejor sophomore en la NBA).

Ya había leído Mi  Abuelo y como buen ser humano tropiezo dos veces con la misma piedra.

Párrafos deshilvanados que a duras penas construyen una historia, la de una chica que se ¿imagina? que tiene un romance con un tío que se autocalifica como "agrio". El agrio.¿lo pillan? . Bastante llevadera, mejor en general que Mi Abuelo pero me dice poco.

Gran acogida, también de la crítica. Claro que también decían que el emperador llevaba traje nuevo.

Pero estaba desnudo.

miércoles, 9 de enero de 2019

“Jardín de cemento”, Ian McEwan (1978)

Al final, voy a acabar juzgando las novelas simplemente por si soy capaz de acordarme de ellas. Aunque no leo tanto,   con frecuencia me olvido de la mayoría de los argumentos de lo que leo, por lo que habré de inaugurar una categoría nueva de recomendables: los "inolvidados". He mirado cuánto hace que terminé Chesil Beach, y aunque hace ya dos años, recuerdo casi todo el libro, pero muy especialmente de la increíble atmósfera que McEwan era capaz de crear.

Va a ser que con Jardín de cemento va a pasar lo mismo. Es grandioso que un libro pueda provocar imágenes tan nítidas, de modo que probablemente en un tiempo juraré que esta historia la he visto en una película. (Si la han leído, no me digan que ustedes no han visto ese sótano.)

¿El argumento? Probablemente sea lo de menos. Va de supervivencia, de iniciación,
y de niños un poco o bastante  terribles, como cuando descubres cómo se las gastan en  El señor de las moscas.


McEwan.  Este tío por ahí y yo me entero a estas alturas.




viernes, 4 de enero de 2019

"La chica sobre la nevera y otros relatos", Etgar Keret (2008)

Estaba yo leyendo a Etgar Keret y al tiempo viendo la serie israelí Fauda (se la recomiendo salvo que ya tengan grabado a fuego quienes son los buenos y los malos en el conflicto árabe-israelí) , así que por un momento me he visto sumergido por horas en la realidad de lo que debe ser deambular en una sociedad donde se vive con miedo. Un miedo que también da sentido a justificar cosas difícilmente justificables.

Ante esa situación, Keret nos ofrece flashes, relatos bastante breves, a veces muy divertidos y siempre con una carga terrible de acidez y negrura. No me ha impactado tanto como cuando leía Pizzería Kamikaze , será que ya es el tercer libro suyo que leo.

Pero mola. Y me recuerda a Quim Monzó. 

miércoles, 2 de enero de 2019

“Marley estaba muerto”, Carlos Zanón (2015)

Aunque lo he terminado hace unas semanas, viene bien traer a cuento ahora a Marley estaba muerto, porque sus relatos suceden precisamente en torno a la Navidad. Si conocéis los pesonajes de Zanón, que son como la personificación del inframundo de las grandes ciudades (como siempre, se mete Barcelona por todos los sitios), nada tan terrible como enfrentarlos a esta época de luces, compras y falsedad.

No acabo de entender el porqué siempre lo sitúan en la novela Negra (premio Hammet de la Semana Negra de Gijón, v.gr.). No hay polis, no hay -apenas- asesinados. Hay, eso sí,  la violencia que va con la vida, que no sé si es mucha ni poca. Seguramente a él tampoco se lo parece, ya ha dicho que "la novela negra es Galdós con un par de hostias".

En cualquier caso, le toca un reto difícil: con el beneplácito de editores y familia, va a retomar el inolvidable Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán. Esperemos lo mejor, porque si alguien puede no cagarla, es Carlos Zanón. Tiene talento, y a los barrios de Barcelona en el ADN.

viernes, 21 de diciembre de 2018

"La niña que iba en hipopótamo a la escuela", Yoko Ogawa (2011)

Después de la sorprendente El embarazo de mi hermana y de la deliciosa La fórmula secreta del profesor, no sabría como definir esta novela con algún adjetivo más preciso que raruna: Tomoko, una niña huérfana de padre debe irse a vivir con sus tíos para poder estudiar, debido a la pobreza de su madre. Llega así a una hacienda bastante especial, en donde viven sus tíos, su tía abuela alemana.... Y su prima Mina que, debido a su mala salud y como si tal cosa, va a la escuela montada en Pochiko, un hipopótamo enano recuerdo del pequeño zoo que llegó a haber en la propiedad.

Una manera un tanto sorprendente de enlazar en un marco extraño los recuerdos de una niña. Lenta, a ratos, muy slowly a lo japonés, con párrafos muy bellos pero que no ha  conseguido meterme dentro en ningún momento.

Ni fu ni fa.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

“La tercera mentira”, Agota Kristof (1992)

Difícil no seguir si ya has leído El Gran cuaderno y La prueba, cierra la trilogía de Claus y Lucas. Obviamente, la misma prosa simple pero con un magnetismo que hace imposible dejar de leer.  Véase los comentarios a las otras dos y aplíquense aquí.

Tan simple, tan triste, tan profunda y algo menos impactante. Obviamente es difícil igualar la bofetada que te da El gran cuaderno, pero su lectura merece la pena.

miércoles, 24 de octubre de 2018

"Visitation street", Ivy Pochoda (2013)

Visitation Street comienza en una calurosa tarde de verano, "a hot night in a calendar of hot weeks", cuando Val Marino y June Giatto, dos adolescentes en esos quince años en que no son mujeres pero tampoco niñas deciden matar el tiempo, el calor y el hastío lanzándose al agua en una colchoneta hinchable. Sí, la idea es tan mala como suena y acaba como suponemos, con Val  rescatada a la mañana siguiente por Jonathan Sprouse, su profesor de música, y con June desaparecida.

La mirada a un  Brooklyn que no es el de Auster, sino el que se ve desde la decadente zona portuaria de  Red Hook y a los personajes que lo circundan: grafiteros, bandas, la camarera del bar que una vez al mes se tira a Sprouse y hasta buenos chicos y gente que conecta con el más allá. Una mezcla algo forzada pero que sorprendentemente funciona y hace muy agradecida la lectura de este libro, que en Estados Unidos publicó el mismísimo Denis Lehane (Mystic River).

lunes, 15 de octubre de 2018

“La amiga estupenda”, Elena Ferrante (2011)

Cuando estaba en el instituto, recuerdo que un profesor (pobre) nos llevó a ver  El ladrón de bicicletas.  Era bastante previsible cómo iba a acabar aquello, llevando a aquella manada a un cine de arte y ensayo a ver una en blanco y negro. Pero, además de sacar en claro que nunca jamás nos volverían a llevar al cine,  la imagen de la Roma de postguerra sería para siempre la que contaba De Sica.  Ese es también el fondo que me veo en el barrio napolitano en el que viven Lila y Lenù. Una historia de amistad a través  de los avatares del tiempo y la vida que a lo largo de cuatro libros cuenta una misteriosa Elena Ferrante, autora de quien prácticamente no existen imágenes ni noticias (el año pasado un periodista italiano desvelaba que era la traductora napolitana Anita Raja).


Es difícil valorar por completo una obra así,  pues queda mucho que contar todavía. En La amiga estupenda, narrada desde la mirada crepuscular de Elena (Lenù), sólo transcurren los primeros quince años de ambas en un barrio de la periferia de Nápoles, presidido por la pobreza de postguerra en los 50. La historia de Lila y Lenù,y también la de buena parte de los personajes que lo habitan y sus amores, locuras, odios y dificultades. Un pequeño mundo, el barrio,  en el que caben en igual medida y a la misma distancia el mayor afecto y la mayor violencia.

La primera gran saga del siglo XXI,  dicen. Maestría en la palabras e interés en el relato no le faltan.

Imprescindible.

martes, 6 de marzo de 2018

"La prueba", Agota Kristof (1988)

Lo publicó como libro independiente, aunque posteriormente se publicaron como trilogía, que encabeza El gran cuaderno y cierra Claus y Lucas. Puede efectivamente leerse como libro independiente, aunque sin duda el efecto no es el mismo, y sólo cobra pleno sentido si antes has leído El gran cuaderno.

El mismo ambiente sofocante que provocan sus frases cortas, el vocabulario quizá limitado por su conocimiento del francés. Pero , al igual que ya pasaba en la obra precedente, hay una atmósfera increíble, una tensión permanente que hace necesario seguir leyendo hasta llegar al final.

La literatura, como la cocina, es alquimia: es inacabable el número de tesoros que pueden producirse sólo con hacer variaciones y alteraciones de los mismos elementos de base. Lo cuenta mejor que yo  Murakami en De que hablo cuando hablo de escribir:

"Nací con el japonés como lengua materna, por lo que mi sistema lingüistico se compone de palabras y expresiones en japonés que se amontonan como animales inquietos en una cuadra. Cuando intento construir frases a partir de un paisaje interior o a partir de determinado sentimiento, ese sistema, esos "animales"van de acá para allá y terminan colisionando. Por el contrario, si me propongo escribir en otro idioma como el inglés, eso no ocurre porque las palabras y las estructuras gramaticales están limitadas... (...)Más adelante descubrí que Agota Kristof había escrito unas novelas excelentes valiéndose de un estilo y unos recursos parecidos..."

martes, 27 de febrero de 2018

“Jerusalén”, Mía Couto (2009)



La historia del voluntario exilio de Silvestre Vitalicio , sus dos hijos y un viejo militar que funciona como asistente, Zacaria Kalash. Crónicas del exilio en la muy sui generis república de Jerusalén, un viejo cuartel abandonado donde Silvestre se aparta del mundo para  exigir a Dios que aparezca y le pida perdón por la muerte de su mujer.

Lamentablemente sólo lo encontré en castellano, porque leer a Mia Couto en portugués es una delicia. Pero aún así hay que dejarse llevar por la magia del relato, por ese mundo intenso y a veces irreal, donde casi todo es posible y hasta algunos imposibles cobran sentido. La magia de África, como siempre en Mia Couto.

Se define como un  afinador de silencios. Él mismo dice que en su obra la palabra y el silencio tienen el mismo peso. Puede que la primera pluma africana en portugués a la que le acaben dando el Nobel. 

lunes, 26 de febrero de 2018

"Mi abuelo", Valerie Mréjen (1999)

Yo soy más idiota que postmoderno, y viviendo como vivo al día no hallo lugar para la contemplación metafísica del ser cotidiano, de ahí que joyas de la cultura pop como  Mi abuelo me hagan dudar de si tengo un mal día, no estoy hoy para entender o simple y decididamente, y como he anticipado, SOY IDIOTA.

Cierto es que tampoco he perdido todo el tiempo de mi vida leyendo, porque estaba yo esta mañana (7:10 am) tumbado en el sofá mirando si la perrita que lleva tres días gobernándome la vida iba a dormir o se dirigía a una esquina con intenciones aviesas, cuando he decidido atacar la novela. Que en veinte minutos se liquida, doy fe.

Luego, como hago a veces, miro por ahí lo que piensan, y veo cosas como esta de La Tormenta en un vaso, con las que discrepo totalmente, porque me gusta bastante más la reseña que el libro reseñado.

Por todo lo cual, y como resumen, hoy voy a hacer algo que nunca he hecho, y a ponerles un video del yutube que me ha enviado mi amigo Jose. Porque resume bastante bien lo que pienso del libro. Véanlo, por favor, merece la pena:


domingo, 18 de febrero de 2018

“No está solo”, Sandrone Dazieri (2014)

Quizá debería llamarse sin aliento, porque una vez que empiezas es difícil parar a los personajes y es también difícil parar de leer. Poca reflexión y mucha acción, de la mano de dos protas con taras de manual: Colomba es poli, es buena y está buena y traumatizada, pero es tan dura que es capaz de sobrevivir a tal cantidad de avatares que a mí me matarían que es imposible no quedarse prendado. Dante Torre es todavía más llamativo: un superdotado paranoico que no puede viajar en avión, evita los lugares cerrados y tiene una obsesiva dependencia del tabaco y del café premium.

(Quizá debería aclarar que a este pobre hombre nos lo hicieron así, ya que estuvo meses secuestrado cuando era niño).

El caso es que desaparece un niño, su madre aparece asesinada y todo parece apuntar al padre. Pero nada es lo que parece, y a partir de ahí se arma la del pulpo hasta el final (que aún tarda) y sin respirar. 

Por el ritmo podría haber sido escrita por Tarantino tras varios petas, pero la verdad es que no decae, así que es de los que no se leen, sino en los que te sumerges. Vamos, desconectas del mundo. Que tal como está es casi lo mejor que se puede decir de un libro.

jueves, 15 de febrero de 2018

“Crónicas de una diosa”, Natsuo Kirino (2013)

Buena parte de las personas de fuera son absolutamente incapaces de comprender cómo a los gallegos nos gusta tanto una verdura tan amarga como los grelos  y cómo somos capaces de poner cara de felicidad ante una hermosa cachola de cerdo presidiendo un cocido. Pue señores, eso es un fenómeno social, cultural o cómo quieran llamarlo.

Hago esta incomprensible introducción, además de como homenaje al reciente Carnaval, porque con este libro a mí me pasa lo mismo que a un señor de Murcia le puede pasar con el cocido: no entiendo nada, y no sé si -como pienso- es que directamente es un libro realmente malo; o si lo que sucede es que, gaijin como soy, mi mente occidental no es capaz de comprender las sutilezas de la mitología nipona.

Pues esto, que después de novelas de la serie negra, raritas pero interesantes como Grotesco o magníficas como Out (ambas reseñadas en este blog), la Kirino se nos destapa con la historia de los dioses Izanami, la diosa de la creación y de la muerte, y su esposo Inazaki, aunque, para aumentar el lío, la trama comienza por la historia de dos hermanas que desde su nacimiento están condenadas a ser servidoras respectivamente  de la diosa de La Luz y la de la oscuridad. ¿Se lían?. Pues esto no es nada.

martes, 9 de enero de 2018

"El otro nombre de Laura", Benjamin Black (2007)

Segunda novela protagonizada por el patólogo Quirke, un hombre que parece estar más a gusto entre los cadáveres del sótano del hospital de la Sagrada Familia de Dublín que con los vivos, entre los cuales nunca parece encontrar acomodo.

Billy Hunt, antiguo compañero de estudios aborda al forense para pedir que no practique la autopsia a su esposa Deirdre, que acaba de aparecer ahogada. Lejos de satisfacer al deudo, la inacabable curiosidad de Quirke por saber la verdad pondrá todo patas arriba.

Cuando leí hace unos meses El secreto de Christine, me dejó bastante frío. Venía de leer a John Banville firmando como John Banville y leer a John Banville firmando como Benjamin Black en una historia tan oscura y lenta, se me aparecía  prescindible.

Ahora me retracto y me alegro de haber reincidido. Como leí una vez, en las novelas de Quirke no pasa casi nada, pero pasa todo lo que pasa en la vida. Cuando lees esta  después de  El secreto de Christine, es como si todo cobrase sentido, como si los relatos de los personajes estuviesen necesitados de un recorrido más largo que permita contar su historia tal cual es. Y  con la calidad literaria de un escritor sobresaliente.

Ganado para la causa.

lunes, 8 de enero de 2018

"Doce cuentos peregrinos", Gabriel García Márquez (1979-1982)

Alguna vez me ha dicho un amigo cómo era posible que tenga en mi blog tan poca literatura hispanoamericana, especialmente por la casi ausencia de Gabo y de Vargas Llosa. La explicación es bien simple: cuando hace una década empecé con esta historia del blog, ya estaba de vuelta varias veces , pues antes de los veinte años ya había leído casi todo lo de Vargas Llosa y de García Marquez, debidamente acompañados por Carlos Fuentes, Cortázar, Rulfo, Borges....y la madre que los parió. Me pegué tal enchenta hispanica que creo que me dura hasta hoy.

Aclarado esto pues, para bien de las letras en español, y declarado también que como habrán visto últimamente estoy comiendo claramente de todo, debería venir
a reseñar algo que se me había quedado sin leer desde mis tiempos mozos.

No me atrevo a opinar nada. Qué quieren que les diga. Que es García Márquez: el mejor escritor que ha dado el planeta desde hace más de cien años (con permiso de Álvaro Mutis,como decía el propio Gabo). El creador de Macondo. El que hace creer en lo imposible porque es capaz de crearlo. Un puñetero genio.

Mola.

miércoles, 3 de enero de 2018

"El gran cuaderno" , Agota Kristof (1986)

Novela corta, que se hace cortísima. La brutalidad de la guerra contada de forma directa y contundente desde la visión de dos gemelos, Klaus y Lucas a los que su madre envía a casa de su abuela para que no sufran los bombardeos y el hambre de la ciudad. 

Casi telegráfica en las palabras,  no deja de resumir de modo increíblemente efectivo la sinrazón de la guerra y la dureza de la vida civil en los conflictos. La suya es la visión de la crueldad humana con conmovedores rasgos morales, como recogía Antonio Lucas en este espléndido artículo de El Mundo. 

Es difícil contar lo que cuenta el libro, pero sería posible. Lo imposible es explicar cómo lo cuenta. Hay que leerlo.

Agota Kristof, nacida húngara, huyó de su país con 21 años después de la intervención soviética y acabó residiendo en Suiza y escribiendo su obra en francés. Publicó Le grand cahier con 50 años después de haber pasado desapercibida toda su vida. Más adelante publicaría dos novelas más con Klaus y Lucas de protagonistas. También hay película. 

Ambas caerán pronto...

domingo, 31 de diciembre de 2017

"El señor Nakano y las mujeres", Hiromi Kawakami (2005)

Año escaso de literatura japonesa, algo raro pensarán los que me conocen. Es por una razón bastante simple: hace más de veinte años que no sólo leo literatura japonesa, sino que tengo una cierta dependencia no sólo de leerlos, sino incluso más, de tenerlos físicamente, lo cual en los tiempos del kindle ha convertido a los libros de autores japoneses en los reyes indiscutibles de mis estanterías. Eso me impide leerlos en digital, y como no tengo tiempo durante el día para el gozoso vicio de tocarlos, olerlos, abrirlos y disfrutarlos, pues la consecuencia es un constante incremento de la pila de esos-libros-que-no-se-te-ocurra-leer-en-el-kindle...

Viene este rollo al caso porque El señor Nakano y las mujeres es el único libro que he leído este año en papel, creo. En una maravillosa, como siempre, edición de Acantilado.  Como coincide que estoy acabando varios libros a la vez, ayer comentaba el valor de la sencillez en los autores japoneses a propósito de El año de Saeko.  Como en Yoko Ogawa o en Banana Yoshimoto.  retazos de lo cotidiano,  hechos gran literatura de un modo que se me antoja imposible para un occidental.

Esto es más de lo mismo pero mejor. Historias sencillas del día a día, como la de el señor Nakano y el grupo que lo rodea: su hermana Masayo y sus empleados Hitomi y Takeo. Un pequeño  universo en una tienda de artículos de viejo ("esto no es un anticuario, sino una tienda de segunda mano...") en el que también participan los no muy numerosos clientes. Una prosa delicada que habla de la belleza de lo corriente y de las melancolías de quienes lo habitan. 

Inexplicablemente hermosa. Para tener y para leer.  Nada sorprendente, por otra parte, después de El cielo es azul, la tierra blanca  y Algo que brilla como el mar.